El argentino se pasó de largo en la primera curva del urbano del principado y se pegó duro contra el guardrail, pero no se rompió nada de su Alpine, pudo volver a salir y fue 15º
El lado positivo es la enorme resistencia que demostró el Alpine en ese instante en el que Franco Colapinto vivió un susto gigante. Fue cuando faltaban 21 minutos para el cierre del segundo entrenamiento y el piloto argentino entró totalmente bloqueado a Sainte-Dévote, la primera curva del trazado de Mónaco (sede de la sexta fecha de la temporada 2026 de F1), no pudo controlar su A526 y se fue directo contra el guardrail. El golpe fue duro y con latigazo incluido, porque primero se pegó con el neumático delantero izquierdo y, de inmediato, con el trasero.
Parecía ser el final del día de trabajo para el bonaerense, quien tuvo que dar toda la vuelta para meterse en boxes. Los mecánicos del team de Enstone lo metieron dentro del garaje, lo revisaron, evaluaron especialmente las suspensiones (el lugar que más sufrió el impacto) y, un rato después volvió a la pista. Indemne quedó el Alpine del argentino, quien pudo completar la jornada de trabajo en el primer día en el urbano monegasco.
Ese susto redujo apenas su programa. En la primera sesión de la mañana, tanto Colapinto como su compañero Pierre Gasly habían completado 31 vueltas cada uno. En la segunda tanda, el francés completó 36 giros y el bonaerense llegó a 30 (completó 31 en el viernes). Franco realizó la primera parte del entrenamiento con neumáticos medios en un stint de diez giros en el que marcó 1m15s864 como mejor tiempo. Su compañero, con un programa similar, frenó el reloj en 1m16s171 como lo más rápido.
Los dos Alpine volvieron a pista con neumáticos blandos y ahí Gasly fue el más veloz con 1m14s497, contra 1m14s758 del argentino. Con esos tiempos, el francés fue 11º y Colapinto, 15º, la misma posición que había conseguido en el primer ensayo.
Este sábado llegará el momento clave del fin de semana monegasco: la clasificación. “Si largo entre los diez, miren la carrera. Si no, ni la miren”, bromeó Colapinto en charla con ESPN durante el día de atención a la prensa previo al comienzo de la actividad. Es que en Mónaco es casi imposible superar autos y al partir en la decena de punta, la chance de sumar puntos es enorme. Al partir desde más atrás queda todo supeditado a errores ajenos más que a aciertos propios. Y si se analizan los entrenamientos, la Q3 será un listón alto para Alpine.
El resultado del ensayo dejó a los dos Alpine fuera de los diez de adelante (la hipotética Q3) y a la cita de la decena faltó Lando Norris, quien sufrió otro problema técnico y no pudo completar la sesión (fue 19º). El gran rival que apareció es Audi, la escudería que más trabajó en el chasis con la mente puesta en andar rápido en la intrincada pista monegasca y en las dos tandas se metió entre los diez. En la segunda, Nico Hülkenberg fue octavo y Gabriel Bortoleto, noveno. Oliver Beraman, con su Haas, completó los diez de adelante y el trío que ocupó las posiciones de los mejores del resto.
Todavía quedará la noche de trabajo para recopilar todos los datos y tratar de realizar algún cambio en los dos A526 para pegar un salto que será clave en la qualy. El mismo Colapinto reconoció que el auto no se siente confiable y está lejos del potencial que mostró en Miami y Canadá. El juego sigue abierto, pero la clasificación dejará un panorama que difícilmente se modifique.
