María Amalia Mazzarello, conocida como “El Problema”, es la primera argentina en ganar un título Continental de las Américas WBA. Sucedió el 27 de septiembre pasado en el estadio de la Federación Argentina de Box. Venció por nocaut técnico en la tercera vuelta a la venezolana Albys Larez, cuando su rincón decidió detener el combate por una lesión sufrida por la boxeadora venezolana.
Amalia tiene ahora 12 peleas realizadas, de las cuales ha ganado 10 -3 por la vía categórica- y perdido 2, y además ha obtenido los títulos de campeona argentina y dos veces campeona sudamericana de la división gallo. Amalia, que empezó a boxear a los 26 años y que nació el 7 de septiembre de 1991 en la ciudad de La Plata, emprende una serie de actividades diferentes con facetas tal vez poco habituales al tema boxeo.
- Describime tu relación con el boxeo profesional.
- Siento que ahora quizás se le dé un poco más de relevancia a la cuestión emocional y mental de los deportistas en general. Como boxeadora tengo esa adicción a la adrenalina, pero la trabajo en pos de decir en algún momento yo me voy a retirar. Debo tener en mi vida, justamente, otras pasiones para no caer en el vacío que es dejar de hacer deporte.
- Sos múltiple, tenés un montón de facetas...
- El año pasado yo iba a pelear por un título Plata del Consejo y a último momento -faltaban dos semanas- me lo cancelan. Sentí un vacío enorme porque había estado como cuatro meses entrenando solo para eso. Y, haciendo un racconto de esos meses, sentí que había dejado de lado un montón de cosas que a mí me gustan y que hacen a mi persona. A partir de ese momento, empecé a darle cabida a todo lo demás también. A veces te dicen que sos boxeadora solamente, que tenés que dedicarte al boxeo y pensar solo en el boxeo. Y la realidad es que todos tenemos recetas diferentes para rendir mejor, y en este caso fue así. Me di cuenta de que me tengo que dar mis espacios para la lectura, para hacer música, para estar conectada con otras cosas que no sean sólo el gimnasio. Ponés toda tu energía, ahí, pero por el otro lado de pronto es un solo camino y entonces te impide ver otras cosas que te pueden distraer o que te pueden hasta ayudar a tu profesión.
- Contame con quienes estás entrenando ahora.
- Entreno acá en la ciudad de La Plata, estoy con varios equipos que ahora colaboran entre sí. Tengo un gimnasio que es Invictus -una academia muy conocida dentro del ámbito de las artes marciales- y entonces de Invictus me quedé con Martín Giralda y con Lautaro Sigara, ellos están dentro de lo que es mi esquina. Por el otro lado está Juan Siri -que tiene su academia de boxeo- y está Leandro Villiani, mi preparador físico. Son cuatro hombres, cada uno con sus inquietudes y sus academias, colaborando entre sí.
- Y eso se complementa con "el resto" de tu vida...
- Y sí... Después tengo mis actividades generales como la radio. Hago radio todos los lunes a las 23.00 en radio Universidad, hacemos ahí FM a la vieja usanza. El programa se llama Tráfico de Influencias. Soy la conductora y también la productora, es un programa musical y de entrevistas. Dentro del entrenamiento físico que hacemos todos los días, me dedico a entrenar un poco la cabeza y dedicarme a leer y a escuchar mis vinilos.
- Por ahora no tenés pelea
- Hablé con Carlos Tello y no hay una fecha definida, pero sí entendemos que puede llegar a haber una más para fin de año. Con Carlos empecé a trabajar después de lo sucedido con ese título Plata frustrado. Arrancamos a trabajar este año. Me concedió la oportunidad de hacer el título sudamericano en mayo en el Casino, lo gané ante Lucrecia Arrieta y ahí hicimos este último título. Con Carlos nos entendemos muy bien, te escucha, así que en ese sentido fue un gran cambio y algo que nunca me había pasado en mi carrera todavía.
- Hablemos un poco de la música y vos.
- Está en mi vida desde siempre. Entre el 2016 y el 2018 estuve bastante activa, grabamos álbumes, tenía un proyecto y ahora como que retomé un poco eso. Estoy grabando cositas en mi casa y la idea es quizás el año que viene ya poder largar algo al público. Mi carrera principal, hoy por hoy, es el boxeo, porque todo lo demás es como complementario al boxeo.
- Pero vos escribís, además.
- Sí, escribo, y voy a sacar un fanzine (NdR, acrónimo del inglés fan magazine, "revista para fanáticos") este año, con una editorial que, justamente, se llama Firpo, de acá, de La Plata, que tiene unas ediciones muy bonitas.
- Volvamos al boxeo…
- La idea es, en el próximo combate, ya hacer un clasificatorio, esa es la idea, vamos a ver. Si todo marcha bien, esperemos que se dé una oportunidad.
Su duro paso por las drgas y un paso enriquecedor por Alemania
Como amateur tuvo una incursión más que interesante en Alemania, en donde realizó 6 peleas. En total realizó 33 combates con 2 derrotas una en Alemania y la otra en Argentina.
Alemania fue para ella una experiencia enriquecedora, pero hay otra experiencia mucho más dura que tiene que ver con su vida personal y es su consumo de sustancias, de las cuales habla con la franqueza habitual. "No, no me molesta hablar. Mi vida no fue fácil, sucedieron varias cosas y entre todos los factores apareció la droga. Como silenciador, por así decirlo, de todos esos problemas. No fue una vía de escape, como como se dice, sí tuve una adicción a la cocaína por muchísimo tiempo y siendo muy chica, esa es la parte muy loca, porque yo arranqué a consumirla a los 15, 16 años. Cuando arranqué en el boxeo fue como acercarme nuevamente a mi cuerpo, que, al fin y al cabo, el cuerpo de uno es la armadura, lo que te sostiene el día a día. Toda mi vida había hecho deporte, y quizá lo que me faltó fue alguien que me susurre al oído acordate que vos sos deportista", se sinceró Amalia.
Y la boxeadora platense contó un poco más de su historia de sacrificio: "Arranqué a los 3 años y a los 5 empecé a competir en gimnasia artística. Estuve en nacionales, en provinciales, pero siempre me costó mucho porque no tenían dinero para costeármelo. Hacíamos rifas en el barrio para que yo pudiera irme de viaje y competir, todo muy sacrificado. Creo que eso también fue parte de un desgaste muy grande, saber que era buena en algo, pero sin embargo no podía competir porque no tenía plata. Entonces, volví al deporte ya de grande con 26 años, con experiencias vividas y otra maduración mental. Crecí muy de golpe, tengo mucha calle, entonces ahí es donde digo que uno piensa en el tiempo, que es lo único que no vuelve. Aprendí a querer mucho más la vida, a quedarme con lo que realmente vale la pena, que es cuidarse a uno mismo y cuidar a los demás. Cuando arranqué con el boxeo, arranqué con toda esa maduración mental y creo que fue lo que hizo que mi carrera vaya tan rápido. Porque lo hice con mucha convicción, el boxeo no es que me salvó la vida, sino que fue el complemento que yo necesitaba para poder salir de todo eso. Me devolvió eso, la conexión conmigo misma, yo digo que mi conexión con el boxeo o con el deporte es una cuestión más espiritual. Entonces ahí arrancó la cosa. Fue muy difícil salir de esa otra parte. El momento en el que yo lo decidí no hubo vuelta atrás. Muchos hacemos boxeo porque el faltante fue emocional, para para llenar ese vacío. Cuando una se da cuenta de eso -de que el vacío no se llena a través de las actividades, el vacío se llena conociéndose a sí mismo".
Por último, María Amalia Mazzarello cerró con una conclusión: "Si hacés del boxeo un medio de vida, porque es tu profesión y es lo que te gusta, tenés que dejar lugar para tus otros deseos. Si no hacés ese click, después termina la carrera y estás vacío de vuelta. Hoy por hoy lo disfruto tanto justamente por eso, porque el boxeo a mí no me define quién soy, pero muestra lo que a mí me gusta hacer. Pero no soy una deportista las 24 horas de mi vida, a veces uno no se da cuenta de que se encasilla en una profesión y deja pasar un montón de cosas que también enriquecen mucho y que complementan la otra pasión que uno tiene, que en mi caso, es la vida. Eso, vivir la vida".
