LONDRES -- El receso internacional llegó en un momento bastante incómodo para el Tottenham, ya que interrumpió su impulso tras hilar cinco triunfos en todas las competiciones.
El equipo de Mauricio Pochettino ha subrayado la fuerza de su profundidad al producir notables triunfos a pesar de la ausencia de jugadores claves, pero igualmente interesante resulta el reciente cambio de táctica, el cual ha convertido a los Spurs en un equipo aún más positivo y peligroso.
Pochettino solía optar por una formación de 4-2-3-1, pero últimamente hemos visto un cambio sutil. Ha sacrificado un mediocampista de contención para sumar otro creador de juego detrás del delantero, usando una formación de 4-1-4-1.
Eso permitió que Erik Lamela, Christian Eriksen, Dele Alli y Moussa Sissoko pudieran jugar en el mismo plano contra el Manchester City el domingo, y Alli se metió en el área para convertir un gol y ganar un penal en el impresionante triunfo local por 2-0.
Después del partido, Pochettino dijo: "El diseño de juego no es sólo [para] hoy. Jugamos contra el CSKA [Moscú], contra Middlesbrough y diversos partidos con un solo mediocampista de contención. Creo que el futuro y el proyecto del equipo es jugar con uno solo".
Es una posibilidad atractiva. El sistema 4-2-3-1 puede parecer demasiado reservado, sobre todo cuando el Tottenham se enfrenta a equipos menores que se contentan con sentarse en lo profundo y jugar por un empate.
Al comienzo de esta temporada, Eric Dier y Victor Wanyama se ubicaban delante de los cuatro defensores juntos y se sentía como si los Spurs estuviesen jugando con el freno de mano. Cabe destacar que el empate ante el Everton en la primera jornada llegó momentos después de que Vincent Janssen había reemplazado a Dier y, ante el Stoke, tres de los cuatro goles de los Spurs se produjeron después de que Pochettino cambió a Wanyama por Lamela.
Parecía que Pochettino había aprendido su lección, porque el nuevo sistema 4-1-4-1 parecía estar en funcionamiento en el juego siguiente contra el Mónaco en Wembley. Aunque la razón no estaba clara en ese momento, Alli - que fue inicialmente pensado para estar jugando un papel de contención - en realidad operó delante de de Dier en la primera mitad de la noche, subiendo junto a Eriksen, Lamela y Son, y tratando de producir una impacto en el último tercio.
Por un lado, la aventura de Alli trajo recuerdos del espíritu entusiasta del Tottenham bajo Harry Redknapp bajo en su anterior campaña de la Champions. Por otro lado, el enfoque de los Spurs contra el Mónaco también se vio un poco ingenuo. Alli fue atrapado en el lado equivocado de la pelota un par de veces antes de que el equipo francés se adelantara para anotar el primer gol, antes de ir 2-0 arriba en el primer tiempo.
Se enfrentó a críticas de algunos sectores después de la derrota -- algunos pensaron que el jugador de 20 años había abandonado su puesto y se había dejado llevar por la ocasión. Sin embargo, ahora parece que probablemente estaba siguiendo órdenes, después de todo, y que esto había sido una manifestación temprana de un enfoque más audaz.
Se ha necesitado algo de refinamiento y esa derrota ante Mónaco puso de relieve los riesgos - pero las últimas tres victorias sobre el Middlesbrough, el CSKA Moscú y, en particular, el Manchester City también han subrayado las recompensas.
El domingo los peligros de comprometer demasiados hombres en la delantera y dejando expuesto a Wanyama fueron mitigados por la dedicación de los mediocampistas ofensivos de los Spurs para ir a la ayuda de su colega de Kenia. Uno de ellos siempre estuvo allí cuando el Tottenham no tenía la posesión, mientras que los otros presionaban.
No hay razón por la que el modelo no pueda funcionar a partir de ahora. Los jugadores creativos del Tottenham tienen la ética de trabajo necesaria en abundancia y están acostumbrados a cambiar de posiciones con rapidez. El nuevo sistema sólo se limita a añadir un elemento extra de rotación.
Puede ser que esa estrategia de cambios haya sido la solución de Pochettino ante la ausencia de Mousa Dembele. El belga es una figura central que cumple importantes funciones defensivas y de ataque, pero sólo ha sido capaz de abrir un partido esta temporada debido a la suspensión y una lesión.
Dembele es casi imposible de reemplazar - un jugador de contención es demasiado defensivo y limitado mientras que un jugador creativo como Alli se desperdicia demasiado en el papel, teniendo que frenar sus instintos de ataque todo el tiempo.
Será interesante ver lo que hace Pochettino cuando regrese Dembele, y si se vuelve a una formación 4-2-3-1 -- pero el jugador de 29 años podría adaptarse fácilmente a la nueva forma del equipo. Empezó la temporada pasada como mediocampista ofensivo, en el flanco derecho, y anotó en tres juegos sucesivos hace 11 meses.
Pase lo que pase, pocos pueden criticar a Pochettino por falta de flexibilidad táctica o un plan B por el momento -- y la idea de que la sorprendente victoria del domingo sobre el Manchester City se consiguió con un sistema relativamente nuevo, que puede ser desarrollado y perfeccionado para desbloquear aún más el potencial del Tottenham, es algo que realmente entusiasma.
Ben es bloguero del Tottenham para ESPN FC. Siguelo en Twitter: @BenPearceSpurs.
