Van Dijk en el Mundial 2026: el líder que dignificó a Países Bajos

Virgil van Dijk jugará su segundo y último Mundial en Estados Unidos, México y Canadá. ESPN

El central buscará sostener su vigencia a los 34 años en su segunda Copa del Mundo.


Virgil van Dijk cumplirá 35 años durante el Mundial 2026, el que se estima que sea el último de una ilustre carrera que lo posicionó como uno de los mejores defensores de su generación. Por este motivo, hasta cierto punto resulta sorprendente que posiblemente se despida con apenas dos torneos jugados en su haber.

En principio, ese dato pareciera estar por debajo de lo que el nacido en Breda contribuyó a lo largo de su vida futbolística, pero en realidad resulta un paralelismo de lo que fue su propio ascenso a la cima del fútbol mundial. El camino de van Dijk no fue ni mucho menos lineal, como tampoco el de su selección, pero juntos trabajaron incansablemente para llegar adonde su potencial les indicaba, y ahora tienen una chance más de dejar su huella en la máxima cita del deporte.

Hasta el momento, la Copa del Mundo le ha dado más frustraciones que alegrías al central, con una inesperada clasificación frustrada y un penal fatídico. Pero ahora tiene a su alrededor un equipo de figuras destacadas al que liderará con el objetivo de conseguir lo que su país todavía no pudo obtener: el título mundial.

Un largo y trabajado camino

Van Dijk no tuvo el camino a la elite que suelen tener los futbolistas que llegan allí en la actualidad, en el que las grandes potencias mundiales descubren su talento a muy temprana edad y lo suman a sus filas de inmediato. De hecho, los formadores de su primer club, Willem II, ni siquiera observaron un gran potencial en él, y quedó libre a los 19 años, antes de siquiera debutar como profesional. Groningen apostó por él, pero incluso allí tuvo un comienzo angustiante cuando debió ser operado de urgencia por una peritonitis poco después de su llegada.

Tras su recuperación, el central desafió a quienes dudaban de él y se convirtió en uno de los defensores más prometedores de su país, pero cuando llegó el momento de dar el salto no fue un equipo grande de su país el que apostó por él, sino Celtic, en Escocia. Sus primeros pasos en el fútbol británico, donde de inmediato se ganó la confianza de sus simpatizantes, llevaron a las primeras consideraciones para la selección de Países Bajos, pero su debut debió esperar hasta que los reflectores fueran más claros, cuando arribó a la Premier League con Southampton, en 2015.

Para entonces, van Dijk se erigía como una de las grandes apariciones de una Oranje que se encontraba en una difícil transición. A medida que estrellas como Wesley Sneijder, Robin van Persie, Arjen Robben y Dirk Kuyt se fueron apagando tras un notable cuarto puesto en el Mundial 2014, no fue nada fácil conformar la base sucesoria para estos talentos, y como consecuencia no pudo clasificar ni a la siguiente Copa del Mundo ni a la Euro 2016, la primera vez que se perdió dos torneos al hilo en más de tres décadas.

Un debut tardío, pero muy esperado

El destino comenzó a cambiar cuando el defensor fue identificado como el líder que su selección necesitaba. El primero en reconocer esto fue Ronald Koeman, que a principios de 2018 le otorgó por primera vez la capitanía (una feliz coincidencia: su padre Martin también tuvo un rol clave en su carrera cuando lo acercó a Groningen) poco después de haber dado un paso fundamental como su llegada a Liverpool.

Aquellos dos hitos consolidaron al futbolista en la cúspide del deporte mundial con 26 años, una edad a la que muchos de sus contemporáneos ya llevaban más de un lustro allí, aunque tampoco tardaría en superar a todos ellos. Su introducción elevó de manera exponencial a los Reds de Jürgen Klopp a transformarse en uno de los equipos más dominantes de Europa, en el camino a obtener una Champions League y una Premier League, y van Dijk fue reconocido con el premio UEFA al Jugador del Año y un segundo puesto en el Balón de Oro en 2019, el mejor posicionamiento de un defensor desde que Fabio Cannavaro se hizo con el galardón en 2006.

Sin embargo, mientras el jugador despertaba elogios en toda la comunidad futbolística por su dominio en el área y su asombrosos registros contra grandes atacantes, dos situaciones adversas siguieron demorando su estreno en una gran competencia con la Oranje: la pandemia de COVID-19, que postergó la Euro 2020 por un año, y una rotura de ligamentos cruzados en octubre que lo terminó por marginar cuando disfrutaba de su mejor momento. La lesión lo alejó de las canchas durante 9 meses, pero cuando regresó no dio la más mínima señal de haber quedado afectado por la baja. Otra gran campaña con Liverpool impulsó una mucho mejor eliminatoria con Países Bajos, y en Qatar 2022 marcó por fin su presentación en un Mundial, a sus 31 años.

Guiado por el legendario Louis van Gaal, el mismo entrenador que llevó a los neerlandeses a su anterior Copa del Mundo, Virgil y el equipo dejaron atrás algunas dudas en sus primeros dos partidos, una ajustada victoria por 2-0 sobre Senegal y un inesperado 1-1 ante Ecuador, para liderar el grupo A y superar con autoridad a Estados Unidos en los octavos. Ya en cuartos de final les esperaba una prueba de máxima dificultad e intensidad contra la Selección Argentina, un rival con un amplio historial mundialista frente a la Oranje.

En el primer tiempo padeció a un brillante Lionel Messi, pero aguantó la tormenta, forzó el tiempo extra con dos goles agónicos de Wout Weghorst y llevó el partido a los penales. Como el capitán del equipo, van Dijk tomó la posta para comenzar la tanda ante un Emiliano Martínez que hizo todo en su poder para sacarlo de su eje. Su lanzamiento cruzado fue fuerte y esquinado... pero una espectacular volada del arquero rival contuvo el tiro, y Países Bajos se despidió con la dolorosa imagen de su figura y su oportunidad malograda.

¿Corriendo contra el tiempo?

Tanto el partido en sí como los hechos posteriores estuvieron cargados de controversias y disputas entre protagonistas de ambos países, pero una vez que las aguas se calmaron, las conclusiones obtenidas de la participación del seleccionado naranja en Qatar fueron positivas. Tras ocho años fuera del torneo, el equipo mostró frescura y carácter, anclado en una nueva generación de talentos como Cody Gakpo, Matthijs de Ligt y Frenkie de Jong, y con Virgil como autoridad en un vestuario más consolidado.

Duras derrotas a manos Francia, Croacia e Italia en el retorno de Koeman a la dirección técnica amenazaron con descarrilar ese progreso, y el comienzo de la Eurocopa 2024 ofreció otro trago amargo con un flojo desempeño en la fase de grupos tras igualar con Les Bleus y caer sorpresivamente ante Austria. No obstante, Países Bajos sobrevivió como uno de los mejores terceros, y pudo incluso alcanzar las semifinales de la competición antes de caer con Inglaterra, con lo que firmó otro registro encomiable.

El contexto en el que van Dijk afrontará su segundo y potencial última Copa del Mundo, no obstante, ya no goza del mismo optimismo. El central estuvo sujeto a algunas de las críticas más exigentes de su carrera en la presente temporada con su club, donde pasó de ganar otra Premier League con su compatriota Arne Slot al mando a luchar por no caerse de los puestos europeos. Mientras su futuro en el largo plazo permanece incierto, en Norteamérica tendrá una nueva chance para responder a esos cuestionamientos en el mayor de los escenarios, hacer valer su incansable lucha a lo largo de su trayectoria y demostrar su vigencia junto a una Oranje que todavía espera por su primera consagración mundial.