BARCELONA -- Sergio Busquets cumplió este domingo 300 partidos de Liga con el Barça y lo hizo con los galones propios de un futbolista que pasó de aprendiz a líder, que creció bajo el manto de Pep Guardiola y a quien Ernesto Valverde ya demostró tener como un auténtico líder en el césped.
No pudo celebrar su especial jornada con una victoria, frenado como fue el Barça por el Getafe, pero mostró las razones por las que con el paso de los años se ha convertido en un jugador fundamental para entender a este equipo.
El estreno de Yerry Mina en el once titular provocó que el entrenador azulgrana solventase, tras decidirse el descanso de Piqué, convertir a Busquets en una suerte de tercer central, al lado del colombiano y de Digne, provocando el desplazamiento en defensa de Rakitic y exigiendo a Jordi Alba, pendiente de los movimientos del francés, ahora central ahora lateral.
El canterano se encargaba de retrasar su posición en la recuperación para sacarlo controlado, buscando mayormente a Rakitic y descargando de responsabilidad a Mina, quien disfrutó de no pocas ayudas en su presentación como barcelonista en el estadio.
La efeméride coincidió con esa presentación de Mina… Y como en su debut, hace ya cerca de diez años, se cerró con un tropiezo que vino a demostrar que el Barça aún deberá pelear por ganar el título de Liga.
Con Iniesta y Piqué en el banquillo, Busquets fue junto a Messi el jugador con más antigüedad en la alineación azulgrana. El argentino ya sumaba cuatro temporadas y 111 partidos oficiales cuando el 13 de septiembre de 2008 Guardiola decidió ponerle directamente en el once inicial del partido frente al Racing, segunda jornada de la Liga 2008-09.
De aquel encuentro apenas debe quedar para el recuerdo el 1-1 final pero se enterraron en el olvido los pitos de la hinchada del Camp Nou a un equipo que nacía al mando de su entrenador y que había perdido en Soria (1-0) frente al Numancia. Fue, es pasado el tiempo, apenas un apunte sin más trascendencia que ese debut del hijo del portero que había sido Carlos Busquets.
“Busquets es un pedazo de jugador”, siempre defendió Guardiola, cuando Sergio ya había dejado de ser el ‘hijo de’ para ganarse un lugar por derecho propio en el historial de este Barça. Llegó Mascherano y tuvo que reconvertirse a Central, se marchó Yaya Touré porque no podía pelearle el puesto y desde entonces y hasta hoy es el ancla de un Barça en el que cumple su décima temporada convertido en fundamental.
Tal es así que su fidelidad se entiende absoluta, tras renovar y después de que un día reconociera que solamente su padre deportivo podría ser capaz de sacarle del Camp Nou.
Hoy ya no se contempla esa mínima posibilidad. Camino de los 30 años Sergio Busquets es una de las claves para entender tanto el pasado inmediato como el presente de un Barcelona en el que sirve para cualquier misión.
Y si aquel lejano día en que debutó tuvo en Abidal a su mejor padrino en el césped, este domingo se convirtió en el compañero ideal del novato Yerry Mina. 300 partidos después Busquets es un personaje vital para entender el Barcelona.
