F1 Gran Premio de Bélgica: No se puede pedir mucho más a Checo Pérez

El trabajo de Sergio Pérez en la Fórmula 1 es el más difícil de todos y ha cumplido con él en Spa Francorchamps, esta temporada y durante dos años y medio que lleva en la escudería Red Bull Racing.

A veces debe ser frustrante competir en el mismo equipo con el mejor piloto del momento y uno de los mejores de todos los tiempos. Eso puede aplastar a cualquiera. Ahí, Checo Pérez tiene la fortaleza mental para enfrentar el poderío de Max Verstappen, otra cosa es vencerlo en la pista y con sus herramientas.

Actualmente, y como se vio en el Gran Premio de Bélgica, Max Verstappen es el único que puede acabar con su dominio en la Fórmula 1. Sólo si su titubeo al subir Eau Rouge lo hubiera sacado de la carrera habría dejado de subir a lo más alto del podio.

En una pista como Spa, el neerlandés nacido en Bélgica podría haber ganado ayer, casi desde cualquier posición de salida, pero además cuenta con que Checo es un jugador de equipo. Es inimaginable que Pérez desoiga una instrucción de su ingeniero Hugh Bird, incluso aunque no la crea correcta.

El ritmo de carrera de Verstappen es demoledor sí, con eso bastaba para ganar en Bélgica, pero además mientras Checo Pérez recibe durante toda la carrera órdenes de cuidar los neumáticos y ser suave en las curvas rápidas, porque el piso del auto esaba muy bajo, con la consabida pérdida de décimas por vuelta, a Max no le importan los comentarios de Gianpiero Lambiase sobre administrar su carrera.

Cada vuelta es para Max una oportunidad para aventajar más y más, no se detiene. Tal vez sólo lo haga, aunque es poco probable, cuando pierda una carrera que tenía en la bolsa por no bajar el ritmo. Incluso a Senna le pasó una vez en Mónaco, nadie está exento.

Según Juan Manuel Fangio, que algo debía saber de la Fórmula 1, las carreras se deben ganar a la menor velocidad posible, pero entender la profundidad de esas palabras, a veces sólo se logra luego de los reveses que provoca la voracidad de no querer levantar ni un poco el acelerador.

Por otro lado, es una delicia ver el manejo, dominio y agresividad de Verstappen en cada curva, para eso pagamos por ver la F1 cada domingo, mas en la parte competitiva, en su trabajo con el equipo deja claro que él corre para Max Verstappen no para Red Bull y Red Bull no lo detiene porque no deja de ganar y ya tiene ocho triunfos consecutivos.

Tendríamos que tener a la mano los números y telemetría para saber si la degradación de los neumáticos del auto 11 de Checo Pérez ameritaba tanto cuidado, sobre todo los dos últimos stints, incluso si el balance era un problema, lo que sabemos gracias a las entrevistas post carrera que hicieron Juan Fossaroli de ESPN y Diejgo Mejía de Fox Sports, es que el piso del monoplaza del mexicano estaba a un altura muy baja, esto porque el viernes no hubo casi tiempo de práctica y no pudieron recabar información.

Los golpes, roces y tallones del piso podrían haber provocado que el auto no diera las especificaciones necesarias al final de la carrera y tener hasta una posible descalificación.

Aún así, nos habría gustado más ver que los dos pilotos de Red Bull pudieran haber ido empujando en cada vuelta por tiempo y que se pusieran presión uno al otro como sucedió la inicio de la temporada.

Seguramente era materialmente imposible que sucediera, si el ingeniero pedía a Checo Pérez administrar no creo que haya sido para preservar la victoria de Verstappen, más bien era para asegurar que Checo volviera al segundo escalón del podio algo que no sucedía desde hace seis carreras, cuando hicieron el 1-2 en Miami.

La distancia que hubo al final, de más de 22 segundos no es distancia real entre Verstappen y Pérez, fue el resultado de un piloto que hizo vueltas de calificación en cada oportunidad, contra la voluntad de su ingeniero y otro que siguió las instrucciones del suyo en todo momento.

El RB19, auto diseñado por Adrian Newey, es un traje que se ha hecho a la medida para Verstappen, pero Checo lo "viste" sin excusas porque es el monoplaza más rápido, pero aunque los autos son iguales, la puesta a punto se tiene que adaptar al estilo de cada uno y ahí es donde Max tiene la ventaja y el momento a su favor.

Checo Pérez no estaba ahora en posición de reclamar la venía para empujar más el carro y poner más ritmo, viene de una racha adversa y lo importante era asegurar el 1-2. Mentalmente es el mejor lugar para ir al receso y volver a Zandvoort con la mente reiniciada.

Sergio Pérez se va de vacaciones con 40 puntos de ventaja sobre Fernando Alonso y 41 sobre Lewis Hamilton, tranquilo en el segundo lugar del campeonato. Desde esa comodidad puede encontrar mejores sesiones de calificación y Grandes Premios donde seguramente podrá desafiar a Verstappen alguna vez más. Nadie nunca ha tenido una temporada inmaculada y cuando Max cometa algún error, ahí deberá estar el tapatío para tomar la bandera de cuadros.

Son 10 Grandes Premios más y alguna victoria caerá en la bolsa de Checo Pérez... al tiempo, al tiempo.

*Este análisis fue editado luego de su publicación original para agregar datos que se tuvieron a la mano después y que eran importantes.