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Chivas homenajeó al futbol ante unos Tigres con pañal reforzado

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Razones para creer en Chivas (4:29)

Rafa Ramos y Eli Patiño debaten sobre el partido de vuelta contra Tigres. (4:29)

En tres minutos, un mocoso de 18 años, de 61 kilos de peso y 1.65 metros, se convirtió en el paladín de la hazaña de Chivas


LOS ÁNGELES -- Chivas resiste hoy todos los elogios. Evoca lo más generoso del lenguaje futbolero. Fascinante, valeroso, soberbio. Y es merecido semifinalista. ¿América? Sólo si elimina a Pumas.

Chivas se enderezó de la tumba y arrojó al sarcófago a su contendiente: Tigres, sí, un Tigres que muere momificado de indignidad, de la más detestable y deshonrosa de las pestes en una cancha de futbol: el pánico.

En tres minutos, un mocoso de 18 años, de 61 kilos de peso y 1.65 metros, se convirtió en el paladín de la hazaña de Chivas. Marcó doblete a los minutos 74 y 77.

Y a partir de ahí, de ese 2-0 (3-3 global) la estratagema de Guido Pizarro se revirtió brutalmente. Los Tigres habían jugado con el espíritu ratonero y merecieron el suplicio del fracaso. Ahora, a consolarse con la Final de la Concachampions ante Toluca, es decir, a quedarse sin nada.

Gabriel Milito aprendió la lección. Y dejó jugar a sus Chivas a lo que saben, a lo que quieren, a lo que pueden y a lo que deben. No por nada han sido el único equipo del torneo por el que vale la pena pagar un boleto.

Cierto, colaboró la decisión de Tigres de jugar con un pañal reforzado durante 78 minutos. Sí, el presunto enemigo se convirtió en su consorte futbolero, pero el Guadalajara asumió todos los compromisos, todas las responsabilidades, todos los riesgos, todas las aspiraciones, y, por tanto, todos los méritos.

Cinco titulares allá por la salida hacia Cuernavaca, enla concentración de la Selección Mexicana, muriéndose de ocio, y Daniel Aguirre, metido en el nosocomio de la ansiedad. Aún así, sin seis jugadores claves, Chivas no traicionó esa doctrina generosa de vencedor que lo acompaña desde la llegada de Milito.

¿Los mejores de Chivas? Todos. En un equipo que ejercita de manera tan deslumbrante esa cultura asociativa por el buen futbol, no desmerece nadie. Cierto: Efrain Álvarez, Richie Ledezma, Diego Campillo, El Oso González, Omar Govea, El Cotorro González, todos, sobresalientes, y claro, agregar al imberbe caudillo de la hazaña, Santiago Sandoval.

¿Cuántos más despertarán la codicia de Javier Aguirre y su cuerpo técnico, después de la exhibición envolvente, dominante, vertiginosa, intensa y profunda que dio Chivas la noche de este sábado?

Las manifestaciones emocionales, futbolísticas y físicas de varios jugadores de Chivas, deberán sobrevolar en la lista final de México para la Copa del Mundo.

De acuerdo, sí, Tigres quedó exhibido, expuesto, dejando en claro que la consigna vulgar, burda y absurda de Guido Pizarro, lo deja bajo cuestionamiento, ante el arsenal de talento y pegada con que cuenta.

Sí, Guido Pizarro saboteó a sus Tigres. Los desdentó y cuando le puso postizos, ya era demasiado tarde, además, marcando un adiós ridiculizado de André Pierre Gignac de las Liguillas del futbol mexicano.

Las cifras son contundentes, para hacer un frío relato de lo que ocurrió en la cancha. Chivas dominó con 70% de posesión. Hizo 28 disparos, por sólo cinco de Tigres. Chivas sumó 14 tiros de esquina, pero, sobre todo, homenajeó la esencia de este deporte: el futbol está emparentado con el espectáculo. Pizarro y sus Tigres lo denigraron, lo sobajaron a un argumento palurdo de la cobardía.

El Guadalajara puede seguir amarrando listones a su temporada. Si América elimina a Pumas, estarían enfrentándolo en Semifinales.

¿Alguien en el futbol mexicano se negaría a semejante ofrenda?

La aparición del Gato Ortiz, por otra parte, mostró su mejor faceta. Serio, juicioso, atento, negociador, eficiente. Con una exhibición como la de este sábado por la noche, seguramente estaría en la Copa del Mundo, pero…