Arsenal volvió a invertir fuerte: ¿qué le falta para crear su propia hegemonía en la Premier?

Arsenal se había acostumbrado a sufrir en los últimos tiempos. O al menos a lo que significa sufrir para algunos equipos históricamente poderosos: estar cerca de las grandes alegrías pero frustrarse a la hora de la definición. Hasta que algo cambió en la temporada pasada, cuando parecía que se iba a repetir el patrón de años anteriores, de desperdiciar una buena distancia en la punta de la Premier y ver en cámara lenta cómo la alegría viajaba hacia otros destinos. Llegó entonces el primer título liguero después de 22 años. El final de un tiempo plagado de frustraciones para los de Londres aunque después, como para no perder la costumbre, recibieron un mazazo en la Champions contra PSG, cuando se quedaron a las puertas de ser campeones europeos por primera vez.

Para esta nueva temporada, Arsenal ya demostró desde el mercado de pases una enérgica voluntad: mantener la senda ganadora y terminar de erigirse, al menos puertas adentro, como el gran rival a vencer en la que para muchos es la liga más importante del mundo.

Una demostración muy concreta de que la fortaleza de Arsenal no era sólo deportiva sino también financiera fue la llegada desde Newcastle de Bruno Guimaraes por 101 millones de dólares, una de las grandes transferencias del verano europeo. El brasileño, que viene de sufrir una decepción con su seleccionado en el Mundial, cuando falló un penal clave en el partido de octavos de final ante Noruega, entró con el pie derecho en el equipo londinense y recibió el cariño de los hinchas, que cantaron por él en su debut en un amistoso que igualaron 1-1 frente a Como.

“Quiero ganar trofeos y hacer historia, y me parece que estoy en el lugar correcto para que eso ocurra”, comentó Bruno en su primera entrevista a la web oficial del club, luego de concretado su traspaso para integrar el que definió como “uno de los mejores mediocampos de Europa”. Su nombre sobresale en una lista de refuerzos que despiertan la envidia de más de uno de los equipos más encumbrados.

Arsenal incorporó también, previo pago de unos 46 millones de dólares a Club Brujas (Bélgica), al extremo griego Christos Tzolis. Por si fuera poco, concretó el traspaso definitivo del defensor ecuatoriano Piero Hincapié, que había jugado durante una temporada a préstamo desde Leverkusen, en poco más de US$ 60 millones. Y además, como para robustecer la rotación en el arco, sumó al francés ex-Leeds Illan Meslier.

Arsenal, confianza en alza para lo que se viene

La goleada 3-0 por la Community Shield contra Manchester City, con tantos de Ricardo Calafiori, Kai Havertz y Martin Odegaard, pareció indicar que los dirigidos por Mikel Arteta seguían en el camino correcto. Está claro que un resultado así en el comienzo de temporada, con los equipos todavía en proceso de formación, debe tomarse con pinzas. Aunque no deja de ser alentador haber estado tan por encima, en el juego y en el marcador, de otro de los aspirantes al título de la Premier.

En ese encuentro, si bien los goles llegaron de la mano de algunos de los pilares de la última campaña, ya el entrenador empezó a ensamblar dentro de la maquinaria a algunos de los recién llegados. Guimaraes arrancó como titular y se entendió muy bien con Martin Odegaard y Myles Lewis-Skelly en el mediocampo, donde es imposible creer que no tendrá una participación muy activa Declan Rice, titular en el seleccionado inglés que se subió al podio en el último Mundial. Tzolis estuvo picante en ofensiva y aportó además una asistencia de cabeza para el tanto de Havertz. E Hincapié, que entró en el segundo tiempo a refrescar al equipo en lugar del amonestado Calafiori, cumplió con una actuación sólida.

Arteta y un plan definido para Arsenal

Comprar lo necesario y no fallar parece parte del sentido común, pero no siempre se cumple. Sobre todo cuando hay dinero disponible, tanto como para haber invertido más de 200 millones de dólares en fichajes. En Arsenal, a diferencia de lo que ocurre en otros clubes, la política de incorporaciones no se trató de sumar porque sí sino que se centró en objetivos específicos. “Como queremos mejorar, necesitamos aumentar la competencia internamente. Asegurarnos de identificar las cosas que nos faltan en el equipo, para conseguir márgenes mayores. Y esa es la forma en la que debemos pensar", explicó Arteta durante la pretemporada.

A la hora de habilitar las desvinculaciones, también prevalece la cautela y el criterio de no desarmar una estructura que funciona. Más allá de jugadores que tuvieron escaso peso en la última temporada, como el defensor polaco Jakub Kiwior, que se fue a Porto, o el volante danés Christian Norgaard, que seguirá su carrera en Everton, habrá que ver cómo termina de asimilar el equipo el cierre del ciclo de Leandro Trossard después de tres temporadas.

El belga, que había llegado en 2023, fue un emblema del Arsenal de los últimos años y clave hasta el último momento, tanto como para ser titular en la final de la Champions frente a PSG. “Mi etapa aquí ha llegado a su fin, pero es un grupo de jugadores fantástico. Los echaré de menos a todos, aunque ha llegado el momento de dar el siguiente paso para mí”, explicó Trossard luego de concretarse su traspaso a Besiktas (Turquía) en cerca de 20 millones de dólares. Más de uno lo extrañará.

El desafío de dominar la Premier

Después de la alegría de haber ganado la pulseada por el título de la Premier contra Manchester City, Arsenal estuvo cerca de tachar el casillero de gloria europea que le falta, cuando se le escapó la consagración de la Champions en la definición por penales ante PSG. Fueron tan sólo detalles los que impidieron esa coronación, aunque el haber llegado tan lejos ratificó que el club estaba en el camino correcto.

Con Arteta como entrenador, asesorado por el argentino Gabriel Heinze, Arsenal quiere construir su propia hegemonía en la Premier. Esa que en los últimos tiempos supieron repartirse Liverpool y Manchester City. Pero que a comienzos de siglo, con la sabia dirección del francés Arsene Wenger y cracks como el neerlandés Dennis Bergkamp y los franceses Thierry Henry y Patrick Vieira, ostentaron aquellos Gunners a los que llamaron “Los Invencibles” y que hicieron historia al llevarse la Premier 2003/04 sin perder un partido, para construir un invicto que llegó a 49 encuentros.

Los tiempos han cambiado desde entonces. Aquel Arsenal sufrido del que hablaba Nick Hornby en su brillante “Fiebre en las gradas”, el libro por el que muchos argentinos se enamoraron de los Gunners, ya no juega en el pintoresco Highbury sino que lo hace desde 2006 en el modernísimo Emirates Stadium. En esta nueva era, el club londinense les debe a sus hinchas un tiempo de alegría sostenida. No es descabellado soñar que ese último título pueda haber sido, además de un desahogo extraordinario, la piedra fundamental de una era de victorias.