MADRID -- Hace un año pelearon por la supremacía de Europa. Esta vez, la lucha es por la supervivencia. El emparejamiento en cuartos de final de la Champions League entre Real Madrid y el Atlético de Madrid llevará la cuenta de derbis madrileños en la presente temporada hasta ocho.
Emoción de sobra para compensar los años oscuros en que el derbi madrileño resultaba más incómodo que entretenido, cuando los rojiblancos acudían en calidad de víctima del conjunto merengue. La ida, que se disputará el próximo 14 de abril, aumentará a 260 el número de encuentros oficiales entre los dos rivales. 135 victorias para el Real Madrid, 66 para el Atlético y 58 empates se han registrado desde entonces.
Será la tercera vez que se midan en fase de eliminatoria directa en el máximo torneo a nivel continental. La primera, en 1958-1959, se saldó también con una victoria blanca en una semifinal que tuvo que decidirse en un partido de desempate en campo neutral. En aquella ocasión, el Real Madrid se haría con el título al derrotar al Stade de Reims en la Final. La segunda, apenas hace un año en la final disputada en Lisboa. Volvió a salir airoso el cuadro merengue en la derrota que más ha dolido en el Manzanares, por el rival y por las formas.
¡Ya tenemos rival en cuartos! Nos enfrentaremos al @realmadrid. #AtléticosPorElMundo, ¿qué os parece? #UCLDraw
- Atlético de Madrid (@Atleti) marzo 20, 2015
El minuto 93 ha quedado grabado en la mente de los madridistas como el momento en que su equipo puso una mano sobre la 'Décima'. Para los 'indios', la mayor afrenta en sus 100 años de historia; el instante en que el título se les escapó de las manos. Cayó el gol de Sergio Ramos en tiempo de compensación para poner el 1-1 y forzar la prórroga luego de que Diego Godín adelantara a los suyos en el primer tiempo. Nervios de punta y ánimo por los suelos, el Atlético no pudo impedir la tragedia; Bale, Marcelo y Cristiano Ronaldo completaron la faena para dar la victoria a los blancos por 4-1.
"Puede ser el recuerdo más grande de mi carrera", admitió el técnico merengue Carlo Ancelotti meses después, cuando estaba por enfrentar al Atlético de Madrid por sexta vez en la campaña. Hasta ese momento, la victoria había eludido cinco veces a los suyos ante el mismo rival; tres victorias colchoneras y dos empates que habían causado estragos en los planes del Real Madrid.
El primer descalabro forzó a que el conjunto merengue renunciara al sueño de hacerse con un sextete, dejando la Supercopa de España en manos del rival. El segundo provocó la primera mini-crisis de la temporada blanca, pues se trataba de la segunda derrota en liga. El tercero dejó al Madrid eliminado de la Copa del Rey y sin oportunidad de refrendar el título. Pero llegó aquel sexto enfrentamiento y con ello el cuarto tropiezo merengue ante los indios, esta vez por goleada 4-0, que hizo estallar la peor crisis que ha tenido que sortear el italiano. Por primera vez en su historia, un mismo rival lograba contener al Real Madrid en seis ocasiones en la misma campaña.
El Atlético, que no ganaba un derbi ligero desde 1999, se quitó una pesada losa de encima. Casi la última que le quedaba. Casi. Desde que el Cholo tomara las riendas del conjunto rojiblanco en 2011, la 'paternidad' blanca se ha ido extinguiendo poco a poco. Aunque Simeone sufrió tres derrotas en sus primeros derbis al mando, al cuarto llegó la revancha, cuando el Atlético se hizo con la Copa del Rey a merced del Madrid en la campaña 2012-2013, gracias a una victoria por 2-1 terminando de un plumazo con décadas de sequía rojiblanca. Desde entonces, la balanza se ha empezado a inclinar a su favor, con cinco victorias por tres del Real Madrid y tres empates.
Con el Atlético prácticamente fuera de la contienda por el título de Liga y con el Madrid pendiendo de un hilo, ambas escuadras apostarán todo a los cuartos de final de la Champions League. La obsesión del Atlético por hacerse con el título que se le escapó de las manos en el último momento sólo puede intensificarse con el deseo de completar la venganza por el agravio. Para el Madrid, el reto máximo de no dejar que los rojiblancos le terminen de arruinar la temporada en la que se han establecido como sus principales verdugos.
