Uruguay se enfrentará a Corea del Sur este jueves en el debut de ambos por la Copa del Mundo de Qatar 2022. Si bien la Celeste es favorita en la previa –al menos en la estadística-, el elenco asiático tiene características que pueden complicar el primer encuentro del equipo de Diego Alonso.
No hay dudas: el fútbol de aquel continente viene en alza. Sobre todo en Corea, que no es un equipo menor. Infaltable en todas las Copas del Mundo, se ha ganado su fama de jugarle de igual a igual a rivales de fuste, haciendo un papel muy digno en Mundiales anteriores. Prueba de ello es el triunfo ante Alemania en Rusia 2018, que dejó a los teutones afuera en primera fase.
Además, es muy recordado el encuentro de octavos de final ante la Celeste en Sudáfrica 2010, donde los asiáticos impusieron condiciones durante un largo pasaje del partido, pero aquel equipo que tuvo un brillante Luis Suárez en una noche lluviosa inclinó la balanza con una genialidad del salteño.
Al igual que los europeos, no son equipos fáciles para Uruguay: la velocidad y la dinámica que le imprimen al juego pueden hacer pasar mal a la Celeste como en aquel encuentro en Port Elizabeth. Su mayor déficit o falencia, sin embargo, es la liviandad física y ofensiva de la que estos equipos pueden carecer; características que los pueden terminar complicando a la hora de definir un encuentro. No obstante, no puede decirse que carezcan de jerarquía, al tener a varios futbolistas jugando en ligas de primer nivel y sobre todo a su mayor estrella, Heung-Min Son, siendo figura en la principal liga del mundo.
Además, el último antecedente contra un equipo de este continente fue el pasado 23 de septiembre, cuando el equipo de Diego Alonso cayó 1-0 ante Irán en un amistoso disputado en Austria.
La Celeste buscará contrarrestar esas virtudes con un equipo que es una incógnita, pero cuyo probable once se avecina. De ello dependerá si mantiene el invicto ante los asiáticos en Copas del Mundo, donde acumula cuatro triunfos en cuatro encuentros: 2-0 a Israel en 1970, 1-0 ante la propia Corea en Italia 1990 y 2-1 en Sudáfrica 2010, y 1-0 ante Arabia Saudita en Rusia 2018.
