Deja evidencias el listado de Rafa Márquez. O no concuerda con Javier Aguirre o el proceso mundialista le dejó lecciones que debe asimilar de inmediato
LOS ÁNGELES -- Las convocatorias de una Selección Mexicana semejan a un desesperado casting para La Casa de los Famosos después de que se dio a conocer la primera lista de Rafa Márquez.
Porque al final es un elenco que se prepara no para ganar sino para ser un estratagema televisivo. Detrás de la pasarela final, hay caos, conflictos, chantajes, extorsiones, amiguismos, nepotismo, canonjías.
Al final, no es necesario que sean todos los que estén, ni estén todos los que son. “Para ser figura del toreo, lo primero es parecerlo”, dijo Manolete. Aquí con menos de eso basta.
En la primera convocatoria de Rafa Márquez hay de todo, desde cascajo (Chucky Lozano, Germán Berterame, Orbelín Pineda, Luis Chávez), hasta promesas genuinas, y sin duda injusticias (Efrain Álvarez, Daniel Aguirre).
No todo es culpa de Rafa Márquez y su cuerpo técnico. Su decisión pasa por la expresión mexicanísima de “no hay (pa’ más) mano”, como el personaje autóctono de Héctor Suárez, hasta la glorificación de la rendición: “Si hubiera parque no estaría Usted aquí mi general (David Twiggs)”, en voz del General Anaya, aquel 20 de agosto de 1847 en la Rendición de Churubusco.
El fatalismo no cambia para el Tri. Los Mundiales se han jugado con 13 equipos, con 16, con 24, con 32, con 48 y posiblemente el próximo se juegue con 64. Y el destino irredento de México serán los Octavos de Final. La cremación inevitable y anticipada, como si la hiciera crónica García Márquez. Condenas perpetuas. Sísifo y Prometeo saben de la eternidad esclavizada.
Deja evidencias el listado de Rafa Márquez. O no concuerda con Javier Aguirre o el proceso mundialista le dejó lecciones que debe asimilar de inmediato. Por ejemplo, prescinde de Alexis Vega y Brian Gutiérrez.
O el Káiser cree que sabe más que el Vasco, o, siendo positivamente generosos, el Káiser aprendió de las decepciones del Vasco. Por ejemplo, Alexis escapa a la doctrina disciplinaria de Rafa y Brian no encaja en la intensidad que pretende para el Tri. Como sea, ambos, aunque Brian sea suplente, tienen un nivel futbolístico irrefutable.
Genera sospechas ver a Jorge Sánchez y no ver a Richard Ledezma o a Bryan González; o ver a Alan Cervantes y no ver a Elías Montiel, Iván Tona, Efraín Álvarez u Omar Govea. ¿Y el Chicha Sánchez como para cuándo? ¿Con 60 minutos de juego esta temporada, Álvaro Fidalgo y su intrascendencia mundialista?
Puede ocurrir, que ya Rafa Márquez se haya contaminado de la obsesión vulgar de los resultados. Tiene cuatro años por delante. Desde la época de Ricardo La Volpe, ningún entrenador del Tri había comenzado con tanta anticipación un proyecto de similar longevidad. La Volpe perdió en su debut 1-0 ante Argentina en el Memorial Coliseum. “Son lecciones, en el mundial (2006) hablamos”, y cayó de nuevo ante Argentina en Octavos de Final.
Sí, parece más un casting de La Casa de los Famosos, que una elección madura para iniciar un proyecto aparentemente serio, de cuatro años, con la Selección Mexicana.
Por eso queda la duda si esta convocatoria es hecha sesuda y concienzudamente, o es sólo un pantallazo del algoritmo bajo el ritual de “sálvese quien pueda”. Una mezcla de prospectos del Conalep y del registro de jóvenes promesas del Instituto Nacional de Geriatría.
Sin duda, Rafa Márquez debe estar viendo las emboscadas de su entorno. Entrenadores frustrados, fracasados, sin posibilidades de regresar al Tri, han cuestionado que se rodeara de españoles en su cuerpo técnico. Un “masiosare” apócrifo e hipócrita. Deben entender que ninguno de ellos está capacitado para tomar el puesto de Márquez ni tampoco –siquiera—para ser su auxiliar. Están caducos… y desde hace tiempo.
Pero, sabido está, en México, su surrealismo, magnificado hasta el escándalo por Salvador Dalí y André Bretón, rebasa, necesariamente, a la realidad.
