<
>

Francia 1998: Un sólo equipo

Irán y Estados Unidos, siempre tensos en sus relaciones políticas, enseñaron que una cancha de futbol sirve como pretexto para hacer amigos.

Un grupo de iranís llegó a Hoollywood. Al pie del gigantesco monte que sostiene esas letras de utopía pensaban en esa vida occidental y extraña, en donde adoran a otro tipo de dioses y religiones. Entonces como muchos creen, llegaron a la conclusión de que las guerras políticas son estúpidas.

Era enero del 2000 y atendían una promesa hecha dos años atrás durante el Mundial de Francia cuando un partido de futbol sirvió para que hicieran nuevas amistades. Decía el escritor Eduardo Sachery que “el futbol es un mapa de realidades, conoces gente por todas las cualidades humanas que se ponen en juego cuando se juega”. Ese partido de Estados Unidos contra Irán pondría a prueba el verdadero valor de este deporte.

Tom King era el director de la delegación de Estados Unidos en Francia 1998 y recuerda esa promesa, “cuando acabó el partido nos juntamos a pensar ¿Qué podíamos hacer para que esto no quedará sólo en un reflejo? Así que decidimos invitarlos a jugar a Los Ángeles. Ellos aceptaron gustosos casi de inmediato, era parte de la imagen que queríamos cambiar”.

Cuando el sorteo los puso en el mismo problema, ambos técnicos, Steve Sampson y Jalal Tabeli pusieron cara de estar en un callejón oscuro a la espera de las peores noticias. Nadie oculta que los previos, fueron días muy estresantes. Bajo la sombra de la enorme política de los dos países, acampaban dos selecciones que intentarían cambiar el odio en 90 minutos.

La crisis de los rehenes de Teherán en 1979, los 66 diplomáticos estadounidenses tomados por estudiantes iranís que elevaron al clímax la revolución islámica del ayatola Ruholla Jomeini y la reacción del presidente Jimmy Carter imponiendo un embargo comercial a Irán, fueron los puntos en los que comenzó la discordia que se fue alargando por años.

El estadio de Gerland rugía hasta antes de la salida de los jugadores. La pimienta de la morbosidad era esperar un juego ríspido y lleno de violencia, una guerra transformada en futbol para sacar todo el odio y el desprecio de dos culturas tan distintas como necesarias.

En cambio, nadie supo que en el vestidor una amistad iba creciendo. Los dos técnicos, Sampson y Tabeli planearon algo inusitado y por los pasillos convencieron a cada uno de sus jugadores para hacer algo impensado en el campo.

Los iranís regalaron un ramo de claveles a sus adversarios, -detalle que habían hecho en cada uno de sus partidos- pero de repente, la situación fue distinta. Las cámaras echaban humo por tanto flash. Iranís y estadounidenses se daban la mano y juntos caminaron a un punto de la cancha donde posaron como un sólo equipo. Nunca en la historia de las Copas del Mundo se vio un gesto tan fraterno y lleno de hermandad. Las disputas de sus políticos quedaban borradas en un simple momento de paz.

“Fue una idea espontánea, no sé quién la tuvo en realidad, pero de pronto decidimos hacer esto para demostrarle el mundo que el futbol es un vehículo para arreglar los problemas. No importa quién gane o pierda, sino respetar al de enfrente”, mencionó Tabeli.

El juego fue meteórico. No será recordado cómo el más técnico, aunque sí uno de los más sensibles en la piel de los aficionados. Estados Unidos puso dos balones en los postes antes de que un gran cabezazo de Hamid Estili doblegara a Kasey Keller. La carrera del iraní para festejar quedó en la memoria por la estela de llanto que iba dejando a su paso. Anotaría también Mehdi Mahdavikia y por los americanos Brian McBride.

La invitación de Estados Unidos fue aceptada por los iranís que visitaron esa tierra americana en el 2000 para jugar un amistoso, pero con la idea de regresar el honor siendo anfitriones en su país. Empataron en el Rose Bowl y después varios jugadores se fueron a Disneylandia.

Los amigos tienen que ser para siempre, por eso se sigue esperando que un día, Estados Unidos juegue en Teherán.

Esta historia es parte de una colección de 20 escritos, uno por cada Mundial, desde Uruguay 1930 hasta Brasil 2014: