El dolor de cabeza pasó a ser cada vez más intenso. Aquello que tomaba con normalidad, pasó a ser una preocupación. Cierto día el padecimiento se hizo intolerable. Se fue a la Emergencia de la Mutualista de la cual era socio y quedó internado para ser sometido a estudios. A las pocas horas, el médico que lo atendió le comunicó la noticia que lo conmovió: tenía un tumor cerebral. Era benigno y había que operar.
Todo se programó de apuro. Bruno Sarasúa era un joven que convivía con sus sueños de futbolista. Tenía 18 años, jugaba en la Cuarta División de Miramar Misiones y comenzaba a ser llamado para entrenar con el primer equipo.
“El momento en que me dieron la noticia fue doloroso… Entré por un dolor de cabeza y me dijeron que me tenían que intervenir de un tumor. Es como que el mundo se te viene abajo”, reconoció Bruno Sarasúa, capitán de Colón que esta noche enfrenta a Peñarol por la Copa Uruguay, en charla con ESPN.
Aquel día Bruno estaba con sus padres, y si bien puede imaginar el dolor que experimentaron, reveló que se mantuvieron firmes y con mente positiva.
En ese momento el sueño del futbolista quedó atrás. “Lo que quería era salir de la situación. En la vida de un joven el fútbol ocupa un lugar importante, pero en ese momento mi cabeza iba por otro lado. Y si bien podía depender de cómo saliera la intervención, yo tenía claro que iba a volver a jugar”, expresó Sarasúa.
Los médicos que lo trataron le brindaron total confianza. “El día de la intervención me anestesiaron y se me apagó la tele”, expresó en tono de broma.
La operación salió bien. La recuperación demandó tiempo y paciencia. “Fue un momento duro, de mucho aprendizaje y me llevó unos cuantos meses volver a retomar la actividad.
Superada la etapa de recuperación, Bruno volvió a Miramar. Lo hizo con una vincha que le trajeron desde Estados Unidos, que le envolvía la cabeza y sobre todo cubría los huesos parietales. Su posición de zaguero lo llevaba a exponerse. Al principio, saltar a cabecear generaba dudas.
“Pero como yo soy medio kamikaze, no tuve temores. A lo mejor fue al principio, en los entrenamientos, pero en los partidos te puedo asegurar que no”, comentó el defensa que agregó: “Recuerdo un partido contra Defensor, donde todavía tenía la indicación de utilizar la protección, y en la bronca del partido me la saqué y desde ahí no la utilicé más”.
EL PASE FRUSTRADO
Por ese entonces Bruno no llegó a un acuerdo para firmar contrato con Miramar Misiones. De todos modos, se quedó seis meses entrenando con los cebritas hasta que su representante le hizo llegar una propuesta para ir a República Dominicana.
Puso la ilusión dentro de la mochila y se fue. Pero cuando llegó se percató de que, no todo lo que brilla es oro.
“La de Dominicana fue una experiencia rara, porque nos encontramos con un panorama distinto al que nos habían pintado. Estuve de pretemporada, el torneo no comenzó en la fecha indicada y el club ni siquiera tenía entrenador contratado. Sentía que las cosas no se estaban dando como pretendía y algún manoseo de más, que no me gustó, llevó a que volviera a Uruguay. Futbolísticamente no logré nada y me enojé con el fútbol”, comentó el capitán de Colón a ESPN.
Bruno se enojó al grado de alejarse de la pelota. La cambió por los libros. “Arranque la Facultad, hice dos años de Agronomía y luego una licenciatura de Educación Física que estoy terminando en el ICEF”, expresó.
Su vuelta al fútbol se produjo a través del ambiente estudiantil. Fue invitado a jugar en Defensor Universitario y se enganchó otra vez con la pelota. “Tengo los mejores recuerdos de la Liga, me permitió volver y viajar a defender a la Selección a Brasil, Italia y al Mundial de China donde salimos campeones”.
LA INVITACIÓN DE COLÓN
Bruno llevaba cuatro años jugando en la Liga Universitaria cuando un amigo le propuso la posibilidad de probar suerte en Colón Fútbol Club. “Acepté porque el bichito de volver a competir más en serio siempre estuvo ahí… Y a pesar de que estaba entrenando muy bien en la Liga, en el año 2020 agarré viaje con Colón que me enganchó de vuelta”.
Sarasúa reconoce que se encontró con un club serio donde, desde el principio, se les dijo a los jugadores que percibirían un dinero por jugar. “El año que yo me sumé empezó una SAD en Colón y una de las cosas prometidas era justamente que los jugadores cobraríamos sueldo. Me encontré con un club de gente de palabra, gente honesta, con buenas intenciones y compañeros con la misma cabeza y con el objetivo de ascender a la B”.
El capitán de Colón comentó que varios de sus compañeros, además de jugar, trabajan.
La noche del jueves 8 de setiembre de 2022 quedará grabada a fuego para todos ellos. Colón volverá al Estadio Centenario para enfrentar a Peñarol por la Copa Uruguay.
“Esto lo tomamos como un premio. Es un partido hermoso, pero tenemos claro que nuestro objetivo principal no es ganarle a Peñarol, sino ascender de categoría, llegar a la B. ¿Si le voy a pedir la camiseta a un jugador de Peñarol? No lo sé. Hay que respetar la camiseta del club que defendemos. Cada uno de nosotros lo va a vivir a su manera el partido. Yo después de todo lo que pasé lo tomo como un reconocimiento a la constancia, al sacrificio, y voy a ir al Estadio a disfrutar”.
