Cabeza fría

Toño Valle ESPN

¿Duele perder la final? Claro que sí. Pero de eso a pedir la salida de un técnico, quien mejor ha trabajado en el presente torneo, ya estamos hablando de cosas muy distintas

Que algo no esté bien, no significa que tengamos que ponerle fin de forma definitiva. Es sano identificar las falencias, reconocer que se tiene un problema y, a partir de ahí, ponerse a trabajar para que se puedan corregir. No comprendo la tendencia que empiezo a encontrar en algunos sectores que piden salidas, cortes de raíz y ultimátums. ¿A qué me refiero? Por supuesto que al tema del América de Solari.

¿Duele perder la final? Claro que sí. Pero de eso a pedir la salida de un técnico, quien mejor ha trabajado en el presente torneo, ya estamos hablando de cosas muy distintas. Con todo y que no es la primera vez que le pasa al “Indiecito” ser echado en eliminación directa, pensaría que la lista de cosas positivas es considerablemente más larga, que la de aquellas cosas que no gustan.

No me vengan con que “en América es distinto", ese discurso superficial y más digno de una campaña publicitaria basada en la arrogancia, no puede ser la filosofía de un equipo que se jacte de ser serio y mucho menos la forma como toma decisiones una directiva profesional, que tiene como intención, la mejora constante y la búsqueda torneo tras torneo de campeonatos. Nótese como menciono la palabra búsqueda, y no la también fantoche y populista palabra que les encanta tirar como “obligación”. Sé que a varios les gusta sentirse por encima de los demás participantes de la liga, pero tirar palabrerías y auto adjudicarse medallas, no hace verdaderos sus delirios de grandeza.

Quiero volver a lo de Santiago Solari. No es cosa menor lo que le ha pasado en los juegos de matar o morir. Por cierto, me niego a utilizar lo ocurrido con el Madrid ante el Ajax como ejemplo. Pero en México, sí está de dos, nada. Petulante sería no tomar estos antecedentes, echarlos en saco roto y no aprovechar la oportunidad de aprender. Me cuesta trabajo pensar que Solari no ha reflexionado una y otra vez, lo que tendrá que hacer cuando una vez más se presente en una liguilla. Lo que sí, es que tendrá presión añadida, cuando arranque definitivamente la pelea por el campeonato. La misión de aquí a que empiece a jugar los cuartos de final, será encontrar la manera de sobreponerse a ese obstáculo que no ha sido capaz de superar.

Pero hasta estos momentos, hasta la hora al menos en la cual me senté a escribir estas líneas, al menos a un servidor, no se le ha olvidado que tiene al equipo más regular de la Liga MX, que ha gestionado a su plantilla mucho mejor que cualquier otra, considerando lesiones y fechas FIFA. Que pocas veces se ha ido abajo en el marcador, que es el equipo que menos ha perdido, que menos goles ha recibido y que amarró antes que cualquier otro conjunto, el pase directo a la liguilla. Quien haya borrado de tajo todo esto, lo hace más desde el sentimiento, la rabia y la pasión, que la razón, que hasta donde yo tengo entendido, es donde deben salir las decisiones importantes. No se debe exculpar del todo a Solari, pero de eso a quererlo echar ya son cosas muy distintas.