Edwin Díaz y su redención ante la afición de los New York Mets

A principios de diciembre de 2018, los New York Mets adquirieron vía cambio al taponero boricua Edwin Díaz junto a la otrora estrella e intermedista dominicano Robinson Canó, ambos procedentes de los Seattle Mariners.

La novena neoyorquina realizaba tal movimiento, desprendiéndose de prospectos como el recién debutado este año, Jarred Kelenic, con la intención de reforzar un talón de Aquiles que le costó tres temporadas antes la Serie Mundial: la de cerrador.

Para aquel entonces -en 2015- el relevista Jeurys Familia, quien dominó la campaña regular con 43 salvamentos, se convirtió en el primer taponero desde 2008 en desperdiciar dos posibles salvamentos en el Clásico de Otoño, que fue ganado eventualmente por los Kansas City Royals.

Los Mets afrontaron el quinto partido de aquella serie con desventaja de 3-1, cayendo nuevamente debido al relevo cuando, en el noveno episodio, recibieron dos anotaciones y después en el duodécimo inning, otras cinco. Fin.

Lo que nos lleva a la actualidad.

Cuando los Mets adquirieron a Díaz en 2018, lo hicieron con la idea de tener en sus filas al mejor taponero de las Grandes Ligas. Meses antes, el relevista oriundo del municipio de Naguabo, en la llanura costanera de Puerto Rico, frente al mar Caribe y a unas 46 millas de la capital San Juan, registró 57 salvamentos, empatando en el segundo lugar histórico para un lanzador en una sola campaña.

Con apenas 24 años, ahora tiene 27, New York resolvía un problema para la próxima década. No obstante, el resultado no fue el esperado durante sus primeras dos campañas. Tuvo marca de 2-7 con efectividad de 5.59 en 2019, desperdiciando siete salvamentos, de los cuales finalmente se adjudicó 26.

Luego, en la acortada temporada 2020, registró foja de 2-1, pero volvió a fallar en al menos cuatro salvamentos, culminando con solo seis, poniendo en duda su puesto, y peor, perdiendo la conocida 'poca paciencia' de la afición neoyorquina. En sus dos primeros torneos su efectividad ascendió negativamente a 4.41.

Así las cosas, al iniciar esta temporada, el mánager Luis Rojas -quien asumió las riendas del equipo el año pasado, luego de la renuncia el puertorriqueño Carlos Beltrán, indicó que no tenía un rol definido para Díaz.

Y es que el principal problema para taponero puertorriqueño no era su velocidad o determinación, sino su falta de control que lo convirtieron prácticamente en un cerrador que embasaba demasiado a sus oponentes. Registró 12.7% bases por bolas en 2020.

Pero a la tercera fue -o al menos- va siendo la vencida para Díaz.

Reconciliación con la afición

El puertorriqueño registró el lunes su decimoquinto salvamento en la temporada 2021, abanicando a Dansby Swanson y retirando otros dos bateadores en un perfecto séptimo inning (fue una doble cartelera) contra los Atlanta Braves.

Díaz, que se recuperó de una derrota ante los Washington Nationals el pasado viernes, acumula nueve de 10 salvamentos efectivos desde el 17 de mayo, permitiendo solo dos carreras, siete imparables y ponchando a 19.

Tiene marca de 1-2, pero efectividad de 2.89 y un WHIP (bases por bolas y hits por innings lanzados) de 1.07. Igualmente, cuenta con un 67.7% de LOB (la frecuencia en la que el corredor anota), la más baja de su carrera.

Su recta de más de 100 millas por hora luce tan fenomenal como en 2018 al igual que su slider.

Qué suenen las trompetas

Cuando Díaz militaba con los Mariners contaba con una de las mejores -sino la mejor- entradas musicales de todas las mayores. El nombre de la canción es (Narco), protagonizada por Blasterjaxx and Timmy Trumpet.

Eléctrica, vibrante... provocaba que de nada más salir del bullpen, el estadio se volcara en su apoyo.

Díaz dejó de usarla en sus inicios con los Mets. Luego, en 2020, optó por utilizarla de nuevo con la peculiaridad de que no había fanáticos en los parques. En la actualidad, la historia es otra.

Es de conocimiento público que el deportista, en este caso el beisbolista, acostumbra a creer en cábalas. No tanto la música, pero quién sabe... Los resultados son los que son.

Cuando Díaz atravesó su peor momento tenía dos opciones: continuar imaginando que llegaría la hora de triunfar con los Mets en una fecha no específica, o levantarse del 'suelo' y alcanzar sus metas.

El boricua se convirtió en el 'blanco' favorito de la afición neoyorquina, siempre crítica y exigente, pero leal cuando prevaleces ante las dificultades.

Ya Díaz 'retiró' su primer oponente: su propio descontrol. Ahora resta superar los siguientes dos: mantener la consistencia y certificar que los Mets no se equivocaron cuando buscaron su eslabón perdido a finales de 2018: el de cerrador, el más importante rol del relevo que les hizo perder la Serie Mundial de 2015.