Apenas se conoció el fallo de su pelea, Francisco “Bebu” Verón buscó en el ring side los ojos que necesitaba ver. Sí, ella estaba allí, así que bajó lo más rápido posible para poder cumplir con su sueño. Y así fue como, cuando llegó a abrazarse con su pareja de hace siete años, Aluminé, extrajo un estuche con un anillo de compromiso. Se abrazaron. Un momento tierno al que unos pocos privilegiados cercanos pudieron asistir.
Atrás quedaba la derrota ante el cubano Yoenli Hernández, tras 10 asaltos muy disputados. Aunque la noche se estaba evaporando, Verón sintió que en aquel abrazo con su pareja se hacía realidad su sueño y empezaba una nueva etapa.
"Fue la primera vez que ella me vino a ver a pelear a los Estados Unidos, por la visa que no tenía, o por el tiempo para hacer los trámites… Para esta pelea se pudo. Yo quería que fuera un momento un momento especial, hace siete años que estamos juntos, se llama Aluminé y ya era hora. Fue muy lindo y emocionante, una noche redonda, porque como ya lo dijo mi viejo, este tipo de derrotas en realidad son victorias. Eso me decía la gente cuando bajé del ring", contó Verón.
El tema de la derrota -aunque fue una pelea pareja-, estuvo en el fallo exagerado dos jueces. Dos votaron por el cubano por 98-92 y 99-91 respectivamente, mientras que el tercero se quedó en un empate con 95 puntos para cada uno.
"A ver… la pelea fue pareja… No es para decir que me la robaron, pero las tarjetas fueron muy sacadas, demasiado. Supongamos que el tipo me ganaba por dos puntos. Uno termina diciendo 'Bueno, está bien, podría haber pasado, como podría haber ganado yo'. Pero si un juez te da nada más que un solo round ganado, ya es una locura, es exagerado, es mucho, demasiado. No hace falta ser un experto en boxeo para darse cuenta de que esos jurados estuvieron viendo otra pelea", destacó el pugilista.
- Con Johny Acosta y tu papá Franky, estuvieron hablando de futuro, ¿Les propusieron algo de una próxima pelea?
- No, nadie me dijo nada de otra pelea ni nada de eso, todavía no tenemos nada, pero Johny se quedó en Estados Unidos, porque viajó con su hijo y su papá, así que van a aprovechar esa semana más, seguramente cuando vuelvan, traerán algún novedad.
Verón suma ahora 17 victorias, 10 por la vía categórica, 3 derrotas y un empate, mientras que el cubano Hernández sigue invicto con 12 triunfos, 9 de ellos antes del límite.
- Queda seguro que seguirás en categoría superwelter no como la del sábado (Verón registró 72,390 kilos, o sea159,6 libras y el cubano 72,210 kilos, 159,2 libras. El límite mediano es de 160 libras).
- En superwelter no me salían buenas peleas. O por ahí sí salían, pero con rivales de record negativo, o en cartelera más chicas. Justo se ofreció esta y la aceptamos. En algún momento hay que agarrar alguna pelea de riesgo como esta y demostrar lo que valés, porque si no te quedás con rivales con record negativo y tampoco te suma eso. Una pelea más para seguir para inflar un poco de record no sirve, yo creo que ya estamos para las grande ligas y por eso tomamos el desafío este, con un buen prospecto, en una cartelera grande, haciendo semifondo de Romero y Teófimo y en Las Vegas. Salió muy bien, pero es nuestra idea es volver al superwelter de todas maneras, afirma Verón.
- Es decir que no se equivocaron para nada en aceptar la pelea.
- Yo vi las apuestas, él era favorito 17 a 1, estaba como muy confiado, pensando en la próxima pelea y como que mí me iba a noquear y todo. Yo pensaba, está equivocado, me está subestimando y se va a llevar una muy buena sorpresa porque cree que soy un rival fácil. De hecho, lo dijo antes de la pelea.
- ¿Lo viste después?
- No, para nada.
- Ahora a descansar y volver a estudiar.
- Me estoy poniendo al día con eso, porque fue un mes y una semana que estuve en Estados Unidos por esta pelea y la verdad que es un atraso en la universidad. Estoy estudiando el Profesorado de Educación Física y por suerte los profesores me entienden. Pero igual: ahora termino de llegar y tengo que ponerme al día con lo que estoy cursando. Estoy haciendo prácticas y tengo una materia que se llama Formación y para eso tengo que ir a las escuelas primarias a enseñarles a los chicos. No les digo que soy boxeador, aunque algunos, por supuesto, lo saben. Pero trato de no mezclar los tantos, una cosa es lo que hago en mi vida personal y otra como futuro docente. Es algo que me parece, hay que saber cuidar y mantener. Por supuesto para eso tengo que estudiar mucho, porque mientras tanto, estudié mientras estaba en Las Vegas. Ahora tengo que seguir para adelante.
- Ahora, a celebrar.
- Yo estoy muy contento por todo, porque gracias a un gran equipo se llegó a lo que se llegó. Te hablo de mi papá Francisco, mi principal entrenador. Mi preparador físico Ruperto “Peto” Ruiz, que pudo estar en Las Vegas con nosotros y Jorge Acosta, que es mi manager. Además, en este caso tuvimos la gran colaboración de un histórico como Miguel Díaz, el mismo que trabajó con Juan Domingo Roldán o Pedro Décima, entre tantos otros boxeadores argentinos, y que nos dio una gran mano. Me vino a ver a entrenar, me alentó mucho y en el gimnasio de Top Rank me facilitó todo lo que estuvo a su alcance. Con Ruiz trabajé mucho en una táctica que para mí fue muy difícil de hacer, y que exige un gran entrenamiento, que es salir caminando hacia atrás trabajando siempre con el jab. El retroceso a veces cuesta mucho trabajo, pero en este caso lo dejé fuera de distancia al cubano. Eso me costó mucho, pero al mismo tiempo me rindió tanto que tuve aire hasta el último round. Recibí algunas manos que no me dolieron mucho, aunque él era mucho más grandote que yo. Cuando le metí alguna izquierda medio cruzada al mentón sintió el impacto, pero bueno, eso ya pasó. Estoy totalmente conforme con el resultado del trabajo del entrenamiento, y del equipo, y eso es algo invalorable, porque abre las puertas para un futuro mucho más importante.
- Estás feliz…
- No lo puedo negar, estoy muy feliz porque a pesar de esta derrota sé que he ganado muchísimo y ahora más que nunca, sigo pensando en lo mismo. Que hay que trabajar, seguir aprendiendo y nunca dejar de tener fe, ni siquiera cuando se pierde. Hay que ver la parte positiva y tantas cosas buenas a mi alrededor que siento que lo único que me queda decir es gracias a todos, a Dios, a la vida y a mi familia
