PSG eliminó a Bayern Munich y se metió en una nueva final de la UEFA Champions League. El equipo francés demostró que sigue siendo el mejor de Europa e hizo valer su jerarquía para llegar a Budapest, donde intentará levantar la Orejona por segunda vez en su historia.
En la fase liga tuvo un andar algo irregular y cerró su participación en la mencionada instancia con cuatro victorias, dos empates y dos derrotas. Esta versión incompleta del campeón se mantuvo en la serie ante Mónaco, donde no se impuso por un global ajustado de 5-4.
Desde octavos en adelante el andar de PSG fue apabullante. Primero goleó por duplicado a Chelsea, el último campeón del mundo, por 5-2 y 3-0. En cuartos no se despeinó para eliminar a Liverpool con un global de 4-0. En semis se cruzó con el temible Bayern Munich y disputó una serie durísima, pero ganó en Francia (5-4) y empató en Alemania (1-0).
Ahí puede estar la primera virtud a destacar. El París ya es un equipo maduro y esos conjuntos son los que no fallan en instancias decisivas. Más allá de algún sobresalto en las etapas iniciales, el campeón apareció cuando tuvo que aparecer.
Luis Enrique: el chip ganador y las variantes tácticas
Le costó a mucho a PSG y a sus dueños lograr engranar un listado de estrellas para que se transformen en un gran equipo, hasta que llegó el DT español. Con decisiones que en algún momento fueron discutidas, como dejar ir a Kylian Mbappé, el entrenador creó una máquina táctica y técnica que cada vez le saca más ventaja al resto.
Las individualidades pasaron a estar en segundo plano desde su arribo, pese a contar con figuras de talla mundial, y el todo, como se dice, pasó a ser más que la suma de las partes.
La táctica y estrategia ganaron lugar. Presión alta, intensidad física, agresividad y ataques amplios suelen predominar en los partidos de PSG, pero este equipo también se adapta y sabe replegarse para intentar lastimar con ataques rápidos, donde aprovecha la velocidad y el mano a mano que tienen sus delanteros.
PSG, un equipo lujoso y sacrificado
Otra característica agregada por Luis Enrique fue el compromiso colectivo. Es frecuente ver a Ousmane Dembélé y Khvicha Kvaratskhelia, tal vez sus dos futbolistas más talentosos, marcar a los extremos rivales o a las subidas de los laterales.
El gol en la vuelta ante Bayern Munich es una demostración. El georgiano recuperó cerca de su área y desde ahí inició la jugada del gol de Dembélé.
Vitinha nunca juega mal
El portugués se volvió un futbolista fundamental para Luis Enrique. La circulación rápida suele estar en sus manos. El mediocampo de PSG es dominante cuando tiene la pelota, pero lo hace muy bien cuando recupera cerca de su área. Ahí también es decisivo el luso, con pases y toma de decisiones bajo presión.
Y cuando nada sale bien... están Kvaratskhelia y Dembélé
Todo equipo tiene sus días malos y PSG no es la excepción. La diferencia es que, hasta en esos partidos incómodos, una gambeta de dos de los jugadores de ataque con mejor actualidad en el mundo te pueden salvar.
Lo del nacido en Georgia en este 2026 por Champions es increíble. Marcó un gol en la serie ante Mónaco, tres tantos y una asistencia en el ida y vuelta con Chelsea, un gol y un 'pase-gol' frente a Liverpool y lo mismo vs. Bayern Munich.
Dembélé fue menos regular, pero igual de determinante en la recta final. Seis goles en los últimos seis partidos de PSG rumbo a Budapest. El Balón de Oro demostró seguir siendo determinante y se anotó para repetir consagración.
