Una ex Top 5 del mundo y campeona de Grand Slam se refirió a la polémica de 2026: "Debería haber un límite"

Después de afrontar el tradicional Sunshine Double en terreno estadounidense, la letona Jelena Ostapenko (23ª) se trasladó hacia Europa para comenzar una de las giras que mayores dividendos le otorgó a lo largo de su carrera como la celebrada sobre polvo de ladrillo, donde disputará el WTA 500 de Linz como cuarta preclasificada.

"Honestamente, no se suponía que viniera aquí. Pero en el último minuto decidí jugar Linz en lugar de Charleston, que estaba en mis planes. Pero pensé: ¿por qué debería quedarme en Estados Unidos otra semana esperando otro torneo?", argumentó la ex número 5 del ranking mundial en singles, quien ya sorprendió a dos Top 10 en la vigente temporada, primero a Ekaterina Alexandrova en Doha y luego a Jasmine Paolini en Miami, en declaraciones a Ubitennis antes de enfrentar a la filipina Alexandra Eala (46ª) en suelo austriaco.

Posteriormente, la dueña de nueve títulos en el circuito femenino, destacándose Roland Garros 2017, dio más detalles sobre su elección de calendario, confesando que será de la partida en los WTA 1000 de Roma y de Madrid: "Así que volví a casa y pensé en jugar Stuttgart, pero luego pensé que, como es una pista cubierta de polvo de ladrillo, sería útil prepararme para Stuttgart. Así que decidí venir aquí en el último minuto".

Por último, la nacida en Riga, de 28 años, que también firmó una destacada trayectoria en dobles al alcanzar la cima de la clasificación y levantar el US Open 2024, se refirió acerca de una de las polémicas del 2026 como la falta de privacidad que sufren los tenistas en los diferentes eventos del Tour, puesto de manifesto a través de la reciente furia de la norteamericana Coco Gauff al estrellar su raqueta en los pasillos del Australian Open.

"Creo que necesitamos algo de privacidad. Sé que es divertido para los aficionados y los amantes del tenis ver todo lo que hacemos, pero por otro lado, si te pones en nuestro lugar, no es muy agradable que todo se filme, absolutamente todo, y que no haya privacidad. Especialmente para los mejores jugadores. Carlos (Alcaraz) lo dijo el otro día, y sí, creo que es un poco excesivo. Debería haber un límite", aseveró Ostapenko.

Cabe recordar que el WTA 250 de Austin había tomado cartas en el asunto al considerar los diversos reclamos de Iga Swiatek, Pegula y la propia Gauff, entre otras, e innovar con una sala de desahogo, denominada "Don't smile", en pos de que las protagonistas liberen las emociones y tensiones contenidas en una habitación especial lejos de la crítica desmedida de los fanáticos.