Néstor Gonçalves, quien era el Coordinador de Captación en las Divisiones Formativas de Peñarol y fue por ejemplo quien incorporó a Federico Valverde con diez años, comentó su salida del Carbonero.
“Hace ya una semana que me desvinculé del club. Este miércoles hablé con el presidente en buenos términos y quedamos en que vamos a tener una salida acordada del club. Lo que me propone Peñarol no lo voy a aceptar por un montón de argumentos. Es un cargo sin peso real. El gerente deportivo (el argentino Marcelo Rodríguez) me quiso sacar del medio por motivos que no quiero expresar ni ir a detalle”, expresó Gonçalves este jueves en Quiero fútbol (Radio Sport 890).
El ahora exfuncionario aurinegro aseguró: “Quiero cuidar a mi club, a la institución y a mi viejo, a mi hermano y a mí. No quiero que esto sea mediático y que la gente empiece a opinar y a destrozar al club y a nuestro presidente. Ojalá que no tenga que salir a aclarar nada y que esto quede así. (...) Desde lo laboral y jurídico, estoy despedido”.
Y valoró: “Ruglio me ha apoyado toda la vida. Estoy en Peñarol y en el cargo por Ruglio; si no fuera por él, hacía rato que ya no estaba en Peñarol”.
El por qué de su salida
Gonçalves comentó: “El presidente me manifestó una nueva función, pero el gerente deportivo lo único que me había dicho era que me sacaba del cargo para poner a otra persona. El gerente me sacó totalmente de la estructura y no me comentó una nueva función”.
“Quieren traer un sistema que hacen en Defensor, donde los representantes traían jugadores a captación. Eran como scouter representantes, y eso en Peñarol no pasaba ni yo permitía porque no estaba regulado por el club. Y desde el punto de vista formativo considero, porque también tengo que hacer docencia, que esto es un daño también a los pibes y a la familia, dejar de manera desregulada cómo está todo este tema de los representantes. Nunca estuve a favor y cuidé mucho eso. Ahora soy una pieza dentro de ese nuevo sistema que quieren implementar el gerente deportivo y el presidente de formativas (Jorge Caruso), y yo no encajo”, sostuvo.
“En mucho tiempo en el club, hubo disconformidad por mi manera de manejarme con los representantes, cosa que me enorgullece. Como docente que me siento, es importante tener afuera en estas edades a toda esta estimulación comercial, tomando a los chicos como producto. En este sentido, me enorgullece ser incómodo para algunos. Ruglio me pidió que no me vaya, no siento que Peñarol me está corriendo ni que el presidente me está sacando, pero él entendió que no puedo aceptar esta función, porque hasta rosa la humillación de parte del gerente. Con el presidente y con la institución está todo bien. Yo no dí un paso al costado, no me quiero ir del club, no fue una decisión mía, sino del gerente deportivo”, manifestó.
Y sentenció: “El tema pasa porque Gonçalves no encaja en el nuevo sistema que quiere aplicar el gerente deportivo, que a mi equipo le dijo que quería una buena relación con los representantes y Gonçalves en eso no encaja. Se me dice que yo corro a los representantes; y yo respondo que sí, y eso me enaltece”.
“Ruglio entendió que yo no puedo aceptar estar en el club en estas condiciones porque es un cargo sin peso real”, acotó.
El descubrimiento de Valverde
A su vez, Gonçalves recordó los primeros años de Valverde en las formativas del Manya: “Me pasó el dato un fotógrafo de baby fútbol y lo fui a ver. Lo curioso es que era un diamante en bruto, hay captadores en todas las canchas y a nadie le había llamado la atención como a mí. Ya tenía diez años y hacía rato que jugaba baby fútbol, y lo fiché en Peñarol AUFI”.
“Lo que vi en el proceso fue una técnica exquisita; lo que más me sorprendía era su inteligencia espacial, cómo manejaba el tiempo y espacio a su edad. Tenía un gran control de los tiempos, eso me sorprendió mucho”, indicó respecto al actual mediocampista de Real Madrid y de la Selección Uruguaya.
“Siempre fue muy evidente el hecho de que iba a rendir. A los trece años, que es cuando tenía que definir (porque ahora estoy afuera), lo que le ves es el talento y sus aptitudes. A los 18 años, lo que te condiciona es la mentalidad. El talento y las capacidades potenciales no las pierden, pero a los 13 entran en la picadora de carne que son las formativas en Montevideo (digo picadora por todos los intereses y presiones de los adultos, dirigentes, representantes, con el resultado siendo siempre el que manda)”, concluyó.
