La Selección de Italia se quedó afuera de un Mundial por tercera ocasión consecutiva y profundizó una debacle que comenzó en 2006 en Berlin, donde levantó su cuarta Copa del Mundo.
Ahora, en 2026, la primera selección europea en ganar un Mundial, la primera bicampeona de la historia y la segunda (junto con Alemania) en el historial de títulos mundiales detrás de Brasil, volverá a ver un Mundial por televisión, soltando unas lágrimas que ya no sabe cómo contener.
Si bien ganó la Eurocopa 2020, por penales, contra Inglaterra, y luego pareció retomar el potencial inobjetable que le da su competencia interna y su rica historia, la Azzurra perdió este 31 de marzo contra Bosnia y Herzegovina, también por penales, y al menos llegará a 16 años sin jugar un Mundial.
La oscura historia de Italia después de su título en el Mundial 2006
En ese camino, desde 2006, la Nazionale alternó títulos con derrumbes, reconstrucciones y recaídas, pero sobre todo acaba de encadenar un dato impensado para un seleccionado con su historia y su linaje: tres despedidas en cadena en eliminatorias mundialistas a las que se suman dos eliminaciones en primera fase de Mundial.
En Sudáfrica 2010, como campeón defensor, Italia se despidió en fase de grupos sin ganar ni un partido: empató con Paraguay (1-1) y Nueva Zelanda (1-1) y perdió con Eslovaquia (2-3), por lo que fue última en su grupo.
Cuatro años más tarde, en Brasil 2014, repitió la escena. Otra vez eliminada en primera ronda: venció a Inglaterra (2-1, con goles de Marchisio y Balotelli), perdió con Costa Rica (0-1) y cayó frente a Uruguay (0-1). En esos 6 partidos mundialistas apenas sumó 1 victoria. Demasiado poco para un equipo con 4 Copas del Mundo ganadas.
Para la Azzurra, las decepciones más fuertes estaban por llegar
Sin embargo, si aquello parecía casi catastrófico, el golpe más profundo llegaría en el camino a Rusia 2018. Italia no logró clasificarse tras caer en el repechaje ante Suecia. Era la primera vez sin Mundial de la Nazionale desde 1958. Y parecía toda una rareza. Pero aquello se haría costumbre.
La ausencia en Qatar 2022 terminó de romper cualquier lógica. Apenas un año después de haberse consagrado campeón de la Eurocopa, tras vencer a Inglaterra en Wembley, el equipo dirigido por Roberto Mancini volvió a quedar afuera en semifinales del repechaje europeo, esta vez ante Macedonia del Norte.
De la euforia continental al vacío mundialista en cuestión de meses. En el medio, además, quedó una postal incómoda: la derrota ante Argentina en la Finalissima, que expuso la distancia entre la Albiceleste y el entonces campeón de Europa: la celeste y blanca la goleó 3-0.
Para el Mundial 2026, las ilusiones treparon y la caída fue aun más dolorosa
En las eliminatorias para el Mundial 2026, la Azzurra parecía haberse reencontrado con parte de su legado. Hizo una campaña por demás positiva (6 triunfos, apenas 2 derrotas), pero quedó segunda en su grupo, porque la imponente Noruega obtuvo puntaje perfecto y goleó a la Azzurra como local y también de visitante.
Después de vencer la semana pasada a Irlanda del Norte (2-0) en semifinales del repechaje, Italia estaba a un solo paso de volver a un Mundial. Sólo debía vencer a Bosnia y Herzegovina, que hoy, luego de vencer al equipo de Gattuso, quedó 65° en el ranking FIFA. Así de desparejo parecía ser el potencial entre ambos equipos.
El entrenador encargado de poner nuevamente a la Nazionale en una Copa del Mundo, había sido tajante. “Será un mérito si logro el objetivo; de lo contrario, me iré a vivir muy lejos de Italia”, aseguró.
Una tanda de penales, la misma vía por la que Italia ganó el Mundial 2006 y la Eurocopa 2021, fue esta vez la barrera infranqueable. Los bosnios se impusieron 4-1 en esa definición y Gattuso, que había sido titular en la noche de la cuarta corona mundialista en 2006, deberá estar meditando su próximo destino, ya que será difícil sacarse la mochila que él mismo se encargó de llenar de peso simbólico.
La eliminación ante Bosnia, en el último escalón previo al Mundial 2026, no hizo más que confirmar que lo excepcional se volvió costumbre. Italia ya no es solo un gigante en crisis. Es, ni más ni menos, que una selección cuya marca registrada en las dos últimas décadas son las decepciones mundialistas. Una más grande que otra.
