Seis goles, dos derrotas y muchas preguntas para Costa Rica

La Tricolor recibió media docena de goles, marcó apenas uno y evidenció que la reconstrucción hacia el 2030 será muy compleja

Las derrotas ante Colombia e Inglaterra no deberían sorprender a nadie.

Lo que sí debe encender señales de alerta es la forma en que ocurrieron.

Costa Rica cerró la fecha FIFA con dos derrotas, seis goles recibidos y apenas una anotación a favor. Más allá de los resultados, la sensación que dejaron ambos partidos es que la Tricolor está mucho más lejos de competir con selecciones de primer nivel de lo que muchos imaginaban.

Fernando Batista no lo escondió tras el 3-0 frente a Inglaterra.

"La realidad es que se vio mucha diferencia", admitió el técnico argentino.

Y los números le dan la razón.

Ante Colombia, Costa Rica cayó 3-1 en Bogotá. Frente a Inglaterra, la diferencia fue todavía más evidente. Los europeos terminaron con un 81% de posesión de balón, realizaron más de 500 pases completados y remataron 27 veces al marco costarricense.

La Sele apenas registró un disparo desviado en todo el encuentro.

Por momentos, la diferencia fue abrumadora.

No se trata únicamente de perder contra dos selecciones mundialistas. Costa Rica ya sabía que enfrentaba rivales de una categoría superior. El verdadero problema es que durante largos pasajes de ambos partidos ni siquiera logró competir con la pelota.

La generación de juego prácticamente desapareció.

Los mediocampistas tuvieron enormes dificultades para conectar líneas, los extremos participaron poco y Manfred Ugalde pasó gran parte de los dos encuentros peleando en solitario contra defensas de máximo nivel.

La posesión se convirtió en una tortura.

Contra Inglaterra, Costa Rica completó menos de 100 pases. El rival superó los 500.

La diferencia parece sacada de otra época.

También quedaron expuestas fragilidades defensivas que preocupan.

La Sele recibió seis goles, pero la cifra pudo ser mayor.

Tanto Colombia como Inglaterra encontraron espacios por las bandas, atacaron constantemente la espalda de los laterales y generaron situaciones de peligro con demasiada facilidad.

Si Patrick Sequeira terminó siendo una de las figuras más destacadas de la fecha FIFA fue precisamente porque pasó gran parte de ambos partidos interviniendo para evitar marcadores más amplios.

En medio de ese panorama, también hubo algunos puntos positivos.

Manfred Ugalde volvió a confirmar que es el principal referente ofensivo de esta generación. Patrick Sequeira sostuvo al equipo durante muchos momentos complicados y jóvenes como Carlos Mora, Darryl Araya, Christopher Núñez o Shawn Johnson sumaron experiencia ante rivales de máxima exigencia.

Pero eso no cambia la fotografía general.

Costa Rica sigue siendo una selección en construcción.

Batista insiste en que el gran objetivo es el Mundial 2030 y que el proceso apenas comienza. Tiene sentido. Lleva poco más de tres meses en el cargo y ha apostado por una renovación profunda.

Sin embargo, el camino no será sencillo.

A las dificultades futbolísticas se sumaron los episodios extradeportivos que marcaron esta convocatoria: las salidas de Alejandro Bran, Kenneth Vargas y Warren Madrigal por temas disciplinarios, además del caso de Álvaro Zamora y su boda durante la fecha FIFA.

Lejos de consolidar una base, la Sele terminó la concentración apagando incendios.

Ahora vendrá un período de reflexión antes de reencontrarse en septiembre para la Liga de Naciones.

Ahí comenzará la verdadera evaluación del proyecto.

Porque perder contra Colombia e Inglaterra puede entrar dentro de la lógica.

Lo que Costa Rica no puede permitirse es acostumbrarse a verse tan lejos de competir.

Y esa, quizás, fue la principal lección que dejaron estos dos partidos.