Si Inglaterra mostró poco interés -y sobre todo poco fútbol- para ganar a Uruguay el pasado viernes, lo mismo puede decirse del partido que el equipo de Thomas Tuchel perdió este martes en Wembley ante Japón por 1 a 0 y que invita a la preocupación, y mucho, con miras al Mundial de este verano.
La Inglaterra que cayó ante Japón en el último partido en suelo inglés antes del Mundial fue menos aburrida que la que empató ante Uruguay, pero básicamente porque los japoneses animaron mucho el encuentro con sus recuperaciones en el centro del campo y sus transiciones hacia el arco de Jordan Pickford.
Lo tenían bien estudiado los nipones, que así consiguieron el gol, con un robo de Kaoru Mitoma que definió él mismo tras un gran pase raso y horizontal de Keito Nakamura.
Con el 0-1 aún no había runrún en Wembley, pero las cámaras sí apuntaban a un Cole Palmer que había perdido la pelota del gol y que esta temporada no está rindiendo ni en Chelsea ni en una selección, en la que está lejos de tener el puesto garantizado. Mismo caso que Phil Foden, al que la baja a última hora de Harry Kane, aquejado de unas molestias en el entrenamiento, no benefició. El del Manchester City tuvo que jugar de falso 'nueve' y pasó desapercibido en los 60 minutos que estuvo sobre el campo.
Fueron varios los jugadores ingleses que quedaron marcados. Marc Guéhi, como en la eliminatoria contra Real Madrid, por ser demasiado blando, Nico O'Reilly fue superado fácilmente por su banda en los uno contra uno y Morgan Rogers, el que se juega el puesto con Jude Bellingham, tampoco tuvo su noche. El único que brilló fue Elliott Anderson, que tiene prácticamente asegurado ser titular en el Mundial en el doble pivote junto a Declan Rice. Un disparo suyo al larguero fue la más clara para los ingleses en setenta minutos.
Pero lejos de merecer el empate Inglaterra, el que pudo meter el segundo fue Japón, que rozó el 0-2 en un mano a mano escorado de Ritsu Doan y en un remate que rozó el palo de Nakamura.
Pese a que no se consumó el segundo tanto nipón, eso no maquilla el de nuevo bochornoso espectáculo que dejó Inglaterra a dos meses y medio de que comience el Mundial. Otra vez fue una selección lenta, sin ideas y sin capacidad de generar peligro más allá de la pelota parada. Competirá en el Mundial, como ha hecho en todos los torneos desde 2016, pero, pese a todo el talento que acumula, es incapaz de brillar. Lo único que brilla es su fútbol, por su ausencia.
Mucha mejor imagen ha dejado Japón en esta gira británica. Ganaron por la mínima a Escocia en Hampden Park y se han impuesto a Inglaterra en Wembley. Como en Qatar, vuelven a ser contendientes a ser la selección revelación.
