Heat y Cavaliers: Lo complicado que es ser campeón después de LeBron James

El solo hecho de nombrar a LeBron James, provoca la necesidad imperiosa de iniciar el debate alrededor suyo.

No importa cuál sea el tema de la discusión.

No importa si es para hablar de su grandeza como jugador, de su participación y compromiso con temas sociales, de su capacidad de liderazgo, sobre si entra en la discusión por establecer (de una vez y para siempre) quién es el más grande de la historia en la NBA.

La necesidad de debatir se establece tanto para establecer conceptos en su favor como para remarcar tendencias negativas.

Y dentro de dicho contexto, no solo encontramos halcones y palomas, sino que también existen aquellos que, sin dejar de reconocerle virtudes, aplaudírselas y destacárselas, también admiten que puede tener errores y que, más que un superhéroe, LeBron James es un ser humano con virtudes y defectos. Como cualquier otro.

Una de sus grandes virtudes como jugador es la de no dejar dudas de su calidad. Si un equipo quiere competir por campeonatos, tiene la obligación de contratarlo.

Entre el 2011 y el presente se disputaron 10 finales en la NBA. LeBron participó en nueve de ellas y ganó cuatro, convirtiéndose, tal como lo he justificado anteriormente, en la verdadera dinastía de esta década por encima de cualquier equipo.

Y el hecho curioso es que, cuando salió del equipo en el que estaba para intentar competir con uno nuevo, a la franquicia abandonada le ha costado recuperarse del sacudón y volver a ser lo que había sido con LeBron. Pregúntenle a Miami y a Cleveland si tienen dudas.

¿Contar con el Rey significa éxito pero también garantiza problemas a futuro? ¿Acaso dónde LeBron pisa no vuelve a crecer la hierba?


Su historia con Cleveland (Parte 1)

La llegada del chico de Akron a los Cleveland Cavaliers en el 2003, no solo trajo esperanzas, también cambió la realidad del equipo.

Si bien en los primeros años costó subir la cuesta, en el 2007 lo encontramos disputando una final de NBA y, aunque fue barrido por San Antonio, uno recuerda siempre el abrazo final entre LeBron y Tim Duncan y cuando el gigante de los San Antonio Spurs le dijo, palabras más o palabras menos, que no se preocupara demasiado por una final perdido derrota porque el futuro le pertenecía.

No se equivocó en absoluto.

En 2003, la franquicia solo había ganado 17 partidos. Pero ese número se fue incrementando paulatinamente. Fueron 35 los triunfos en su primera temporada, 42 en la segunda, llegó a 50 en la tercera y la cuarta. Tras descender a 45 en el 2008, Cleveland ganó 66 juegos de 82 en 2009 y 61 en 2010. ¿Cuántos partidos ganaron los Cavs tras su salida? Apenas 19.

En el 2007, Cleveland había llegado a su propia cumbre. Sin embargo, lo difícil no es solo llegar, sino mantenerse. Y en una época en la que la NBA fue testigo del renacimiento de la rivalidad entre Boston Celtics y Los Angeles Lakers que disputaron tres finales seguidas entre 2008 y 2010, llegó el primer divorcio entre Cleveland y LeBron, quien decidió trasladar sus talentos a Miami Beach.

Después del Rey, siguió un proceso doloroso. La reconstrucción a través del draft no trajo éxito a corto plazo, sino todo lo contrario. En las cuatro temporadas siguientes tuvieron marca de 97-215 y nunca llegaron a los playoffs.

Sin embargo, en el 2014 volvió LeBron a su casa y pudieron ver la luz al final del túnel.


El BIG 3 de South Beach

“No uno… nos dos… no tres…”. La promesa de LeBron James en aquella conferencia de presentación del Big 3 de Miami ante la atenta y sonriente mirada de Pat Riley (el arquitecto del equipo), aún se escucha como si no hubieran pasado los años. La cuenta llegó a siete, pero la realidad se encargó de demostrar que aquella cifra era una quimera.

Con LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh sanos, el equipo disputó cuatro finales en cuatro temporadas. La primera la perdió por inexperiencia (ante Dallas), la segunda contra OKC y tercera ante Spurs, los encontró del lado de los ganadores, mientras que en la cuarta sucumbieron ante un equipazo de San Antonio que se tomó revancha de la derrota sufrida en la temporada pasada.

¿Qué pasó en Miami para que el BIG 3 se desarmara?

En principio, la relación entre LeBron y Riley había sufrido un desgaste lógico de convivir con la obligación de tener que ganar siempre. Pero también el modelo de equipo con tres estrellas y buenos jugadores de rol era difícil de sostener por las reglas del tope salarial vigentes en la NBA.

En cuatro años, el Heat tuvo al mejor equipo y el más consistente de su historia. Fue el único que pudo repetir llegar a la final de manera ininterrumpida en cuatro años y, también, el único de su historia que pudo encadenar dos títulos seguidos.

A la salida de LeBron, le siguieron los problemas con la salud de Chris Bosh que lo encaminaron hacia el retiro, y el sol ya no brilló tanto en las playas de Miami.

Con el Big-3 Miami nunca ganó menos del 66% de los partidos que dispute en temporada regular y en el 2013 llegó a tener una marca de 66-16 (80%). Sin embargo, en las seis temporadas siguientes, solo pudo conseguir ganar el 60 % de sus partidos de la temporada regular en una de ellas: fue en la 2020 cuando tuvo marca de 44–29.

Con errores y aciertos, Pat Riley fue encontrando la manera de mantener al equipo competitivo, alcanzando los playoffs en cuatro de las seis temporadas siguientes, y dando forma a un equipo que regresó a las finales en la burbuja de Orlando para caer en seis juegos ante los Lakers de, precisamente, LeBron James.


Regreso a casa – La historia en Cleveland (Parte 2)

Entre octubre del 2014 y Julio del 2018, el sol de Cleveland, Ohio, volvió a brillar con fuerza. Los Cavaliers volvieron a ser el equipo referente de la ciudad aunque con los Cleveland Indians tratando de copiarles su éxito y los Cleveland Browns acumulando fracasos.

El regreso de LeBron fue inesperado, concretado en pocos días. No obstante, demandó que Dan Gilbert, el dueño del equipo, pidiera disculpas públicas por lo que había declarado en contra de LeBron cuando éste decidió marcharse a Miami cuatro años antes. Aquella vez hasta hubo quema de camisetas con el número 23 por parte de los fanáticos de los Cavs.

Entre 2010 y 2014, Cleveland eligió en primer lugar en tres de los cuatro drafts de la NBA. En algunos eligió bien (Kyrie Irving en 2011 y Andrew Wiggins en 2014) y también de manera bochornosa (Anthony Bennett en 2013). Dion Waiters y Tristan Thompson también llegaron en esos cuatro temporadas. Pero alcanzar los playoffs fue un imposible. Su registro lo reflejaba claramente: 97 victorias y 215 derrotas.

LeBron los puso de nuevo en el mapa, liderándolos a cuatro finales consecutivas, todas ante la dinastía de Golden State Warriors. Y aunque perdieron en tres ocasiones, el título del 2016 puso a la franquicia en la columna de equipos campeones en la historia de la NBA.

Tras ganar 73 juegos de los 82 disputados en la temporada regular, estableciendo un nuevo record en la NBA, los Warriors eran claros favoritos, condición que se vio reforzada cuando tras cuatro enfrentamientos, lograron una ventaja de 3-1.

Sin embargo la historia le tenía un lugar reservado a LeBron y sus Cavs, no solo ganando el campeonato en un juego 7 en calidad de visitante, sino también convirtiéndose en el único equipo que fue campeón remontando semejante desventaja, en cancha ajena y ante un equipo que había perdido solo nueve partidos de los 82 de la temporada regular.

Los números de LeBron en dichas finales fueron notables: terminó como el líder de Cleveland en minutos (292), puntos (29.7), rebotes (11.3), asistencias (8.9), robos (2.6) y tapones (2.3).

“Cleveland!... this is for you!”, fue su desahogo ante las cámaras de TV…

Sin embargo, y a pesar de que LeBron los llevó a dos finales más, la historia gloriosa no pudo volver a repetirse. Los fanáticos de Cleveland tuvieron que soportar otra vez el dolor de la derrota y de una nueva salida de su hijo predilecto. Pero esta vez no hubo rencores sino agradecimiento. LeBron había cumplido su promesa de traer el trofeo Larry O’Brien a la ciudad.

Su legado figura claramente en los números. En los últimas dos temporadas y media sin el Rey, los Cavs siguen lejos de alcanzar las tres cifras en la columna de victorias (marca de 55 - 157), nunca estuvo cerca de avanzar a playoffs y parecen inmersos en una reconstrucción permanente. Y por si fuera poco, LeBron ganaba otro anillo con un equipo diferente antes de que ellos pudieran ser relevantes.

¿Hasta cuando seguirá la sequía? Solo el tiempo lo dirá.

Conclusiones

A sus 36 años y en su temporada número 17 de la NBA, LeBron James sigue solidificando su legado como uno de los más grandes de la historia del baloncesto. Con cuatro anillos en sus manos, está lejos de la marca establecida por el legendario Bill Russell que sumó 11 en apenas 13 temporadas.

Sin embargo, el hecho de haber ganado títulos con tres franquicias diferentes, lo hace sentarse entre los grandes. Solo 4 jugadores lo lograron en la historia: John Salley (Detroit, Chicago, Lakers), Danny Green (San Antonio, Toronto, Lakers), Robert Horry (Houston, Lakers, San Antonio) y LeBron comparten ese honor. Pero ninguno de ellos fue campeón y elegido Jugador más Valioso en las finales como el Rey.

Aún hoy ciertas preguntas flotan en el aire. Y quizás algún detractor desprevenido use sus respuestas en su contra.

¿Les ha sido difícil recuperarse a los equipos cuando LeBron decidió marcharse a otras tierras? No caben dudas de ello.

¿Les ha resultado complicada la convivencia con entrenadores y gerentes generales en el pasado? Seguramente.

¿Ha tenido rispidez con ciertos compañeros de equipo? Claro que si. Están claramente documentadas pero, ¿cuántos compañeros perfectos conocen en un medio tan competitivo como la NBA?

Los cierto es que, a pesar de que las respuestas anteriores alimenten el encono de sus detractores, LeBron James parece garantizar el camino hacia el éxito en la NBA. Aún disputando su temporada número 17 a los 36 años de edad, muestra que es el mejor de la competencia.

Por eso, nada mejor que una pregunta para terminar esta nota.

¿Cuántos equipos de los 30 que forman la NBA creen que, en caso de tener la oportunidad, ficharían a LeBron James para intentar ganar un campeonato aunque las consecuencias a futuro sean duras?

No tengo dudas para dar una respuesta: TODOS.

Quien piense diferente, que me tire la primera piedra.