El paso de Lautaro Acosta por los estudios de ESPN en F90 no fue uno más. Ya retirado del fútbol profesional, el ídolo de Lanús, con récord de partidos jugados en la institución, dejó una frase que rápidamente conecta con el corazón granate y proyecta su futuro: quiere volver. Pero no como jugador, sino como entrenador.
"Sueño con volver a Lanús como técnico cuando sea el momento indicado. Necesito capacitarme, pero me encantaría", aseguró el Laucha, dejando en claro que su vínculo con el club está lejos de terminar.
A los 38 años, Acosta empieza a mirar el juego desde otro lugar. Referente histórico, campeón de la Copa Sudamericana 2025 entre otros torneos con el Granate, su voz tiene peso propio. Y ahora también tiene dirección.
El cuerpo, el desgaste y el final de una etapa
En la charla con Sebastián Vignolo y equipo, Acosta fue honesto sobre lo que implica sostener una carrera larga en el alto rendimiento.
"A una determinada edad te acostumbrás a jugar con dolor", explicó. Y detalló su situación física: "Tengo osteocondritis de la rodilla. Me operé en Sevilla en 2011-12, antes de venir a Boca. Eso me dejó jugar sin problemas hasta los 31 o 32 años. Cuando se desgastó el menisco me produjo esa fricción en la rodilla que me obligó a operarme".
El relato no es solo médico. Es emocional. Es la historia de un futbolista que aprendió a convivir con el dolor para seguir compitiendo.
"El dolor va en aumento con la exigencia. Hasta los 34-35 lo manejé muy bien", agregó.
Y fue más allá, describiendo una sensación que muchos jugadores atraviesan pero pocos cuentan con tanta claridad: el momento en que el cuerpo deja de responder.
"El día a día es intenso, agresivo. Lo que hoy hago en el gimnasio antes era complemento. El trabajo principal del profesional demanda muchísimo en lo físico. Los chicos vuelan. Cuando eso pasa te sentís mal, impotente, perdés en todos los choques".
La mirada sobre el presente de Lanús
Lejos de quedarse en el pasado, Acosta también analizó el presente del club. Y puso el foco en una de las nuevas apariciones: Dylan Aquino.
"Tiene unas condiciones impresionantes", afirmó. "Es suplente de Ramiro Carrera y de Toto Salvio, pero fue muy importante en el recambio. Me hace acordar al Burrito Ortega".
La comparación no es menor. Acosta describió a Aquino como un jugador con talento natural y capacidad para romper defensas.
"Es un enganche con buenos golpes con las dos piernas, que sabe cambiar el ritmo. Es muy fuerte y no se nota tanto", explicó.
El ADN de Lanús, intacto
Además, destacó uno de los sellos históricos del club: la formación de futbolistas. "Lanús tiene muy buena captación en líneas generales", remarcó. Y subrayó un detalle clave: muchos de los jugadores surgen de la zona, lo que fortalece la identidad del equipo.
En ese contexto, también valoró el camino de los juveniles que vienen empujando desde abajo, manteniendo una estructura que lleva años dando resultados.
Lautaro Acosta ya no vuela como antes, pero su historia con Lanús no terminó. Cambió de rol, cambió de mirada, pero no cambió el sentimiento.
Hoy habla como exjugador. Mañana, si el tiempo y la preparación lo acompañan, buscará hacerlo desde el banco.
