"Creo que será una estrella", dijo Gregg Popovich sobre Kawhi Leonard en agosto de 2012. "Y a medida que pasa el tiempo, llego a pensar que será la cara de San Antonio Spurs. Creo que es un jugador especial en los dos costados de la cancha".
Cuando Pop dijo estas palabras acerca de Leonard, un novato extraído de las garras de los Indiana Pacers a cambio de George Hill con el pick 15 de Draft, sentimos en carne propia lo mismo que con Ignatius O'Reilly, el personaje de la brillante novela de John Kennedy Toole, "La Conjura de los Necios". No sabíamos si el entrenador de San Antonio era un loco o un genio.
Con las críticas que surgieron, tanto en la noche de Draft como tras aquella declaración, nos vimos obligados a pensar, casi como una obviedad, en la cita de Jonathan Swift: "Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, puede identificársele con este signo: todo los genios conjuran contra él".
Popovich, como estratega, es un reconocido genio del básquetbol. Y el tiempo nos demostró que Leonard, como jugador, también lo fue. Nacido en Riverside el 29 de junio de 1991, Kawhi, el hombre de las manos gigantes, se ha erigido en un líder silencioso por naturaleza. La mirada del joven Kawhi irradia una mezcla de timidez y tristeza que contradice su energía sostenida en el rectángulo de juego. Como si nunca se hubiese recuperado del asesinato de su padre, quien tenía solo 43 años al momento de su muerte, aquel fatídico 18 de enero de 2008. En sus años de Spurs, Leonard fue una especie de hermano menor de Duncan, inexpresivo, taciturno, pero con una mentalidad de acero.
Las manos más grandes del Lejano Oeste sirvieron para que se construya en un especialista defensivo de antología. No solo fue la estampilla de los anotadores más prolíficos, sino que sus habilidades innatas para desplazarse, combinadas con un enfoque preciso, permitió dejar cualquier amenaza de peso en cuarentena. Un toldo para evitar que se filtre la luz de las estrellas en curso.
Sin embargo, quien parecía ser una reencarnación mejorada de Bruce Bowen, aún no había demostrado nada de todo lo bueno que llegaría. En un inicio, se lo vio enfocado y útil, pero las palabras elogiosas de Pop parecían exageradas. Claro, lo que aún no sabíamos es que estábamos viendo la oruga: el nacimiento de la mariposa, entonces, llegaría en 2014.
El crecimiento evolutivo de Leonard: MVP de Finales de NBA
"Nunca quiere estar en primer plano", le dijo Popovich a Chris Mannix de Sports Illustrated. "Es como Timmy: sólo se preocupa por mejorar".
Y en esa mejora continua, su evolución fue centímetro a centímetro. Su primera temporada fue adaptación, pero en su segunda, pasó de ser solo un perro de presa defensivo a erigirse en una amenaza con el balón en sus manos. En 2012-13, fue crucial para que los Spurs alcancen las Finales ante Miami Heat, promediando 13,5 puntos y 9 rebotes por aparición, siendo la némesis principal de LeBron James en cada uno de los siete juegos. Si bien Ray Allen salvó a Miami en aquel mágico Juego 6 en el American Airlines Arena, al año siguiente Leonard, en constante paso evolutivo, fue fundamental en el título-revancha de San Antonio, promediando 17,8 puntos y 6,4 rebotes por partido, con el 61% de sus tiros de campo (58% en triples). Se convirtió en el segundo MVP más joven de Finales NBA (22 años), sólo por detrás de Magic Johnson.
"Enseñaron al mundo lo hermoso que es este juego", dijo el comisionado Adam Silver a la armada de San Antonio en la ceremonia de campeonato post-partido.
Leonard ya no era el futuro: ahora, era el presente.
Y Popovich, una vez más, tenía razón.
Mejor jugador defensivo del año en temporadas consecutivas
En la temporada siguiente, Leonard no necesitó de la entrega de la espada de Duncan para erigirse en el nuevo rey de los Spurs. El traspaso fue casi una consecuencia de una necesidad: con el crecimiento etario del Big Three de San Antonio, Leonard empezó a cubrir huecos de todo tipo en los dos costados de la cancha. Su desarrollo estratosférico de los cuádriceps, su capacidad vertical de salto y su desplazamiento lateral cobraron dimensiones aún no conocidas. Fue elegido mejor Jugador Defensivo del año por primera vez, pero además posteó en 2014-15 los mejores números hasta entonces de su carrera: 16.5 points, 7.2 rebotes, 2.5 asistencias, 2.3 robos y un rating defensivo de 96.4.
"Fue como volver a los años 2000", dijo Ginóbili, de acuerdo a Jeff McDonald de The San Antonio Express-News. "Cuando le dabas la pelota a Duncan, esperabas el doblaje y jugábamos a partir de eso. Fue facil".
Las libertades que ofrecía Popovich ya eran enormes y a medida que pasaron los juegos, se fueron haciendo cada vez más grandes.
"Será el equipo de Kawhi", dijo Parker a Andrew Keh de The New York Times en abril de 2015. "Timmy hizo la transición a Manu, Manu a mí, y ahora será a Kawhi. Trataré de dar la mayor agresividad posible, pero Kawhi será el hombre aquí".
Esta declaración de Parker, más que premonición fue una obviedad: Leonard firmó un contrato máximo de 90 millones por cinco años en 2015-16, tuvo su primera aparición All-Star, se erigió nuevamente en Jugador Defensivo del año, y ayudó a alcanzar, como jugador-franquicia, la mejor temporada regular de la historia de los Spurs con 67 triunfos y 15 derrotas.
"Los visitantes que hayan pasado por las facilidades de práctica de los Spurs durante la segunda, tercera o cuarta temporada lo habrán visto trabajar hasta altas horas con Chad Forcier, entrenador de desarrollo de jugadores de Spurs en el aspecto ofensivo", dijo Jeff McDonald de San Antonio Express-News. "Un paso extra, un posteo, un gancho, un tiro echándose hacia atrás. Hay infinidad de movimientos que la NBA aún no conoce".
Tiempo después, el misterio se revelaría, pero con Leonard luciendo el uniforme de los Toronto Raptors.
La salida de los Spurs: el peor momento de su carrera
Para cuando Leonard agravó su lesión de tobillo tras pisar el pie de Zaza Pachulia en el Juego 1 de la serie de Finales de Conferencia Oeste ante quienes serían los campeones de la temporada, los Golden State Warriors, ya era una estrella completa de la Liga. Había tenido otra aparición All-Star y pese a la llegada de LaMarcus Aldridge, el equipo era de él.
Pero Kawhi no lo notaba de la misma manera.
"Estoy casi seguro que seré un Spur durante toda mi vida", le había dicho a USA TODAY en noviembre de 2014. Pero los deseos de juventud no siempre se condicen con la realidad del crecimiento.
La salida de Leonard de los Spurs, envuelta en un manto de irregularidad emocional que contaminó a varios actores, principales y de reparto, se dio durante toda la temporada posterior a aquella eliminación. Se perdió los primeros 27 partidos de la temporada por una lesión en el cuádriceps, luego se lesionó el hombro, y finalmente se resintió de su primera lesión. Los médicos de los Spurs le dieron el OK para su regreso, pero él no se sentía bien, consultó a sus propios médicos y a partir de ese entonces, la relación estrecha, de confianza, entre franquicia y jugador se rompió para siempre.
La definición de su futuro se dio en una reunión entre jugadores y cuerpo técnico que fue tensa, emocional, y que derivó en la ausencia de Leonard del equipo en 2018. No había vuelta atrás: era momento de hacer las valijas y emigrar hacia nuevos destinos.
Los Raptors, el despegue definitivo de Kawhi
¿Puede repetir todo lo bueno que hizo en San Antonio en Toronto? ¿Podrá imponerse sin Gregg Popovich? ¿Estará bien de salud?
Sí, sí, y sí. No solo lo repitió, sino que lo mejoró. Fue ejecutor principal de una posición en alza: la del point forward o alero creador. La única estrella de la Liga que rompió la monotonía del abuso de los tiros cerca del aro y los triples para combinar con el mal visto jumper de media distancia. Letal con ambas manos, en todas las posiciones.
Lo mejor de Leonard, en definitiva, se vio cuando dejó su zona de comfort. En los Raptors no solo fue campeón: fue la reencarnación posmoderna de Michael Jordan, en los dos costados de la cancha. Eficiente y efectivo, un Terminator del básquetbol: destructivo, sin emociones, sin grietas por reparar. La movidad del presidente Masai Ujiri tuvo también a Danny Green como parte del paquete, fue arriesgado pero también, como toda jugada temeraria, reconfortante en su desenlace.
No solo derrotaron a los supuestamente invencibles Warriors en las Finales, sino que Leonard tuvo altos de carrera en puntos (26.6), rebotes (7.3) y minutos (34.0). De acuerdo a Second Spectrum, promedió 0.465 puntos por toque en la temporada e incluyendo playoffs, y fue enorme en "la chiquita": tuvo 8 tiros para pasar al frente en el último minuto de acción, igualando la segunda mejor marca de cualquier jugador en las últimas 20 ligas disputadas.
Leonard, además, ganó el MVP de las Finales, e ingresó en la lista de 12 jugadores en conseguir más de uno en su carrera. Se sumó a Jordan (retirado después de 1992-93 y 1997-98) en el único en conquistar un MVP de Finales e irse. Promedió más de 30 puntos por partido en playoffs, durante la postemporada, e hizo de una estructura competitiva de playoffs, un equipo campeón.
Los Clippers, presente y futuro de Leonard
Con la temporada cerca de regresar en Disney, Leonard se prepara para ser relevante en el esperado -e inusual- debut en las canchas de Orlando. Para considerar lo que viene, su carrera ha exhibido una constante: Kawhi crece de manera sistemática en playoffs. En los Clippers, firmó un contrato de tres años, por 103 millones de dólares con cláusula de salida en 2021, y ha servido para que Doc Rivers avance de nivel en su propio Tetris de individualidades.
Con Paul George y compañía, el "otro" equipo de Los Angeles ya es escolta de los Lakers en el Oeste y cuarto en toda la Liga. Su MVP en el All-Star Game de Chicago es otro bonus track en su carrera, que al día de hoy lo tiene en el Top 3 de mejores jugadores de la NBA.
Sin estridencias, sin marketing excesivo, sin trajes de colores estrambóticos, Leonard se ha erigido en el jugador 360 grados. Un líder silencioso que conduce desde el ejemplo. Aprendiz y príncipe en San Antonio, rey en Toronto y Los Angeles.
La curva evolutiva de su juego, al día de hoy, no tiene techo. ¿Hasta donde llegará? Sólo él lo sabe.
En definitiva, con Kawhi, lo mejor siempre está por venir.
