A primera vista, el enfrentamiento hostil de Copa del Rey de este jueves, cuando el Real Madrid visite San Mames para enfrentarse al Athletic Bilbao, será otro episodio más dentro de la desconcertante y decepcionante relación amor-odio de la Casa Blanca con la histórica competición de Copa de España.
Desde la distancia, el récord madridista de ganar solo dos Copas del Rey en los últimos 28 años no tiene ningún sentido. A menudo, han dominado en el ámbito nacional durante dicho periodo, ostentando planteles repletos de excelentes jugadores excelentes. Lo peor de todo: se han visto obligados a sufrir porque el Barcelona, su acérrimo rival, convirtió a la competición en su feudo personal durante ese cuarto de siglo; algo que seguramente irrita mucho a la hinchada merengue. Por eso, es curioso ver que desde que la final de Copa del Rey de 1993, cuando el Madrid superó 2-0 al Zaragoza, equipo que ha pasado las últimas nueve temporadas a la deriva en Segunda División, este último ha alzado el trofeo tres veces; el Deportivo La Coruña (que juega en Tercera División) lo ha hecho en par de ocasiones, al igual que el Espanyol. En pocas palabras: hablamos de tres oncenas modestas que han igualado o mejorado el rendimiento del Madrid en Copa del Rey desde entonces hasta ahora. (El Barça ha ganado la competición nueve veces).
Si el Madrid es el club que hace que palpitar su corazón, quizás sirva de consuelo el hecho de que no sólo fue Carlo Ancelotti el último técnico blanco en conquistar esta competición, lográndolo de la forma más dramática gracias al gol de Gareth Bale que marcó una época en la final de 2014 contra el Barcelona. Además, el entrenador italiano ha vuelto a asumir la tarea de ganar la versión de esta temporada con la mayor seriedad del caso.
Previo a todos los partidos de Copa disputados hasta ahora (de visitante contra Elche y Alcoyano), la tristemente célebre ceja de oruga de Ancelotti se escapa hacia arriba, hasta ubicarse por encima de su frente, cuando se le pregunta si alineará un XI de gala. "Pondremos el mejor equipo posible sobre la cancha", ha sido su respuesta de costumbre, con tono firme. "Estos partidos no son una oportunidad de ‘dar’ minutos a jugadores inexpertos o subutilizados: queremos ganar esta copa". Y a pesar de dar descanso a algunas figuras que realmente requerían de un respiro, el italiano no sólo ha sido fiel a su palabra. Sus futbolistas han respondido, mostrando hambre sobre el césped.
El Madrid se encontraba a 15 minutos de sufrir en tiempo extra contra el Alcoyano de Tercera División a principios de mes, antes de estallar con una poderosa jugada de dos tantos que selló el triunfo. Hace dos semanas, el equipo merengue jugaba con 10 hombres después de la tarjeta roja conferida a Marcelo, y perdía 1-0 en la prórroga contra un Elche que lucha por evitar el descenso hasta repetir la hazaña lograda ante el Alcoyano marcando dos tantos en siete minutos para sellar la clasificación. Los jugadores de Ancelotti han captado el mensaje al ritmo que les marca su entrenador: "Esta temporada queremos ganarlo todo". Y es allí donde surge una segunda anomalía, una muy extraña.
El "triplete" europeo es un maratón futbolístico que exige ganar la liga doméstica, la principal competición de Copa y convertirse en Campeón del continente, todo en una misma campaña. Solo siete magníficos clubes han logrado este máximo honor. (En orden cronológico: Celtic en 1966-67, Ajax en 1971-72, PSV Eindhoven en 1987-88, Manchester United en 1998-99, Barcelona en 2008-09 y 2014-15, Inter Milan en 2009-10 y Bayern Munich en 2012-13 y 2019-20).
Durante toda su historia, siendo considerado el club número uno de la historia del fútbol europeo, ¿no es una locura ver que el Madrid no forma parte de esa lista y, de hecho, pocas veces han amenazado con lograr la hazaña? Considerando que ningún club ha ganado más veces el título de LaLiga o la Copa de Europa/Champions League que el Real Madrid, tendrían razón en creer que la Copa del Rey es, a menudo, la competencia que arruina todas las probabilidades que tienen de incluir su nombre en esa exclusiva tabla de ganadores del "triplete".
Un breve repaso a las frustraciones que este torneo causa a la Casa Blanca podría, por ejemplo, detenerse en la campaña 2008-09. La temporada del "triplete" barcelonista, la primera bajo las ordenes de Pep Guardiola y la misma que Xavi recientemente catalogó como su "favorita" durante toda su carrera vistiendo los colores blaugranas. Esa hazaña pudo haber sido frustrada por el Madrid de no haber firmado dos empates 6-6 contra Real Unión y permitir que los "matagigantes" que juegan en Tercera División los eliminara marcando de visitante en el Bernabéu, específicamente en el minuto 89.
Para evitar dudas: el Madrid puso en la cancha a un ganador del Mundial (Fabio Cannavaro), varios finalistas de la Copa del Mundo y a una multitud de ganadores de Champions (Raúl, Marcelo, Jerzy Dudek, Wesley Sneijder, Michel Salgado) y a pesar de ello, toleraron seis tantos a un equipo pequeño que juega en Tercera División. Es apenas un ejemplo, pero uno punzante. Razón de sobra, se podría decir, para prestar atención a la forma como Ancelotti y su plantel, actual líder de LaLiga, recibió un fuerte golpe a la barbilla por parte del Alcoyano hace pocas semanas y no solo volvieron a luchar, sino que también remataron por la vía del nocaut.
El apetito del Madrid por ganar este antiguo e histórico torneo, que frecuentemente nos brinda reyertas, goles sublimes, dramatismo, controversia y remontadas en finales de Copa, ha vuelto por sus fueros. A lo que respondo con un "¡Aleluya!". Ahora bien, podemos responder "probablemente" a la pregunta de si podrán mantener a raya al Sevilla en la lucha por el título. Sin embargo, los retadores se han reforzado muy bien en el mercado de fichajes de enero y cuentan con una armada de futbolistas de calidad que vuelven de lesiones, enfermedades, o de jugar en la Copa Africana de Naciones. Esa es una incógnita. Otra interrogante es si la patente excelencia del Madrid en algunos puestos de su plantilla sigue siendo lo suficientemente atlética e intensa para lidiar no sólo con el Paris Saint-Germain en octavos de final de Champions, sino también (tentativamente) contra Manchester City, Liverpool, Chelsea o Bayern, de llegar a cuartos de final.
Sin embargo, ésta es una época en la que el ultra ambicioso presidente del Real Madrid Florentino Pérez indiscutiblemente intenta estampar su rúbrica y un sello de grandeza histórica en el club que ha liderado durante 22 años, excepto durante una breve ausencia. No quitará el nombre de Santiago Bernabéu del estadio donde juega el Madrid para sustituirlo con el suyo, pero sí intenta eclipsar (en vez de meramente emular) a su antepasado presidencial que le da nombre a la arena blanca.
Tras haber presidido cinco éxitos en Champions (uno menos de los alcanzados por Bernabéu durante su mandato, Pérez ha intentado (sin éxito) inaugurar una Superliga europea (dejando atrás el concepto de Copa de Europa/Champions League que Bernabéu ayudó a crear), mientras que la reconstrucción del estadio liderada por él es un proyecto épico y emocionante. Y uno de los pocos "grandes" logros que le faltan alcanzar a Florentino, uno jamás logrado durante la era de Santiago Bernabéu, es que el Madrid gane un "Triplete", o varios.
Debemos decir que, luego de 65 años sin poder lograrlo, el plantel madridista de esta temporada, a pesar de lo admirable que es en algunos aspectos, no parece ser un candidato convincente para cambiar la historia. Sin embargo, esa temporada 2008-09 del Barcelona (de hecho, los tripletes obtenidos por PSV Inter y United) puso de manifiesto que ese carácter firme, profundidad de la plantilla, intensa mentalidad ganadora y durabilidad pueden a veces ser tan importantes como poseer genialidad en el XI titular o parecer, con diferencia, el mejor equipo a nivel doméstico y europeo.
¿Es eso, tentativamente, lo que representan Eder Militao, David Alaba, Luka Modric, Toni Kroos, Thibaut Courtois, Casemiro y Karim Benzema dentro de la actual plantilla de Ancelotti?
Reiteramos: fue Ancelotti el técnico que acercó más al Madrid a un triplete durante la historia moderna. Durante el primer mandato del italiano en el Bernabéu, el Madrid se impuso en finales ultra dramáticas (contra Barcelona y Atlético) en Copa y Champions; sin embargo, sólo sumaron cinco de los 12 puntos finales en LaLiga, para que el Atlético alzara el campeonato durante el último partido de la campaña.
Siete puntos perdidos: primero de local contra Valencia, luego otros costosos traspiés de visitante ante Valladolid y Celta. La derrota le costó muchísimo a Ancelotti, Florentino y al Madrid. Y aquí vuelven a encontrarse.
Los problemas inmediatos incluyen el hecho de que tres jugadores del Real Madrid (Casemiro, Rodrygo y Vinicius) volverán de Brasil aproximadamente 24 horas antes del encuentro de Copa en Bilbao; con problemas de diferencia horaria, pero ojalá lo hagan sanos. Es probable que Ferland Mendy sea baja por lesión. Karim Benzema, autor de cuatro de los cinco goles del Madrid contra el Athletic esta temporada, es una duda importante. Asimismo, es poco probable lograr que Fede Valverde vuelva a tiempo de su compromiso con la selección de Uruguay.
El Madrid ha vencido al Athletic en cuatro de cinco ocasiones desde la llegada de Marcelino al banquillo de los Leones; tres de ellas por diferencia mínima. Sin embargo, este es un examen contra un equipo que ha caído derrotado en cinco de las últimas 13 finales de Copa del Rey y que, tras eliminar a la Casa Blanca en la Supercopa de España de la temporada pasada y dejar atrás al Barça en la ronda anterior de la actual competición, se muestran como feroces rivales.
La intensa rivalidad vasco-madrileña está en juego, al igual que la actual confianza del equipo madridista con un Sevilla que les respira por la nuca en LaLiga. También la Casa Blanca se enfrenta al hecho de que; con Atlético, Barcelona y Sevilla ya eliminados de la competición, ésta se muestra como una Copa del Rey "ganable". Sin embargo, no se confundan: también está en juego la posibilidad de que el Real Madrid borre una mancha poco deseable y casi inexplicable de su brillante historial, ganando finalmente el codiciado "Triplete".
