Argentina debutará en el Mundial 2026 ante Argelia, el martes 16 de junio, en Kansas City. El partido volverá a poner al equipo de Lionel Scaloni frente a un escenario conocido: estreno mundialista, favoritismo previo y obligación de no confundir diferencia de jerarquía con control del partido.
El antecedente más fuerte está en el arranque de Qatar 2022. Argentina llegó a la Copa del Mundo en plenitud de sus artes: campeón de Copa América, campeón de Finalissima y con el ánimo por la nubes. Tenía, además, una identidad consolidada y un favoritismo lógico. Sin embargo, el debut terminó en pesadilla: derrota 2 a 1 ante Arabia Saudita en el estadio Lusail.
Aquel partido fue algo así como un sacudón para crecer, porque Lionel Scaloni metió mano para el partido con México, encontró el equipo justo a tiempo y terminó siendo campeón del mundo. Eso sí: aquel choque fatídico dejó apuntes concretos para un nuevo estreno mundialista: concentración total ante un rival que en los papeles aparece por debajo, administración de futbolistas que llegan con dolencias y un plan B disponible durante el partido, no recién para el encuentro siguiente.
El debut ante Argelia y la advertencia de Scaloni
Argentina compartirá el Grupo J del Mundial 2026 con Argelia, Austria y Jordania. Después del sorteo, Scaloni evitó cualquier lectura cómoda sobre la zona.
"Son rivales difíciles. Austria hizo una gran clasificación y creemos que es un muy buen equipo. Argelia también, por su estilo de juego, es un rival a tener en cuenta. Jordania también hizo una gran clasificación y hay que jugar los partidos. Es el equipo que más desconozco. Si llegó al Mundial, por algo será. Los partidos hay que jugarlos", dijo el entrenador a FIFA.com.
La frase tiene un peso particular por el recuerdo de Arabia Saudita. No porque Argelia sea el mismo rival ni porque el contexto sea idéntico, sino porque los estrenos mundialistas suelen castigar cualquier desajuste. En una Copa del Mundo no alcanza con tener más nombres, más historia o más posesión. El primer partido exige precisión desde el inicio.
Primer aprendizaje: concentración máxima contra un rival menor en los papeles
Argentina comenzó en ventaja ante Arabia Saudita con un penal de Lionel Messi. En el primer tiempo también encontró espacios a espaldas de una defensa adelantada, pero quedó varias veces en fuera de juego. Uno de los offsides de Lautaro Martínez fue evidente; otros necesitaron la revisión del VAR por márgenes muy finos.
El problema no estuvo solamente en los goles anulados (tres). La mayor señal de alerta apareció en el segundo tiempo. Arabia Saudita, dirigida por Hervé Renard, golpeó con los tantos de Saleh Al Shehri y Salem Al Dawsari. En pocos minutos, el partido cambió por completo.
Después de la derrota, Scaloni resumió el golpe con crudeza: "Es difícil de asimilar porque en cinco minutos hicieron dos goles, los dos únicos tiros al arco. No queda otra que levantarse, seguir adelante, no tenemos que analizar más que eso. Hoy es un día triste pero cabeza arriba y a seguir".
Para el debut ante Argelia, el primer apunte es claro: la concentración no puede depender del resultado parcial ni de la superioridad en el trámite. En Qatar, Argentina había hecho un primer tiempo suficiente para irse en ventaja, incluso golear, pero no pudo sostener el control emocional ni futbolístico cuando el rival encontró sus dos momentos.
Argelia será un rival a tomar con el máximo rigor competitivo. No se trata sólo de estudiar nombres propios, sino de lograr imponer el sello futbolístico de entrada y mantenerse concentrado los noventa minutos.
Segundo aprendizaje: administrar la carga de los jugadores tocados
En la previa del Mundial Qatar 2022, Scaloni ya había dado una señal de alerta después del amistoso ante Emiratos Árabes Unidos, que Argentina ganó 5 a 0. "Tenemos algunos problemitas, tenemos días para decidir la lista. Si te soy sincero, hoy no te puedo decir 100%, pero tenemos tiempo. Por suerte, o ‘mala’ suerte, podemos cambiar. Está la posibilidad", dijo el 16 de noviembre, a cuatro días del inicio del torneo.
La decisión llegó poco después: Joaquín Correa y Nicolás González quedaron afuera de la lista definitiva, y en sus lugares ingresaron Ángel Correa y Thiago Almada.
El debut contra Arabia Saudita volvió a exponer el tema físico. Ángel Di María, Paulo Dybala y Cristian Romero llegaban con distintos grados de molestia o falta de ritmo. En el equipo titular hubo futbolistas que no estaban al ciento por ciento o no venían con continuidad plena, como Leandro Paredes, Romero y Ángel Di María, quien resultaría ser pieza clave en la final ante Francia. Dos de ellos no completaron los 90 minutos.
Para el Mundial 2026, la situación vuelve a exigir lectura fina. Nahuel Molina, Gonzalo Montiel y Leandro Paredes aparecen entre los nombres a administrar. También Dibu Martínez y Nicolás Tagliafico llegan entre algodones. Además, Marcos Senesi fue el elegido para ocupar el lugar de Leandro Balerdi en la lista. Todo un desafío para Scaloni.
El aprendizaje no pasa por evitar riesgos en todos los casos. En un Mundial, muchos futbolistas compiten con molestias. El punto es determinar qué jugador está para iniciar, cuál está para entrar y cuál puede condicionar el funcionamiento colectivo si necesita ser reemplazado antes de tiempo. La primera fase de este Mundial presenta facilidades para administrar recursos, con varios días de diferencia entre partido y partido.
Tercer aprendizaje: tener un plan B dentro del partido
Arabia Saudita no sorprendió a Argentina por falta de información. El equipo de Renard tenía rasgos reconocibles: línea defensiva adelantada, presión alta, reducción de espacios para la generación rival y faltas tácticas para cortar transiciones con el equipo expuesto.
Argentina atacó ese plan con pases al espacio y movimientos de ruptura. El problema fue que, cuando Arabia dio vuelta el resultado, la Selección no encontró una respuesta clara dentro del mismo partido. No logró cambiar el ritmo, no pudo instalarse con peligro sostenido y casi no estuvo cerca del empate. Fue algo así como un desmoronamiento emocional que se tradujo al juego.
La reacción llegó después, en el partido contra México. Scaloni modificó nombres, funciones y dinámica. Aparecieron futbolistas que terminarían siendo decisivos en el recorrido mundialista, como Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Julián Álvarez, hoy figuras del fútbol mundial y piezas clave del actual plantel. El triunfo 2-0 ante México reconstruyó al equipo desde lo anímico y desde lo futbolístico.
Ese es el tercer apunte para el debut ante Argelia: el plan alternativo no puede quedar reservado para el segundo partido del grupo. Si el rival bloquea el circuito principal, si Messi recibe lejos del área, si los laterales no progresan o si el equipo queda partido, la reacción tiene que aparecer durante los 90 minutos.
Un plan B puede ser un cambio de sistema, una modificación de nombres, otra altura para presionar, un mediocampista más para asegurar circulación o un delantero que ataque distinto los espacios. Lo importante es que la Selección no dependa únicamente de que el partido regrese solo a su cauce natural. Hay que saber cambiar a tiempo para que todo cambie.
Probable formación de Argentina ante Argelia
Para el debut ante Argelia, Scaloni trabaja con varias alternativas. La probable formación de la Selección Argentina sería: Emiliano Martínez; Nahuel Molina o Gonzalo Montiel, Cristian Romero, Nicolás Otamendi o Lisandro Martínez, Facundo Medina o Nicolás González; Rodrigo de Paul, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Exequiel Palacios o Thiago Almada; Lionel Messi y Julián Álvarez o Lautaro Martínez.
El equipo mantiene una base campeona del mundo, pero el estreno en Kansas City tendrá una exigencia propia: no repetir los errores del debut en Qatar 2022, sostener la intensidad ante un rival incómodo y tener respuestas inmediatas si el partido se sale del guion inicial.
