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La agresión de Pelé, el acomodo del 70, y las piñatas que marcaron el Brasil-Uruguay

Pelé es levantado por su compañero tras el triunfo ante Uruguay en 1959. Getty Images

Maracaná. El nombre que marcó la historia. Nada fue igual desde aquel 1950 donde 11 uruguayos silenciaron a una nación. Para Brasil, más que una derrota, fue un complejo.

Con el paso de los años los brasileños apelaron a todo tipo de cosas para doblegar a los uruguayos como ocurrió en 1956. Un 24 de junio del referido año Uruguay volvía por primera vez a Maracaná desde que había ganado el Mundial de 1950. Y el partido se transformó en un escándalo.

Los celestes perdieron 0-2 con un arbitraje polémico del brasileño Frederico Lopes que expulsó a cinco jugadores uruguayos: Oscar Miguez, Carlos Carranza, Mirlo Davoine, Guillermo Escalada y Héctor Ramos. Y por si fuera poco, sobre el cierre del juego se armó terrible lío entre los jugadores uruguayos, la terna arbitral y la policía. Uno de los líneas agredió a Héctor Ramos con el banderín.

LA AGRESIÓN DE PELÉ
En el campeonato Sudamericano de 1959, jugado en Argentina, el partido entre uruguayos y brasileños terminó en un escándalo reflejado en las páginas de El Gráfico que expresó: “Los 22 jugadores de Uruguay y Brasil, protagonizan la pelea más violenta registrada en un Sudamericano. El partido tuvo dos extremos: el fútbol más puro y la barbarie más pura en la era civilizada…”.

En la trifulca, el Rey Pelé le pegó una patada en la cabeza al zaguero William Martinez.

José “Pepe” Sasía narró con lujo de detalles como se generaron los hechos en una nota con Estrellas Deportivas de El Diario: “El lío lo empezó Almir. Cada vez que entraba ponía la suela hasta que en una el Cacho Silveira lo trajo a tierra. Yo estaba allá adelante con Escalada y le digo, Chongo no vayas que se agranda. Me decía que no y empezó a caminar hasta que de repente entró a correr. Y ahí te podés imaginar. El Negro Américo, masajista de ellos, le hizo una llave a William (Martínez) y lo tiró al suelo. Ahí le dieron hasta cansarse. Pelé le pateó la cabeza. Sí, Pelé. ¿O pensaron que Pelé separaba? Ellos habían venido preparados, la mitad de los fotógrafos eran boxeadores. Pero nosotros teníamos “buen plantel”. Me acuerdo que Héctor Núñez se llevó a uno a piñazo limpio. Cuando se controló el juez nos reunió. Pero yo se la juré a Bellini para cuando terminara el partido. Yo no sé si me vino a saludar o no pero yo lo fui a pelear. Le pegué y el Cholo Demarco lo remató”.

Dante Panzeri, en su crónica de El Gráfico, narró sobre los incidentes. “Todo se confunde. No hay tiempo de seguir una alternativa del pugilato porque más allá hay otra más horrenda. Todos se pegan con cuanto tengan a mano, todos corren, unos despavoridos, otros amenazantes. Con lo que vemos nosotros el vecino reconstruye lo que no pudo ver. Con lo que ve el vecino nosotros completamos lo que nos faltó mirar. Así en todo el estadio. Así se van sabiendo los pormenores sádicos de la cuestión: que el masajista negro Américo descargó toda su "simpatía" tratando de herir a William Martínez, que Bellini perdió dos dientes, William Martínez uno: al mismo Martínez le rompen la testa con patadas a renglón seguido de la puesta de espaldas que le hizo Mario Américo, que “El Diamante Negro”, Leónidas Da Silva saltó de su cabina radial para sumarse al pugilato...”.

EL ACOMODO DEL 70
El Mundial de 1970 quedó marcado para los uruguayos. El equipo celeste terminó en el cuarto puesto pero siempre quedó la espina del cambio de sede. ¿Qué pasó?

Uruguay y Brasil debían medirse por las semifinales del Mundial de México en el estadio Azteca, pero Brasil ejerció su influencia y llevó a los uruguayos a Guadalajara. ¿Motivos? La excusa fue que el pueblo de Guadalajara quería seguir viendo al Brasil de Pelé. El máximo organismo del fútbol aceptó el pedido de los brasileños que evitaron de ese modo subir a la altura del Distrito Federal. Brasil ganó 3-1.

OTRA VEZ GRESCA
En 1976 se generó otra generala entre brasileños y uruguayo con intervención de la policía. El partido correspondía a la Copa del Atlántico y sobre el cierre del partido estalló una batalla que se inició con Colacho Ramírez y Riva.

Allí entraron en acción un grupo de “fotógrafos” que le pegaron a Darío Pereyra y se generó una gresca generalizada. Agresiones de un lado y del otro. Todo terminó con jugadores, entrenadores, dirigentes y hasta periodistas detenidos y declarando en una comisaría en Rio de Janeiro.

En los últimos tiempos los duelos contra los brasileños estuvieron marcados por las provocaciones de Neymar. Las simulaciones del mediático delantero brasileño molestan a los uruguayos.