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Tomás y Lucas Argento, dueños de una genética de pura pasión por el deporte

Tomás y Lucas comparten más que la genética por ser hermanos, gemelos. Sus caminos se encuentran constantemente y aunque cada uno transita el suyo, al final se fusionan para convertirse en uno. La elección por el hockey, su paso por el seleccionado de fútbol de Perú y hasta el sueño del club propio los une más allá del hecho de ser hermanos. Los “mellis”, como se los conoce en el ambiente del hockey, saben que no hay nada como ir juntos a la par.

La hiperactividad y las ganas de sortear nuevos desafíos son dos constantes que acompañan a los hermanos desde muy chicos. Promediando los 15 años llegó la primera convocatoria al seleccionado juvenil y a fuerza de trabajo y constancia se convirtieron en protagonistas de las primeras hazañas del hockey masculino argentino. Conquistaron la primera Copa del Mundo Sub-21 en Rotterdam 2005 y fueron medalla de bronce en el Champions Trophy 2008, en la misma ciudad que los vio brillar tres años atrás. Luego, una seguidilla de lesiones los privaría de explotar a fondo sus carreras como jugadores de alto rendimiento, aunque no se privaron de coronarse campeones del Metropolitano con Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (GEBA) en 2009, luego de 36 años de sequía para el club.

Hoy Lucas está al frente de la Primera A de damas de GEBA que participa del Torneo Metro bplay y busca un lugar en los Play-Offs para pelear por el título. “GEBA me permite volver a la práctica y volcar la experiencia que gané en todo este tiempo, con pruebas y errores. Me resulta más gravitante por ser mi club que por ser un equipo importante del Metropolitano. Siento que es la frutilla del postre para decir ‘le devolví al club todo lo que me dio’ y cerrar un ciclo”, le aseguró a ESPN.com. Tomás, uno de sus asistentes, fue más allá: “Me defino como persona a través de lo que fue y es el hockey en mi vida. Ahora que estamos con el fútbol me pasa que siento las mismas cosas. El deporte es el centro de mi vida y todo lo demás se acomoda”.

Sobre el presente de GEBA, que marcha 4° en la tabla tras completarse la sexta fecha del Torneo Campeonato, Lucas explicó que “el equipo está logrando su identidad y algunos valores muy fuertes. Estamos en un momento colectivo muy importante, en entender que todas las jugadoras son importantes. La estrella es el equipo y se nota dentro de la cancha”. Tanto él como su hermano están convencidos de que la gestión de los recursos humanos y de los grupos se basa en que exista un sistema que funcione independientemente de las individualidades. “El sistema te da estabilidad y las individualidades te dan toma de decisiones. Poder combinar las dos es una manera inteligente de sacar ventaja y de que los jugadores puedan llegar a su máximo”, añadió.

El trabajo metódico que predican los llevó a tener la oportunidad de sumergirse en el mundo del fútbol. A fines de 2015 tuvieron el visto bueno de Ricardo Gareca, entrenador de la selección de Perú (2015-2022), y se embarcaron en una nueva aventura. Se convirtieron en parte del staff técnico de un equipo que también logró grandes hazañas, ya que la Blanquirroja consiguió, después de 36 años, la clasificación a un Mundial y dijo presente en Rusia 2018.

"Nos llamaron para desarrollar el área de scouting y análisis de video. Nos planteamos hacer algo nuevo en esta fusión de hockey y fútbol. Empezamos armando un sistema de seguimiento individual de jugadores y rápidamente Gareca nos propuso participar de la táctica y aportar en el análisis de los equipos", detalló Tomás. "El desafío fue crear un sistema con reglas de funcionamiento para tener la mayor cantidad de información posible para la toma de decisiones. Un sistema que fuera objetivo independiente de la lectura subjetiva de cada uno de los entrenadores", completó Lucas.

Fueron parte de tres Copa América y un Mundial de fútbol. Tuvieron en sus manos el análisis exhaustivo de Lionel Messi, entre otras grandes figuras mundiales. "En la vorágine no te das cuenta. El deporte te enseña que, una vez vividos esos momentos, pasan a ser hermosos recuerdos que te desafían a seguir buscando algo nuevo", sostuvo Tomy.

Y si a este dúo le faltaban facetas por descubrir, fue hacia fines de 2014, en el desenlace de su función como Coordinadores de Hockey de GEBA, que sus vidas tomaron otro giro inesperado en pos de hacer realidad un sueño: el del club propio. Allí nació Cerro Pilar. "Se fue dando solo, por nuestras ganas, por la pasión de seguir creciendo y por darle bola a la intuición", confesó Lucas. "A la intuición, a los sueños y a la capacidad que uno fue adquiriendo con la experiencia. Nuestra gran escuela fue coordinar GEBA durante cuatro años", interrumpió su hermano.

Desde que abrió sus puertas en 2017, el club no paró de crecer. Cuenta con una cancha de hockey de césped sintético, canchas de fútbol y pileta de natación. Además, un espacio para recibir delegaciones, con todas las comodidades para llevar adelante concentraciones. “Está pensado como un centro de entrenamiento para que sea el mejor lugar para alcanzar el cien por ciento de tus capacidades", subrayó Lucas. “El mayor éxito es haber ido por el sueño y estar viviéndolo. Me siento muy orgulloso y halagado cuando referentes del hockey nos lo reconocen. Es por eso por lo que queremos ponerlo a disposición de todos ellos que son nuestros ejemplos, como Marcelo Garraffo, Ale Verga, Cachito Vigil, Lalo Junquet, Beto De Bianchetti. Todos nos marcaron y de alguna forma nuestro club tiene algo de cada uno”, precisó Tomás que además de estar al frente del club como directivo junto con Lucas, asumió desde el arranque el rol entrenador de la Primera A de damas de Cerro que compite en el torneo de la E de la Asociación de Hockey de Buenos Aires.

¿Cuál es su mayor satisfacción en esta aventura? “Siempre digo que estamos yendo a ser felices. El mayor orgullo es ver que hay gente que se realiza y es feliz en Cerro Pilar y que hace al club su lugar”, definió Tomás.

Y así son ellos, a sus 35 años, soñadores, pero siempre con los pies sobre la tierra. "Cacho (Vigil) nos decía que nos gustaba entrenar, no solo jugar", recordó Lucas. Y de eso se trata la vida: jugar, pero sin dejar de entrenar y aprender de cada nuevo desafío que se les presente.