Leonardo Ramos recordó el grave quebranto de salud que debió superar, aceptó que debió ser obligado por el personal de una sociedad médica para quedarse en el hospital y expresó: “Capaz suena demasiado trágico, pero gracias al Ronco López estoy vivo”.
“Estoy muy bien, recuperándome rápido”, comenzó destacando en La Mañana del Fútbol (El Espectador Deportes) el entrenador de Danubio que a fines de junio padeció una afección cardíaca.
Ramos afirmó: “Tengo que agradecer de acá hasta el día que me muera que apareció un ángel ronco en mi vida. Capaz suena demasiado trágico, pero gracias al Ronco estoy vivo”.
Y relató: “Yo no era socio de ninguna sociedad médica. Nunca en mi vida tuve sociedad, nunca tomé pastillas para las lesiones que tuve. Había sentido como un poquito de presión en el pecho y una palpitación media fuerte en el corazón. No le di bola y abrí la ventana para que entrara un poco de aire, y me dormí”.
“Al otro día fui al entrenamiento y hablé con los doctores que me empezaron a decir que fuera al médico. Lo llamé al Ronco López y le dije que necesitaba hacerme socio, y me dijo que fuera. Me acompañó a la parte de urgencia y me sacaron sangre; una hora, dos horas mirando a la gente cómo le sacaban sangre y de repente viene el médico que me dice que tenían que hacer otra extracción porque no salió bien. Como que habían muchas enzimas en el corazón. Me vuelven a sacar sangre y estoy como tres, cuatro horas más”, narró el DT.
Ramos continuó: “Y ahí vino el médico y me dijo que me tenía que quedar internado porque al otro día me iban a hacer un cateterismo. 'Olvidate', le digo. 'No, yo acá no me quedo ni loco, me voy' . 'No te podés ir' , me dijo. 'Qué no me voy a ir, si tengo libertad de irme'. 'Si vos no te querés quedar, te vamos a obligar y te llamamos a la seguridad'. Yo soy guapo, pero hasta cierto punto”.
“Ese lunes me operaron. Tenía tres vías coronarias tapadas en un 95%, podía reventar en cualquier momento, esa es la realidad”, aceptó el exfutbolista de 56 años.
Y concluyó: “Al otro día que me operaron, el Ronco fue el primero que vino a verme. Se para en la puerta y me dice: 'Vos sos un hijo de puta. Si yo no te obligo, hoy te estábamos velando'”.
