Sigue usando el saco negro, porta un gafete que dice FIFA y en la mano izquierda sostiene un recipiente de aluminio con una identificación: ‘Noé Ochoa, mundialista México 1986’, se alcanza a leer en el papel ya rasgado.
Es la imagen común del hombre que se pasea por las gradas de los estadios de Guatemala durante el segundo tiempo de un partido para recibir el reconocimiento del público, después de haber hecho su presentación en el entretiempo.
Noé Joram Ángel Ochoa, más conocido como ‘El Marchante’, es un hombre de avanzada edad que brinda un show de ‘tecniquitas’ y malabares con un balón durante los partidos de fútbol. Lo hace desde 1954 y así se gana la vida.
Los directivos lo conocen, va a los juegos los sábados, domingos y también los miércoles cuando hay jornada. Su excepcional dominio de balón hace que la granda le aplauda. ‘Tiene más técnica que aquel jugador’, llegan a bromear algunos aficionados.
Hace unos días, el periodista Fredy Hernández (Soy502) salía de una actividad del Palacio Nacional, en el Centro Histórico de la capital guatemalteca, cuando observó a Ochoa a un costado de la calle pidiendo dinero. Le habló y así comienza la historia.
Está vez la pelota se ha quedado en casa, ha sido cambiada por una bandera blanca, el símbolo de auxilio en tiempos de Covid-19. Sin fútbol no hay presentaciones y sin presentaciones no hay ingresos. El balompié en Guatemala se suspendió el pasado 16 de marzo.
‘El Marchante’ vive con su hermano en un pequeño cuarto en la zona 6. No tiene estufa, apenas y hay espacio para caminar. Debe dos meses de renta. El dinero que recauda de las personas de buen corazón apenas le alcanza para comer. Vive al día, la situación es grave.
“No sacó una cantidad para poder pagar. Lo más que he logrado son Q 65.00 quetzales, lo último que hice un jueves fueron Q 104.00, pero pase comprando las aguas y el taxi me cobró 15”. Se apoya de un bastón para caminar, ya no es el mismo, pero no pierde la fe, ni las ganas. “Cuando fui al Mundial de México 86 tenía 7 números (ejercicios de su show), ahora tengo 32 y todavía estoy innovando 12”. Asegura que volverá a las canchas cuando todo pase. Su optimismo es contagiable y no se cansa de contar anécdotas. Ayuda gracias al fútbol
El pasado domingo, el portal Soy502 publicó un video en el que relataba la situación. La publicación llegó hasta el joven Edwin Eduardo Flores, un exfutbolista jutiapaneco, al que la historia le tocó el alma. Flores hizo fuerzas básicas en Municipal, jugó en Deportivo Suchitepéquez y probó suerte en el extranjero. Por azares del destino tuvo que colgar los botines a temprana edad.
Flores de 24 años buscó a Hernández para conseguir contactarse con don Noé. Tras cruzar algunas llamadas se pusieron de acuerdo y este martes llegaron a su hogar para darle una agradable sorpresa.
El exjugador viajó desde Jutiapa, unos 125 kilómetros, para entregarle víveres, frutas y productos de primera necesidad al ‘Marchante’. Además, canceló los dos meses de renta que estaban pendientes. La emoción fue inmensa. Don Noé solo tuvo palabras de agradecimiento.
“Estoy muy emocionado y bastante contento. Mi hermano y yo estamos felices porque hemos salido de un bache, ósea de una piedra que teníamos en el zapato que nos estaba molestando”.
Y Edwin Eduardo prefiere no hablar tanto. “Me siento agradecido con Dios por la oportunidad de poder servir a las personas más necesitadas. La iniciativa la tomé con mi amigo Jorge Eduardo Baldizón. Vimos el post en un medio de comunicación y tomamos la iniciativa de apoyar”.
La crisis provocada por la pandemia ha golpeado a la industria del fútbol, la pelota no se mueve desde marzo y no solo los principales actores se han visto afectados. Parecen días grises, pero la solidaridad de los guatemaltecos es ese rayo de luz que da esperanza y fuerza para continuar.
