Lionel Messi, recientemente nominado al Balón de Oro 2026, ya tiene una última página escrita con la camiseta de la Selección Argentina. Después de 21 años, seis Mundiales, 207 partidos y 125 goles, el capitán decidió cerrar su etapa internacional a los 39 años. La cifra que queda en la estadística es gigantesca, pero adquiere otra dimensión cuando se la coloca frente a los dos nombres que durante décadas ocuparon el centro de cualquier discusión sobre el mejor futbolista de la historia: Diego Maradona y Pelé.
La comparación tiene una particularidad: los tres pertenecen a épocas futbolísticas profundamente diferentes. Pelé dominó el Mundial como nadie al ganar tres veces; Maradona convirtió México 1986 en una de las actuaciones individuales más recordadas de todos los tiempos; Messi disputó seis Copas del Mundo, llegó a tres finales y terminó levantando el trofeo que durante buena parte de su carrera parecía ser la pieza que faltaba en su legado.
Los números actuales ayudan a ordenar la discusión. Messi terminó segundo en la tabla histórica de goleadores mundialistas con 21 tantos, detrás de Kylian Mbappé, y dejó el récord de partidos jugados en Mundiales con 34. Maradona disputó 21 encuentros y marcó ocho goles; Pelé jugó apenas 14 partidos mundialistas y convirtió 12 tantos.
Pero la grandeza de un futbolista difícilmente pueda resumirse en una única columna. Hay goles, títulos, partidos decisivos, longevidad, influencia y actuaciones que quedan en la memoria. Messi tiene argumentos estadísticos extraordinarios en prácticamente todos esos terrenos. Pelé conserva una marca que nadie pudo igualar. Maradona tiene una relación con la historia argentina que excede cualquier planilla de números.
Messi y Maradona: una comparación que cambió de sentido
Durante años, la discusión argentina tuvo una pregunta recurrente: ¿Messi podía alcanzar a Maradona? El debate estuvo condicionado durante mucho tiempo por un elemento concreto: el Mundial. Maradona había ganado México 1986 y había llevado a Argentina a otra final en Italia 1990. Messi perdió la final de Brasil 2014 y atravesó después las derrotas de las Copas América 2015 y 2016.
La historia terminó modificándose en Qatar 2022. Messi fue campeón del mundo, marcó siete goles, convirtió en la final ante Francia y fue elegido mejor jugador del torneo. Cuatro años después llegó a una tercera final mundialista, algo que ningún argentino había conseguido antes. Su recorrido mundialista terminó en 34 partidos, 21 goles y tres finales disputadas. Maradona se quedó en 21 partidos, ocho goles y dos finales.
Hay otro dato que potencia la comparación. Messi disputó seis Mundiales, desde Alemania 2006 hasta 2026, y se convirtió en el primer futbolista en participar en seis ediciones, junto a Cristiano Ronaldo y Guillermo Ochoa. Su longevidad mundialista terminó siendo extraordinaria: pasó dos décadas entre su primer gol en una Copa del Mundo y sus últimos tantos.
Maradona, en cambio, tuvo una relación mucho más concentrada con la Copa. Su obra maestra fue México 1986: cinco goles y cinco asistencias, además del Balón de Oro del torneo. Argentina ganó aquella Copa y Maradona quedó asociado para siempre a una de las mayores actuaciones individuales de la historia del Mundial.
La comparación permite una conclusión estadística clara: Messi supera ampliamente a Maradona en volumen mundialista, goles y longevidad, mientras que ambos tienen un Mundial ganado como líderes absolutos de Argentina. La discusión histórica, por eso, dejó de depender exclusivamente de quién levantó la Copa.
Messi frente a Pelé, los números cuentan otra historia
La comparación con Pelé presenta un escenario diferente. El brasileño conserva el récord más impresionante de todos: tres Mundiales ganados. Fue campeón en Suecia 1958, Chile 1962 y México 1970, una marca que ningún otro futbolista pudo alcanzar.
Además, Pelé marcó 12 goles en solamente 14 partidos mundialistas. Su promedio es de 0,86 tantos por encuentro, por encima de los 0,62 de Messi y de los 0,38 de Maradona. La diferencia en cantidad de partidos también explica parte de la comparación: Pelé participó en cuatro ediciones, aunque una lesión limitó fuertemente su presencia en 1962 y 1966.
Existe además un dato particularmente interesante cuando se incorporan las asistencias. FIFA había establecido que Pelé y Messi compartían, antes del Mundial 2026, el récord de 21 participaciones directas en goles mundialistas: Pelé con 12 goles y nueve asistencias, Messi con 13 goles y ocho asistencias. Después de su producción en 2026, Messi elevó su cifra goleadora hasta 21.
La comparación cambia entonces según el parámetro elegido. Pelé tiene la ventaja definitiva en títulos mundialistas y un promedio goleador superior. Messi tiene el récord de partidos, seis participaciones, tres finales y 21 goles. Son dos formas completamente diferentes de dominar el escenario más importante del fútbol.
La Selección Argentina: Messi construyó una distancia enorme
La dimensión de Messi con Argentina aparece todavía con mayor claridad cuando se abandona el Mundial y se observa toda su carrera internacional. Las cifras que lo colocan como líder histórico de la Selección en ambas categorías.
Su producción goleadora tuvo una aceleración notable en la parte final de su carrera. En sus últimos seis años con Argentina marcó 49 goles en 57 partidos, casi la mitad de sus 125 tantos internacionales. Ese período coincidió con la etapa más exitosa de la Selección: Copa América 2021, Finalissima 2022, Mundial 2022 y Copa América 2024.
Maradona terminó su carrera internacional con 91 partidos y 34 goles. Su número de tantos queda muy lejos del registro de Messi, aunque la estadística vuelve a mostrar una diferencia de época y de funciones. Maradona fue un mediapunta de enorme influencia creativa; Messi terminó convirtiéndose también en el principal goleador y asistidor de la historia argentina.
Pelé, por su parte, terminó su recorrido con Brasil como campeón mundial en tres oportunidades y como uno de los máximos goleadores históricos de la selección. Su peso internacional quedó asociado especialmente a los Mundiales, mientras Messi construyó una producción sostenida durante más de dos décadas.
La evolución de Messi con Argentina también explica por qué su comparación con Maradona cambió tanto. El propio Messi resumió su despedida con una frase que funciona como cierre de ese recorrido: “Siempre lo di todo”. En su mensaje de retiro agregó: “Me vacié; ya no tengo nada más para dar”.
Messi: los números de una carrera que excede a la Selección
La discusión tampoco termina en Argentina. Messi acumuló una carrera de club excepcional, especialmente durante su etapa en Barcelona. Allí disputó 778 partidos, marcó 672 goles y entregó 305 asistencias, además de conquistar 35 títulos. Entre ellos aparecen cuatro Champions League y diez Ligas españolas.
La Champions aporta otra medida para dimensionarlo. Messi terminó con 129 goles en 163 partidos en la competición, segundo en la tabla histórica detrás de Cristiano Ronaldo. Ganó cuatro veces el torneo, en 2006, 2009, 2011 y 2015.
También existe una diferencia enorme en la manera de medir las carreras de las distintas épocas. Con Pelé aparecen estadísticas que incluyen partidos oficiales, amistosos y encuentros internacionales de Santos, mientras que con Messi existen bases de datos modernas mucho más precisas y segmentadas. Por eso, comparar directamente cifras totales de goles de club puede generar conclusiones engañosas.
Hay un dato que sí permite observar la magnitud de Messi sin entrar en esa discusión: Barcelona registra oficialmente 672 goles del argentino y lo reconoce como el máximo goleador de la historia del club. Además, su producción de 91 goles durante el año calendario 2012 quedó como uno de los récords ofensivos más extraordinarios del fútbol moderno.
A esto se suma su palmarés individual. Messi ganó ocho Balones de Oro, récord histórico. Maradona y Pelé pertenecieron a una época en la que el premio tenía restricciones de elegibilidad que impedían una comparación directa con los futbolistas actuales. Por eso, cualquier ranking que utilice exclusivamente ese galardón necesita explicar primero esa diferencia histórica.
Entonces, ¿cuán grande es Messi?
Los números permiten ubicarlo en una zona extraordinaria. Messi es el máximo goleador y el jugador con más partidos de la historia de Argentina, el segundo máximo goleador mundialista, el futbolista con más partidos disputados en Mundiales y participó en seis ediciones. Ganó el Mundial, dos Copas América, una Finalissima, un oro olímpico y un Mundial Sub-20 con Argentina.
Pelé mantiene una ventaja que probablemente permanezca como uno de los récords más difíciles de alcanzar: tres Copas del Mundo. Maradona conserva una actuación mundialista de 1986 que sigue funcionando como referencia cuando se habla del impacto individual de un futbolista sobre un campeón del mundo.
Messi, mientras tanto, construyó una combinación estadística que ninguno de los otros dos pudo reunir de la misma manera: longevidad extrema, producción goleadora, asistencias, títulos de club, títulos con Argentina, récords mundialistas y una presencia decisiva durante más de veinte años.
Quizás la mejor medida de su grandeza esté precisamente en lo que ocurrió con aquella comparación que parecía destinada a perseguirlo durante toda su carrera. Durante mucho tiempo, Messi fue presentado como el jugador que debía alcanzar a Maradona. Después de Qatar 2022, esa pregunta perdió buena parte de su sentido. Tras seis Mundiales y 21 goles mundialistas, el debate histórico quedó planteado de otra manera.
Y las palabras que llegaron desde Argentina después de su despedida reflejan hasta qué punto cambió esa discusión. Claudio Tapia, presidente de la AFA, lo definió así: “Ya sos leyenda de esta tierra, de nuestra Selección y del fútbol mundial”. Rodrigo De Paul fue todavía más directo: “Sos el más grande de todos los tiempos. Sos eterno”.
La estadística puede ordenar la comparación. La discusión sobre quién ocupa el primer lugar seguirá abierta porque el fútbol también se mide con recuerdos, emociones y contextos.
Pero hay algo que los números ya permiten afirmar con enorme claridad: Messi consiguió que su nombre dejara de necesitar a Maradona o a Pelé como referencia para explicar su grandeza. Hoy, la comparación funciona en sentido inverso: ellos siguen siendo imprescindibles para entender la historia, y Messi también se convirtió en una de las medidas con las que se juzga a los grandes que vendrán.
