Esteban Sirias, exseleccionado de Costa Rica, es muy recordado por un gran sector de la afición gracias a aquellos momentos que vivió en Alajuelense o Cartaginés, donde tuvo relevantes participaciones y un protagónico papel gracias a sus aptitudes.
Sin embargo, la realidad de Esteban Sirias ahora es muy diferente. Según contó a ESPN, decidió emprender su propia empresa en la importación de carnes, ha sido un buen ingreso para él, pero ante la difícil situación que atraviesa el país a causa de la crisis sanitaria, sus ingresos han escaseado y por eso también trata emprender en otras áreas que, para algunas personas cuando lo reconocen, pueden ser sorpresivas o sinónimo de burlas.
“Yo dejé el fútbol e hice mi propia empresa, importo y distribuyo carnes. Me asocié con un amigo y en este momento estamos en cero. Me recuerda a aquellos momentos donde no tenía casi ni para comer. Sé lo que es estar arriba y abajo. Hay que saber administrar bien el dinero porque el fútbol no es eterno. Es difícil al no tener estudios. Me sostengo con unas acciones que compré a mi suegro. Ahora la gente tal vez me ven conduciendo un camión o siendo Uber y les causa sorpresa, algunos hasta se burlan”; reveló Sirias.
“Lo que la gente no entiende es lo que hay detrás de una persona cuando tiene que buscar ingresos porque una vez que se sale del futbol caes al mundo real. Hay que salir y ‘pellizcarla’, empezar de cero a pesar del nombre que tenías y dejar el orgullo por la humildad. Yo sonrío porque soy agradecido con Dios por sus bendiciones. Pero hay que entender que la vida se debe ganar, ahorrar lo mayor posible y salir adelante, recordar de dónde uno viene porque no era nada y sin nada nos vamos a ir”; agregó.
A sus 39 años, más allá de esta difícil realidad que atraviesa Sirias, en su rostro se dibuja una sonrisa al recordar cómo fueron sus inicios en el futbol los cuales trascendieron en un pequeño pueblo llamado Lepanto, ubicado en Puntarenas. Ahí comenzó su pasión por el balompié, rodeado de buenos amigos y acompañado de un amor incondicional: su abuela.
“Vengo de una familia muy humilde. Lepanto es un pueblito que amo, lleno de gente especial, desde que nos levantamos era ir a buscar la plaza para jugar fútbol. Ahí la gente se conoce, es muy amigable y te cuidan. Mi abuelita lo es todo porque desde que tenía un mes y dos días de nacido veló por mí porque mi mamá tenía que trabajar y no me podía cuidar. No puedo describir el amor tan grande que siento por ella. Aparte de mis hijas, ella es mi vida y haría cualquier cosa por ella, mi abuela lo es todo”; expresó.
Salto al profesionalismo
Al creer en su sueño de ser futbolista profesional se vio obligado a desprenderse de su pueblo y del calor de su abuela para comenzar un complicado viaje en la Gran Área Metropolitana. Sus inicios en el fútbol fueron en Alajuelense y con mentores que fueron reconocidas figuras, aunque estuvo cerca de renunciar en tres ocasiones.
“Fue bastante difícil dejar a mi familia porque nunca había salido de las alas de mi abuela y no me había desprendido de mis amigos. Fue complicado venir a la capital y conocer un mundo diferente. Habían algunos entrenadores que me menospreciaban y no tener a la familia cerca hacía mucha falta, no conocía algunos lugares y llegaba tardísimo a los entrenos por eso entonces me regañaban mucho. Me devolví tres veces para mi pueblo por esas cosas, hasta que mi abuela me regañó. Fue duro, pero ya a la tercera vez me propuse cumplir mi sueño y hacer sentir orgullosa a mi familia”; señaló.
“Sentía una gran admiración por Austin Berry y José Alexis Rojas, pero Wilmer López fue el que más me aconsejó e incluso es mi padrino de bodas. Uno de los entrenadores que me ayudó mucho fue Luis Bonilla, que me incitó a seguir adelante y le agradezco demasiado, también Javier Núñez porque fue el que me descubrió”; añadió.
Sirias llegó a portar la camiseta de: Alajuelense, Cartaginés, Liberia Mía, Saprissa, Belén FC y AS Puma Generaleña; no obstante, de todos esos equipos con los que llegó a militar, se queda cuando estuvo en el cuadro rojinegro y blanquiazul.
“Marqué historia en mi carrera futbolística, pero el sentimiento hacia Alajuelense es demasiado por lo que llegué a lograr. Soy liguista de corazón, para mí esa institución es mi primer amor y vivo enamorado por ese equipo. Cartaginés obviamente es un segundo amor porque me abrió las puertas de par en par y su afición es impresionante. En Saprissa no fue grato y no hay un buen recuerdo”; expresó.
Selección Nacional de Costa Rica
Muchos de los esfuerzos que llegó a realizar Esteban Sirias fueron premiados al ser convocado en reiteradas ocasiones a la Tricolor.
Fue una experiencia que lo llenó de gran orgullo y más al recordar los sacrificios que debió emprender al salir de su pueblo natal. De acuerdo a sus palabras, cantar el himno de Costa Rica en otro país y jugando fútbol representó el mejor regalo que pudo recibir.
Portar la camiseta de la Selección Nacional me llenó de gran felicidad y fue una experiencia donde valoré mucho los esfuerzos que llegué a realizar”; finalizó.
