PARÍS -- Seb y Ben habían estado esperando desde las cinco de la mañana. Fueron los primeros en llegar, y los dos grandes fanáticos de Paris Saint-Germain, quienes tienen abonos de temporada desde hace años, tuvieron una idea para matar dos pájaros de un tiro en el mejor día de sus vidas, como ellos mismos lo expresaron: el día que Lionel Messi sería presentado como jugador de PSG.
Uno estaría primero en la fila de la tienda del club, ubicada justo frente a la entrada principal del Parque de los Príncipes, para asegurarse de conseguir las camisetas con el 30 de Messi, su número oficial en el equipo. El otro reservaría la mejor posición frente al estadio, junto al escenario donde el astro argentino luego saludaría al público.
Funcionó a la perfección. Compraron sus camisetas y tuvieron la mejor vista de Messi cuando fue presentado a la afición al mediodía hora local.
Para entonces, ya había 500 simpatizantes con bengalas, banderas y carteles, gritando "¡Meeeessiiii! ¡Meeeessssiiii!" La recepción fue de otro mundo. París nunca se había enloquecido tanto por un fichaje; ni por Ronaldinho, ni por George Weah, ni por Zlatan Ibrahimovic, ni por David Beckham, ni por Neymar. Por nadie.
Pero éste era Messi.
El departamento de comunicaciones recibió tantas solicitudes para asistir a su conferencia de prensa que tuvieron que seleccionar a sólo 120 periodistas de los cientos que pidieron unirse a través de todos los medios posibles: correo electrónico, texto, WhatsApp, Twitter DM, Instagram DM, lo que sea. Para prepararse para el gran día, el director general de PSG, Jean-Claude Blanc, y sus equipos apenas durmieron. El primer evento tenía que ser perfecto para Messi, y lo fue.
Al final de la rueda de prensa, Omar Da Fonseca no pudo evitarlo. De pie al fondo del auditorio, el exdelantero de PSG --jugó una temporada en 1985-86 antes de pasar por Toulouse y AS Mónaco-- es argentino como Messi, y uno de los 16 argentinos que han jugado en el club parisino. Messi es el número 17.
Da Fonseca, comentarista principal de LaLiga en Francia para beIN Sports, aplaudió y gritó el nombre de Messi ni bien terminaron las preguntas. Les pidió a sus colegas que se unieran a él, y lo hicieron. Messi sonrió, mientras que sus tres hijos, todos con sus camisetas de PSG junto a su madre, Antonela, estaban mucho más divertidos.
La Messimanía se está apoderando de París.
PSG ha superado todos los records en las redes sociales con sus avances y el anuncio de la llegada del astro. No hay comparación con la movida de Cristiano Ronaldo de Real Madrid a Juventus hace tres años. También van a superar todos los records de ventas de la camiseta: la fila afuera del local de ventas del estadio y el de Champs-Elysees ha llegado a un kilómetro.
Fuera del Parc des Princes, 20 emisoras estaban transmitiendo en vivo o grabando. Dentro del estadio, 10 más de todo el mundo, incluyendo ESPN Argentina, tuvieron acceso exclusivo con el nuevo Nro. 30 de PSG. El club tuvo más de 100 solicitudes, pero las redujo a 10. Tres preguntas cada uno, ni una más.
Mientras tanto, en las instalaciones de práctica en Saint-Germain-en-Laye, 30 minutos al oeste del Parc des Princes, el resto del equipo estaba entrenando, pero de lo único que hablaban era de Messi. El grupo de WhatsApp del equipo estuvo activo durante todo el fin de semana; el martes, Messi fue agregado y el entusiasmo entre sus nuevos compañeros es tan palpable como del de los fanáticos. ¿Qué tan bueno será? ¿Qué tan especial es esto?
Neymar ha enfatizado una y otra vez lo increíble que será para todo el vestuario tener a Messi con ellos. El ex capitán de Barcelona se sumará el jueves y no puede esperar para comenzar a trabajar con todos. Es demasiado pronto para decir cuándo será su debut, pero el sábado será presentando en el Parc des Princes antes del partido contra Strasbourg. Las entradas ya se han vendido en el mercado secundario por tres o cuatro veces su valor y ese es un partido en el que ni siquiera estará en el banco de suplentes.
El miércoles, cuando regresó a su suite en el Royal Monceau, uno de los hoteles más lujosos de la capital, probablemente haya cruzado a una "van de Messi" en el camino. Desde su llegada, vans con pantallas de LED dándole a Messi la bienvenida a París, mostrando su nueva camiseta y la Torre Eiffel, han estado dando vueltas por las calles de la cuidad, transmitiendo el pase más importante de su generación dentro del mundo del futbol.
Antes de que incluso toque la pelota, el humor es innegable: Messi es el nuevo príncipe de París.
