El equipo alemán venía de dominar en Azerbaiyán, pero en Sepang quedaron lejos en los tiempos y en las posiciones. Kimi Antonelli sacó la cara con el cuarto lugar.
Una semana atrás, George Russell brillaba en el GP de Azerbaiyán y conseguía una pole position de antología al superar por 837 milésimas a Charles Leclrec, el segundo. El inglés completaría la faena con el triunfo en la carrera, mientras que Kimi Antonelli se rehacía de su error más grande del año en la qualy y terminaba quinto tras partir 16º. Mercedes dejaba Bakú con otra muestro del poderío esgrimido en todo 2026. Y, como si algo faltara, desde las Flechas de Plata se anunciaba la incorporación de un nuevo paquete de actualizaciones para el GP de Baréin, que se disputa en Malasia.
El W17 no recibía un gran desarrollo desde el GP de Canadá de mayo pasado. En Sepang los autos de Antonelli y Russell llegaron con una gran actualización del suelo, el borde de ataque, la esquina trasera y el difusor. Se rediseñó la suspensión trasera y los alerones de los tambores de ruedas traseras. Todo para lograr una mayor carga aerodinámica. El pensamiento generalizado fue, que, si ya dominaban, con las mejoras ya sería paliza. Sin embargo…
El debut de las actualizaciones fue un fiasco. Ya desde el viernes los pilotos se quejaron del andar del W17. El intenso calor y el asfalto muy abrasivo (en algunos sectores se abrió con el paso de los autos) genera una degradación muy grande en los neumáticos y parece ser Mercedes el que más lo sufre. En la clasificación, Russell, el mismo que había conseguido la pole de Bakú con 837 milésimas de diferencia, fue apenas octavo, a 741 de Max Verstappen, el poleman. “Desde la primera sesión de entrenamientos libres, parecía que íbamos bien, pero no hemos mejorado desde entonces y es un circuito muy exigente para los neumáticos. El asfalto está muy deteriorado, es extremadamente irregular. Hace muchísimo calor y los neumáticos están sufriendo un infierno. Por alguna razón, parece que nos afecta mucho más que a los demás. Espero que podamos luchar por el podio. Creo que Max y Red Bull están fuera de nuestro alcance, pero creo que el desgaste de los neumáticos será crucial mañana”, dijo el inglés.
Antonelli sacó la cara por el equipo alemán con el cuarto puesto, aunque se verá beneficiado en la grilla por la penalización de Isack Hadjar y largará tercero. El líder del Mundial quedó a 501 milésimas de Verstappen. Para colmo, el jovencito italiano pudo hacer un solo intento en Q3 después de tener que gastar más neumáticos en Q2 tras la quita de su tiempo por exceder los límites de pista. Esa exigencia extra en Q2 le pasó factura en Q3.
En Mercedes no dan crédito al andar de sus autos, especialmente en el momento en el que justamente se estrenaron mejoras. "Es muy difícil de entender. Nos hemos visto un poco sorprendidos el viernes con un comportamiento del coche que no habíamos visto en todo el año", dijo Toto Wolff, director del equipo, en declaraciones a Sky Sports. Los ingenieros trabajaron durante la noche de Malasia en conexión con la base de Brackley y con apoyo del simulador para tratar de encontrar la respuesta a la falta de rendimiento. "Se puede decir que hace mucho calor, y el asfalto es muy diferente al de todos los demás circuitos. En el tercer entrenamiento se veía muy bien; parecía que, al menos con Kimi Antonelli, habíamos dado un paso adelante en la comprensión del circuito. Y luego, en la clasificación, volvimos un poco a lo que habíamos visto antes: simplemente no rendimos”, cerró Toto.
Antonelli, como líder del Mundial, tratará de mantenerse delante de su compañero y escolta y maximizar todos los puntos que pueda sacar. En Mercedes tratarán de encontrar respuestas para la competencia y para Singapur, la cita que se desarrollará la próxima semana. Ahí también hará mucho calor.
