La asistencia de 'Star Wars' de Ichiro y otros cuatro tiros que hicieron historia en Grandes Ligas

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Puede que no haya mejor ejemplo de una diferencia entre percepción y realidad que los primeros días de Ichiro Suzuki en las Grandes Ligas.

Cuando llegó a Arizona para su primer entrenamiento de primavera en 2001, las primeras impresiones que generó fueron menos que ideales. El swing de Ichiro fue tan poco convencional, con su cuerpo aparentemente a la deriva hacia la primera base cuando buscaba la pelota a través de la zona de strike, y para alguien que tenía mucha anticipación como bateador de élite, algunos de los cazatalentos que lo vieron en sus primeras exhibiciones, sintieron que hizo mucho contacto suave.

El manager de los Marineros, Lou Piniella, sabía mucho acerca del bateo, y, sin embargo, se preguntaba sobre el impacto de Ichiro, pero Piniella apenas estaba solo al hacer ese tipo de evaluación temprana. Recuerdo que los cazatalentos hicieron preguntas similares por teléfono, porque Ichiro simplemente no se parecía a otros jugadores. Era más pequeño que los ligamayoristas, tenía ese swing funky.

Pero Ichiro logró 12 hits en sus primeros siete juegos en las Grandes Ligas, disipando algunas de las críticas, y en su octavo juego, el 11 de abril, hizo una jugada que pareció llamar la atención de todos en el béisbol.

Con Seattle liderando 3-0 en la octava entrada, Terrence Long de Oakland conectó sencillo, y con un out, Ramón Hernández colocó una línea hacia el jardín derecho. Long consiguió un buen brinco saliendo de la primera base y redondeó la segunda sin problemas.

Detrás de él, Ichiro atrapó la pelota con su equilibrio perfecto cuando se agachó para enguantarla en su lado izquierdo.

En 2001, la práctica universal de los equipos que tomaban prácticas en el cuadro había comenzado a desaparecer, en aras de ahorrar un poco de energía, y los entrenadores ya comenzaron a notar que los jardineros no tiraban con tanta fuerza o precisión como antes. La teoría de la industria era que la disminución se produjo porque simplemente no practicaban tanto lanzar a las bases.

Pero después de haber entrenado y jugado en Japón, Ichiro había tirado mucho. Había desarrollado poder a través de sus tiros, el tiempo y la ejecución reflejaban el atletismo excepcional que, para algunos cazatalentos, había sido ocultado en ese pequeño cuerpo. Su tiro a la tercera fue algo que normalmente se ve en jugadores más grandes: Vladimir Guerrero, Ellis Valentine, Dave Parker, y fue perfecto. Si David Bell hubiera dejado pasar la pelota, podría haber golpeado la tercera base. Long fue puesto out, el primero de la entrada.

"Se olvidó de que está Ichiro en los jardines", dijo Dave Henderson, el analista de radio de los Mariners. En televisión, el legendario Dave Niehaus sonaba abrumado, con su voz pulverisada en sílabas: "¡ELLOS. LO. ATRAPARON. EN. LA. TERCERA. BASE!" dijo Niehaus, al agregar que el tiro fue como algo salido de la película Star Wars.

Long dijo después: "Se necesitaba un tiro perfecto para atraparme, y fue un tiro perfecto".

En 2012, Bell le dijo al New York Times con una carcajada: "Solo recuerdo la gran atrapada que fue. No tuve que hacer nada, eso fue lo asombroso. No tuve que mover mi guante ".

Para tomar prestada la frase de "Bull Durham", fue el momento en que Ichiro pareció anunciar su presencia con autoridad en las Grandes Ligas, y está en la parte superior de nuestra lista de cinco jugadas de tiros que se originaron en los jardines y que hicieron historia.

2. El 'flip' o viraje de Derek Jeter ante Oakland en la SDLA de 2001

Lo que sucedió después, la explosión ofensiva en la Serie de Campeonato de la Liga Americana ante unos Marineros que habían logrado 116 victorias y la derrota en la Serie Mundial en siete juegos contra los Diamondbacks, ha oscurecido lo cerca que estuvieron los Yankees de la eliminación en el momento de la jugada de Jeter. Habían perdido los primeros dos juegos de la serie divisional al mejor de cinco partidos ante Oakland, un equipo joven y dinámico, y la ofensiva de los Yankees estaba estancada. Pero con Mike Mussina en el montículo, se aferraron a una ventaja de 1-0 en la parte inferior de la séptima cuando Terrence Long colocó un lineazo en la esquina del jardín derecho, y cuando Jeremy Giambi intentó anotar desde la primera base, el tiro de Shane Spencer pasó por encima del corte, aterrizando entre el plato y la primera base.

Mussina dijo en el podcast que corrió para servir de respaldo en el plato cuando Long conectó la pelota, y mientras corría hacia el terreno, pudo ver como el tiro de Spencer volaba por encima del corte, e internamente, Mussina daba por sentado que el partido se había empatado.

Pero luego Jeter, que había estado en el medio del cuadro interior, corrió para atrapar la pelota al primer rebote y la lanzó de revés al receptor Jorge Posada, quien logró tocar a Giambi con un barrido del guante. Mussina recuerda haber vuelto al dugout pensando: ¿Esto acaba de suceder? ¿Jeter fue a donde los torpederos usualmente no van e hizo esa jugada? ¿Posada logró poner out a Giambi? ¿Cómo no se soltó la pelota?

3. Bo Jackson pone fuera a Harold Reynolds en el plato

Lo que hizo que esta jugada fuera especialmente memorable fue la reacción de Reynolds después de que fuera puesto fuera: su cabeza giró e hizo una señal segura, erróneamente, y luego lanzó el casco, quizás por sorpresa.

Tengan en cuenta: Reynolds era rápido, tanto que fue un prolífico ladrón de bases, liderando la Liga Americana con 60 estafas en 1987, y compiló 250 en su carrera. Pero Jackson lo atrapó con un tiro que definió distancias y trayectorias convencionales, como puede ver en la repetición, incluso el camarógrafo que intentaba seguir el misil se sorprendió.

Jackson conectó un jonrón en un Juego de Estrellas, sorprendió a todos con su carrera por la pared, pero fue la forma en la que convirtió a Reynolds en carne de cañón con un tiro extraordinario que encapsuló en gran medida su tiempo en el béisbol.

4. El tiro de Rick Ankiel en Colorado

Ankiel había sido uno de los mejores lanzadores prospectos en el béisbol antes de ser infectado con un infame caso de los 'yips' y perdió la capacidad de lanzar strikes de forma constante. Pero se convirtió en uno de los pocos jugadores de Grandes Ligas que pudo hacer una transición exitosa de lanzador a jugador de posición, manteniéndose otros siete años en las mayores como jardinero. Podía batear con poder, consiguiendo 25 jonrones para los Cardenales en 2008, y tenía una reputación de buen defensor.

Lo que sí pudo hacer bien, para sorpresa de nadie, era tirar, y en un frío día de mayo en 2008, Ankiel demostró su brazo, en par de ocasiones. Sacar a los corredores en Colorado es un reto, porque los jardines son de dimensiones inmensas, y los defensores tienen que jugar más profundo que lo habitual, para protegerse de los extrabases. Y cuando Todd Helton llevó a Ankiel de espaldas con un largo elevado al jardín central, parecía que no tendría oportunidad de poner fuera al veloz Willy Tavares.

Pero Ankiel logró conseguir a Tavares, con espacio de sobra, al llegar a la tercera base con su tiro de aire, y luego, hizo un tiro más largo todavía, por lo que su esfuerzo por volver a las mayores quedó manifiesto por completo, y recompensado.

5. Vladimir Guerrero pone fuera a Todd Hundley en el plato

Yo cubrí a los Mets en esa temporada de 1997 para el New York Times, y resultó que esa jugada fue una nota al calce en el resultado del juego, una victoria de Nueva York, pero también fue una presentación para muchos de un novato que se convertiría eventualmente en un inmortal.

Después, el extraordinario poder del brazo de Guerrero dominó la conversación, con el manager de los Mets, Bobby Valentine, tomándose un momento, apropiadamente, para asegurarse de que todos entendieran la gravedad de la hazaña -- ¿Qué tal ese lanzamiento? ¿Qué tan sorprendente fue eso? - que es una parte de un currículum que está en el Salón de la Fama.