El sentido de pertenencia como bandera: Josefina Balderiote y la reconstrucción del CASI B

Josefina Balderiote, la capitana del CASI B, inició sus pasos en el hockey en Regatas de Bella Vista. ESPN.com

Hay trayectorias deportivas que no se miden en números ni en categorías, sino en la huella que dejan en las personas. El golpe del descenso en 2025 obligó al CASI B a mirar hacia adentro, masticar la bronca y edificar el regreso desde las bases. En ese proceso de reconstrucción en el Metropolitano E, la figura de su capitana, Josefina Balderiote, emerge no solo como un pilar hockístico y táctico, sino como el corazón emocional de un grupo que eligió dar la cara.

Criada desde los 4 años en Regatas de Bella Vista, Josefina conoce de memoria lo que significa el sentido de comunidad. Por eso, al momento de definir su vínculo con la institución de San Isidro, la comparación nace sola y desde la fibra más íntima: "La verdad es que encontré lo que tenía de chiquita en Regatas. Fui desde los cuatro años allá y acá me siento de la misma manera. Hoy representando al equipo estoy muy contenta, la verdad es que son un equipazo humano", comenzó hilvanando Jose.

Esa solidez humana fue la que sostuvo al plantel en las paradas más bravas. Enfrentar compromisos exigentes tras el reordenamiento de la categoría requirió una templanza diferencial. Lejos de amedrentarse por la tabla o por los pasajes adversos de los partidos, el equipo transformó la presión en combustible y rescató un empate sobre el final ante el CABJ que las dejó seguir soñando con un hipotético ascenso: "Nos asustábamos con los resultados que veíamos de Boca, pero venir a jugar con el foco con el que vinimos y con lo que lo preparamos demostró que no era lo que parecía en los números", analizó Balderiote sobre la madurez del grupo. "No nos dejamos achicar después del primer gol de ellas; es más, creo que nos alimentó a crecer. Sabíamos que si bajábamos un poco nos hundíamos, así que salimos tirando todas para el mismo lado para ir a buscarlo". Para Balderiote, la reconstrucción del CASI B en la categoría E no pasa únicamente por la urgencia de escalar divisiones para volver a la D, sino por cuidar el calor del vestuario.

El amor por la camiseta de la Academia terminó de forjarse en la lealtad de sus compañeras y en el cobijo de la gente del club.

"Lo siento realmente como si hubiese estado toda la vida en el CASI por las personas que hay adentro", sentenció Balderiote con el peso de quien lidera desde el afecto. "Cien por ciento, más allá del deporte en sí, me quedo con eso, con lo que me dieron. Se lo dije a un par de mis amigas más cercanas dentro del club: no lo estaba buscando y al final me dio todo. Estoy muy contenta y espero seguir acá por mucho tiempo".

Con la nobleza de quien reconoce el valor de la casa propia y la valentía de ponerle el pecho al presente, la capitana marca el rumbo: en la cancha se juega, pero las batallas más difíciles se ganan desde el núcleo y se vislumbra en el afuera.