La noticia pegó duro en Nacional. El Pato Prieto, un botija formado en el club y que había llegado al primer equipo de básquetbol con mucho sacrificio, tenía un tumor. Los temores invadieron. Pero todo transcurrió rápido. La recomendación del médico del plantel, la consulta al especialista, y la intervención para extirparlo.
Superado el trago amargo, el Pato volvió a las canchas, con un mensaje que habla de su humildad…
“No me gusta decir que le gané al cáncer. Porque siento que no pasé por el tratamiento. Conozco gente cercana que tiene cáncer y pasa por el proceso, y no es nada lindo. Nada de lo que yo me pueda jactar, porque yo no pasé por eso. Es una enfermedad muy fea. Yo tuve la suerte de ir, preguntar, me lo averiguaron justo el mismo día. Y porque consulté con el doctor de Nacional qué tenía que hacer, al otro día ya me lo sacaron, entonces no tuve que pasar por ningún tratamiento, no me hizo metástasis”, expresó Prieto en nota con ESPN.
Su camino
El sueño de Prieto comenzó a los 11 años, después de abandonar el baby fútbol, por considerarlo un ambiente hostil ya que no le agradaba la exigencia ni los gritos de los padres.
Fue entonces que sus padres lo llevaron a jugar al básquet en el club de sus amores: Nacional. Allí arrancó hasta que, cuando tenía 15 años, la Bruja Sergio Mancebo -un tirador infalible- lo descubrió y pasó el dato de que tenía un diamante.
Prieto no se destaca por ser un goleador empedernido, ni por la belleza de su juego, lo suyo va por otro lado y fue justamente lo que lo terminó convirtiendo en capitán y líder de Nacional.
Patricio, que le debe el nombre al fanatismo de su padre por el líder de Los Redondos (Patricio Rey), no es alto para el deporte, mide 1,85 metros, pero es un canto a la entrega. Confió siempre en que el talento se podía suplir con trabajo. “Lo mío era pura energía, y la he tenido que traducir a técnica, defensiva y ofensiva. Al principio defendía siempre con falta, era puro manotazo, rústico. Lo mismo que el tiro, es lo primero que hay que entrenar porque un tiro siempre te va a quedar y hay que meterlo”, expresó en El País.
De hecho, en cada entrenamiento lanza alrededor de 300 tiros para mejorar la puntería.
Pero, en la Liga Uruguaya de Básquetbol 2023/2024 se llevó uno de los primeros golpes grandes de su carrera y le tocó beber el amargo trago de la derrota con Aguada que le impidió llegar a las finales.
El capitán
Al año siguiente, el día que el equipo iba a iniciar los entrenamientos, el presidente Luis López se presentó en el Polideportivo del Gran Parque Central y tomó la palabra.
Allí comenzó diciendo: “Este año el capitán va a ser el Pato Prieto”. La designación causó sorpresa. No era para menos, Prieto tenía 21 años. Pero el presidente argumentó: “El Pato significa todo lo que es Nacional, está acá desde Mini, es el jugador con más entrega, el más querido por la hinchada, y una gran persona”.
Y Nacional se puso en marcha. Desde el inicio, el equipo se forjó con mentalidad ganadora y, sin estar en los planes de nadie, ganó la fase regular.
En medio del camino, el Pato debió tomar como capitán una de las decisiones que generó un temblor interno.
Cada 20 de mayo en Uruguay se realiza la Marcha del Silencio, por memoria, verdad y justicia y en homenaje a las víctimas de la última dictadura cívico militar y en repudio a las violaciones de los derechos humanos.
Por ese motivo, unos días antes -el 18 de mayo- el plantel de fútbol de Nacional salió para enfrentar Defensor Sporting con camisetas de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos.
Al día siguiente, Nacional jugaba una nueva final de la Liga Uruguaya de Básquetbol contra Aguada, pero la dirigencia señaló que los jugadores no podían replicar la acción de los futbolistas.
Sin embargo, luego del entrenamiento realizado el 20 de mayo el plantel de básquetbol, capitaneado por Prieto, se sacó una foto con camisetas y pancartas referidas al reclamo de Madres y Familiares de desaparecidos.
“Fue una idea que Mateo (Sarni) y yo pusimos en la mesa para ver qué pensaban los compañeros porque obviamente no lo íbamos a hacer por separado. Y todos estaban de acuerdo con sacarnos una foto. Consultamos con la directiva del club, la directiva nos dijo que habían sacado un comunicado, que no se podía”, explicó Prieto en nota con ESPN.
El Pato argumentó la decisión tomada por el equipo diciendo: “No es nada político partidario. Es algo de pensar un poco en el otro o de ser compañero con alguien que perdió un familiar y quiere saber dónde está. Lo pusimos en la mesa con el grupo, el grupo estuvo de acuerdo y nos sacamos una foto fuera de la locación de Nacional, y hasta los jugadores extranjeros se sumaron”, dijo el capitán que asumió el riesgo a pesar de la negativa de la directiva.
El torneo siguió adelante y a medida que Nacional avanzaba, flotaba en el ambiente aquello de que las finales eran otra historia y que, contra el gran favorito Aguada, nunca le había ido bien al Bolso.
Pero la temporada fue soñada. Nacional se coronó campeón de la Liga Sudamericana y se tomó revancha con Aguada ganando las finales a nivel local. Con el orgullo a flor de piel, Prieto besó y levantó ambas copas.
Charrúa de Oro
La semana pasada el Pato recibió una invitación para formar parte de los Premios Charrúa que otorga anualmente el Círculo de Periodistas Deportivo del Uruguay desde 1972.
Prieto formaba la terna de candidatos a ganar el premio a mejor jugador de básquetbol de la temporada. Jamás imaginó la sorpresa con que terminaría la noche.
De hecho, reveló en La mañana del fútbol de El Espectador que fue vestido “así nomás”, y explicó: “Me dijeron del tema de la terna como mejor jugador de la temporada y que me quedara hasta el final porque había otro premio más. Yo no sabía para qué era y no tenía nada preparado. Ni siquiera sabía que era formal. Cuando llegué vi a todos vestidos de traje y yo era el único que estaba desprolijo porque no sabía que era así”, comentó entre risas.
La premiación transcurrió hasta que en determinado momento la persona que estaba con Prieto le preguntó si había asistido solo al evento. Cuando el basquetbolista le dijo que en la sala estaban sus padres, le sugirió que los llamara para que se sentaran a su lado.
Y llegó el momento de entregar el último premio. El presidente del Círculo de Periodistas, Ernesto Ortiz, tomó la estatuilla y los presentadores anunciaron al ganador: Patricio Prieto.
El joven quedó sorprendido. Subió a recibir la estatuilla y no sabía qué hacer… “No tenía nada planeado y dije lo que me salió del corazón. Es un premio gigante, impensado”.
Entre sus manos, el Pato tenía el trofeo que había ganado un solo basquetbolista a lo largo de la historia: nada más ni nada menos que Horacio Tato López en 1984. “No lo podía creer cuando me enteré”.
Fiel a su don de gente, Patricio saludó a todos los deportistas porque, como dijo a El Espectador: “los basquetbolistas y los futbolistas tenemos la suerte, que poca gente dimensiona, de que cobramos por lo que hacemos, pero hay gente que no cobra y lo hacen por amor al deporte. Eso es más valorable”.
