Maximiliano Arias, exjugador de Peñarol, habló en Último al arco de radio Sport 890 sobre su carrera, la que decidió terminar de forma prematura. El futbolista dijo que no actuó con profesionalismo durante su trayecto en el fútbol, pero indicó que no se arrepiente de sus decisiones.
“Jamás fui profesional. Desde que debuté me gustaron los asados, salir a la noche, andar en la calle con mis amigos, inventar excusas para no entrenar e irme de gira con mis amigos. Son cosas de las que no me arrepiento porque fue lo que me hizo feliz y siempre viví la vida a mi manera, pero sé que no era lo profesional que debía ser para el fútbol”, señaló el ahora exfutbolista de 31 años.
Arias entrenó desde muy joven con el primer equipo de Peñarol, donde ya era parte con 16 años. Consultado sobre si su llegada prematura a Primera influyó en el devenir de su carrera, dijo que los planteles que le tocaron “eran todos bohemios”, por lo que comentó que no tuvo demasiada suerte en ese sentido. “Son cosas que pasan. Estoy agradecido al fútbol y a la gente que me sigue dando para adelante. Estoy muy contento por lo que fui, que fue poquito, sé que pude haber dado mucho, pero no tuve el mérito ni las ganas para demostrar lo contrario”, añadió.
El exfutbolista contó que cuando tenía 15 años Paolo Montero, que es amigo de su familia, lo llevó a la Juventus de Italia, donde jugaba el histórico defensor de la Vecchia Signora. Arias contó que comenzó entrenando en su categoría y que lo fueron ascendiendo y a las pocas semanas, entrenaba con el primer equipo. Sin embargo, extrañaba mucho a su familia. Contó que lloraba a la madrugada, por lo que decidió inventarle una historia el entrenador para volverse a Uruguay. El DT no era otro que el legendario Marcello Lippi.
“Estábamos concentrados en la montaña, le golpeé la puerta de la habitación a Lippi. Le dije que le había dado un ataque al corazón a mi madre y que me tenía que ir. Hacía un año que estaba ahí y extrañaba como loco, soy muy familiero. No sé si fue la peor o la mejor decisión porque al poquito tiempo estaba jugando en la primera de Peñarol. Lo primero que hizo Lippi fue llamar a Paolo, que me dio una charla enorme sobre que tenía que quedarme ahí, que era el primero de la Juventus, pero yo tenía la cabeza de un niño y tomé la decisión de venirme. No me arrepiento de nada, pero pensándolo en frío, capaz que hoy estaría en la Juve o en el Real Madrid; pero no fue así y estoy contento con la vida que llevo”, contó Arias.
El exjugador también contó que varias veces llegaba a entrenar sin dormir después de haber estado bebiendo en la noche, y contó una situación particular que vivió cuando Gregorio Pérez era el DT de Peñarol.
“Llegamos con otro compañero a las 9:00 y entrenábamos 9:30. Veníamos los dos ‘derechos’. Gregorio me sintió el olor a seis metros. Hizo una charla para todos, y cuando terminó, dijo ‘ahora Maxi y el otro compañero van a dar unas palabras al plantel’. Y yo estaba ronco, había estado toda la noche tomando. Cuando arranco a hablar me sale una voz finita y empezaron todos a cagarse de risa. Gregorio me dijo: ‘den una vuelta a la cancha, vayan a bañarse y acuéstense’. Al otro día me puso de titular, terminamos ganándole 3 a 1 a River. Para mí, Gregorio es un fenómeno, fue un padre ahí adentro. No lo supe aprovechar, pero estoy contento por haberlo tenido”, relató “Godzilla”.
