MADRID - Han pasado más de 19 años desde que el Real Madrid y la Juventus se enfrentaron en el Amsterdam Arena. Fue al 67’ que, tras un disparo de Roberto Carlos que fue desviado, el yugoslavo Predrag Mijatovic tomó la pelota, se quitó a Angelo Peruzzi y metió el único tanto para que los merengues levantaran su séptima 'Orejona'.
Y aunque fue el héroe de aquella final y tiene su lugar en las vitrinas de la Champions League, cambiaría ese trofeo por una cosa: la vida de su primogénito y escuchar sólo una palabra que saliera de su boca.
"Por la salud de mi hijo que murió hace ocho años y no sólo por su vida. Cambiaría todo lo que he conseguido por haberle escuchado decir algo, porque él, Andrea, era paralítico cerebral, no hablaba, no caminaba, no se comunicaba. Lo habría dado todo por escuchar un 'hola, ¿cómo estás?'. No pudo ser", afirmó en entrevista para El Mundo.
Durante sus mejores años como futbolista vivió la enfermedad de su hijo y contó sobre esos detalles: "En esos momentos en los que crees incluso puedes volar, cuando te sentías poderoso y notabas el calor de toda la gente, mi hijo siempre tenía crisis, muchos días y noches en el hospital".
Añadió: "Yo me decía, 'no eres nadie, ya ves que no eres nadie, no puedes hacer nada para que tu hijo mejore'. Te preguntas: '¿quién eres?' y la respuesta es nadie. Mi hijo ha tenido una misión en mi vida, la de salvar a su padre. Piensas que eres Dios y en realidad no eres nadie".
NO FUE FUERA DE LUGAR
Cuando Roberto Carlos disparó fuera del área, Predrag Mijatovic estaba en fuera de juego y aunque los futbolistas de la Juventus no reclamaron, quedará ese error del árbitro asistente.
-Se lo pregunta un atlético, ¿por qué no reconoce que aquel gol de la séptima fue en fuera de juego?
-Porque no lo fue. En aquella jugada que yo he visto mil veces (tú seguramente no), ningún jugador de la Juve protesta.
