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El día que el ídolo de Peñarol, Fernando Morena, se puso la camiseta de Cerro: historias de aurinegros y villeros

El eterno 9 aurinegro jugó con los albicelestes en Paraguay junto con Líber Vespa, Baltierra, Roverano y Daniel De los Santos, entre otros. Diario Hoy

Fernando se paró en la mitad de la cancha del Defensores del Chaco con el inconfundible número 9 en la espalda. A su lado, esperando el toque corto, estaba un joven llamado Juan González que se había formado en las divisiones juveniles de Peñarol.

Antes de mover, el volante Juan Carlos Paz se arrimó y le susurró algo al oído al Nando. El juez pitó, y Morena tocó la pelota para dar inicio a un extraño partido donde el eterno ídolo de Peñarol defendió la camiseta de Cerro.

Sí, por curioso que resulte, el máximo goleador de la historia aurinegra jugó por Cerro. Ocurrió la noche del 1º de marzo de 1991, en Asunción, en el marco de la despedida del fútbol del golero Ever Hugo Almeida.

El ídolo de Olimpia, club al que defendió durante 18 temporadas, invitó a su despedida al club en el cual surgió al fútbol: Cerro. Y los Villeros concurrieron al partido reforzados por Fernando Morena y Julio César Romero, conocido en el ambiente como Romerito, un 10 que dejó huella en el fútbol paraguayo.

Aquella noche, Cerro jugó con: Gustavo Roverano, Wilson González, Daniel De los Santos, Álvaro Rodríguez, Dardo Pereira, Líber Vespa, Juan Carlos Paz, Romerito, Danilo Baltierra, Juan González y Fernando Morena.

El diario Hoy dio cuenta de que a la despedida de Almeida asistieron 35 mil personas: “El partido duró 15 minutos porque al cumplirse el cuarto de hora el árbitro Estanislao Barrientos que levantó los brazos le pidió el balón a los jugadores y fue al arco que defendía Almeida, le levantó la mano simbolizando la despedida al arrimarse todos los jugadores de Olimpia y Cerro para abrazarlo.

De ahí en más todos quisieron asociarse a la fiesta de despedida y así vimos vestidos de corto otra vez a Hugo Talavera, a Pastelito Díaz y Alicio Solalinde, de quienes al igual que nuestro gran Julio César Romero y Fernando Morena también jugaron algunos minutos para acompañar el ídolo olimpista en lo que al final fue seguramente su noche más emotiva”, rememoró el diario Hoy en su edición del sábado 2 de marzo de 1991.

El hecho forma parte de las innumerables historias que reúne el partido entre Peñarol y Cerro, algunas de las cuales se repasan en ESPN.

La final del Uruguayo de 1960

El Cerro de 1960 fue un equipo que golpeó a la puerta de la madre de las hazañas. El equipo villero llegó mano a mano con Peñarol a la última fecha del Campeonato Uruguayo de 1960 y debieron jugar una final.

La historia marcaba. Para muestra vale destacar que desde 1932, en el inicio de la era Profesional del fútbol uruguayo, jamás un club en desarrollo había sido campeón, ni siquiera había llegado a la final del torneo.

La campaña del equipo conducido técnicamente por Roberto Porta revolucionó a todos sus hinchas. La final, pactada para el 18 de diciembre de 1960, se empezó a vivir desde la venta previa de localidades. El jueves 15 de diciembre ya se habían colocado 11.532 localidades.

Entre las curiosidades, Cerro preparó el partido en la cancha del club Cerrillos de Canelones. Y lo increíble del caso es que los villeros entrenaron en un terreno en mal estado y los titulares jugaron contra otro equipo formado por seis suplentes, más el técnico Porta, el profesor Moreira y voluntarios de la zona. Tan increíble como real: prepararon la final jugando contra gente que vivía en los alrededores de Parador Tajes, lugar donde se concentraba Cerro.

Y llegó el momento esperado. “¡Ce-rro! ¡Ce-rro! ¡Ce-rro! ¡Ce-rro!”, el grito recorrió las escaleras de la Colombes y se multiplicó cuando el cuadro levantó los brazos en la mitad de la cancha. El orgullo a flor de piel. A más de uno se le escaparon las lágrimas de emoción.

El pitazo de Esteban Marino dio inició a la ilusión ante un Centenario colmado por 60.000 personas. Y a los pocos minutos se registró una acción que marcó el resto del encuentro. Tito Goncalves le entró duro a Miguel De Britos, el jugador más talentoso de Cerro, y lo dejó maltrecho por el resto del juego. El partido no fue el mismo y Peñarol ganó 3 a 1.

Cerro no ganó la copa. Aquellos jugadores, que se juntaban dos por tres a picar una longaniza y un trozo de queso, quedaron en la puerta de la madre de las glorias. Y al margen de que no lograron ninguna medalla, conquistaron un título más importante: quedar para siempre en la memoria de los hinchas de Cerro. Un orgullo inigualable.

Libertadores y el gol de De Lima

En la década de los 90 se registraron dos hechos que marcaron a ambos clubes. La noche del 15 de marzo de 1995, Cerro recibió a Peñarol en el Estadio Luis Tróccoli por la Copa Libertadores de América. Un partido histórico que terminaron ganando los aurinegros con goles de Darío Silva y Federico Magallanes.

Dos años después, Juan Carlos De Lima convirtió un gol que marcó la historia de Peñarol. Para mantener viva la ilusión de ganar el quinquenio, los aurinegros debían vencer a Cerro en el Centenario y esperar al día siguiente por el partido que jugarían Nacional y Defensor.

A pocos minutos del final del encuentro, aurinegros y villeros igualaban 3 a 3. Era el fin del sueño. Pero en la última pelota del partido, José Cancela tocó en cortó con Tony Pacheco que la tiró larga para Juan Carlos De Lima en procura del milagro. El delantero la dejó picar y le pegó de zurda. El milagro ocurrió. La pelota se metió en el ángulo y ese gol habilitó la conquista del quinquenio.

Jugadores y goleadas

Entre los jugadores que defendieron a ambos equipos se destacan el “Pocho” Julio César Cortés, Juan Vicente Morales, Juan Masnik, José Batlle Perdomo, Jorge Caraballo, José Charly Batista, Danilo Baltierra, Eduardo Belza, Prospero Silva, Robert Arzola, Juan González y Rodrigo Mora.

Y finalmente, en el rubro goleadas se debe destacar que, en siete oportunidades, Peñarol le anotó seis o más goles a Cerro. A saber: 1947 (7 a 0); 1948 (6-1); 1950 (6-3); 1951 (6 a 0); 1952 (6 a 1); 1982 (6 a 0) y 1985 (6 a 0).