Judge es vital, pero la profundidad evitará el naufragio de Yankees

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¿Yankees deben ir a buscar al reemplazo de Judge? (4:58)

Yankees resiente la lesión del 'Juez', pero un lineup más profundo y una Liga Americana menos hostil permiten pensar en playoffs


De manera histórica, el hecho de que los New York Yankees no cuenten con Aaron Judge en sus filas no ha sido un tema catastrófico. Cuando los Bombarderos no tienen al 'Juez' en el lineup acumulan una marca global de 198-178 (.526), lo que habla de una estructura capaz de sostener un nivel competitivo a pesar de la ausencia de su gran caballo.

En varios tramos largos, como en 2018 (50 juegos sin él, con récord positivo) o 2019 (60 juegos, también con balance ganador), el equipo se mantuvo por encima de .500. Sin embargo, a medida que Judge se consolidó como el auténtico eje ofensivo de la franquicia, el impacto de su ausencia se hizo mucho más evidente: en 2023, su segunda ausencia más larga (56 juegos), los Yankees se desplomaron a un 25-31 sin él, una merma considerable que contrastó con años anteriores y que, en la práctica, representó una sentencia de muerte en la temporada para los del Bronx.

El peso específico de Judge se refleja con claridad en los datos. Con él, los Yankees ganan a ritmo de .592 y promedian 5.0 carreras por juego; sin él, su porcentaje baja a .419 y la ofensiva cae a 3.8 carreras. Incluso a nivel de métricas avanzadas, su presencia mueve la aguja: si se eliminan sus apariciones al plato, el wRC+ del club baja de 115 a 109 y el OPS de .765 a .744, lo que implica pasar de la segunda mejor ofensiva de MLB a 'sólo' la cuarta. Y eso sin contar el llamado 'efecto Judge': los lanzadores rivales modifican por completo su plan de ataque cuando lo enfrentan, lo que abre mejores pitcheos para el resto del orden. Aun así, este año el contexto difiere del colapso de 2023.

Hoy, los Yankees lucen como un equipo mucho más profundo y variado, con más maderos capaces de responder. Desde que Judge dejó de jugar (su último compromiso fue el 31 de mayo ante los Athletics, antes de ir a la lista de lesionados por una fractura en la primera costilla derecha, lesión con un plazo estimado de cuatro a seis semanas), el equipo se ha mantenido muy cerca de la cima del Este de la Liga Americana, apenas entre 1.0 y 1.5 juegos por debajo de Tampa Bay.

La clave pasa por la nueva baraja ofensiva y por la forma en que se reparte el peso que deja Judge. Ben Rice se convirtió en el mejor bateador del equipo esta temporada, con un 181 wRC+ que lo coloca entre la élite de las Grandes Ligas; Cody Bellinger atraviesa su mejor campaña desde su MVP de 2019 y Paul Goldschmidt vive un renacimiento como bat de impacto. A esto se suma un entorno de la Liga Americana menos hostil que en 2023: entonces nueve equipos presentaban una ofensiva por encima del promedio (wRC+ > 100), hoy sólo seis lo consiguen.

Sin Judge, los Yankees se mantienen como una ofensiva de Top 5, lo que sugiere que el equipo puede seguir en zona de playoffs sin necesidad de que un sólo jugador replique la producción del tres veces MVP. La consigna apunta a que varios peloteros absorban porciones de esa carga: Bellinger y Goldschmidt como motores de poder y contacto, Rice como referencia en la parte alta del orden, y el eventual regreso del ‘Marciano’ Jasson Domínguez y Giancarlo Stanton como inyección de poder para el lineup.

Al mismo tiempo, la ausencia de Judge ilumina con más fuerza la parte baja del orden. Austin Wells, también en la lista de lesionados por rigidez en el cuello y dolor de cabeza relacionado con las cervicales, y Ryan McMahon mantienen las dudas y podrían obligar a la oficina a buscar refuerzos en la fecha límite de cambios y contrataciones: al menos un receptor derecho que forme un buen tándem con Wells y, si el mercado lo permite, una solución más sólida en la antesala, quizá con la promoción en la segunda mitad de George Lombard Jr.

En tanto, Jazz Chisholm Jr. y Anthony Volpe también figuran entre las asignaturas pendientes. El primero necesita que sus resultados reflejen su talento y el segundo debe traducir su buena disciplina en el plato en contactos de mayor calidad. Sin Judge para 'tapar' los huecos, cada turno de estos nombres cobra un peso mayor en el plan ofensivo diario.

El otro ángulo ineludible pasa por la salud de Judge y lo que significa para su futuro inmediato. La lesión actual —una fractura por estrés en la primera costilla derecha, que lo aqueja desde abril, se suma a un historial amplio de visitas a la lista de lesionados: el ligamento desgarrado del dedo gordo del pie en 2023 tras estrellarse contra la barda de Dodger Stadium, la distensión de cadera ese mismo año, problemas de pantorrilla en 2020, una reacción de estrés en las costillas en 2019-2020, una lesión de oblicuo en 2019, la fractura de muñeca en 2018 y otros contratiempos.

Los Yankees enviaron los estudios más recientes del 'Juez' a un especialista en síndrome de salida torácica (TOS), lo que abre la puerta a la preocupación de que no se trate de una 'simple' fractura aislada, sino una condición más compleja que, en un escenario extremo, pudiera requerir cirugía y comprometer parte de su mejor momento físico. Por ahora, el pronóstico oficial indica que será reevaluado entre las próximas cuatro a seis semanas y que debería volver antes de que termine la temporada.

Todo este contexto convive con una realidad contundente: cuando se encuentra sano, Judge se mantiene como uno de los peloteros más dominantes de la era moderna. Antes de ir a la lista de lesionados en 2026 registraba una línea de .248/.375/.533 con 17 jonrones, 38 impulsadas y 42 boletos en 59 juegos, con presencia constante en base (se embasó en 50 de esos 59 compromisos) y una enorme proporción de extrabases (27 de sus 53 hits fueron dobles o cuadrangulares).

Llega de ganar su tercer MVP de la Liga Americana en 2025, con .331/.457/.688 y 53 jonrones, y desde 2017 lidera las Grandes Ligas en cuadrangulares, slugging, OPS, WAR entre jugadores de posición y un amplio listado de categorías ofensivas. Sus 385 jonrones en 1,204 juegos representan la cifra más alta en la historia para cualquier jugador en ese tramo de carrera y ya lo sitúan cuarto en la historia de los Yankees, solo detrás de Babe Ruth, Mickey Mantle y Lou Gehrig. En síntesis, Judge sigue como corazón y techo del proyecto deportivo del Bronx, y cualquier lesión o contratiempo relacionado con su nombre remece a la organización.

La diferencia con respecto a 2023 radica en que, por primera vez en mucho tiempo, el equipo aparece armado para que la ausencia de su jugador franquicia no se convierta en un golpe letal. Con un lineup más profundo, un entorno de Liga Americana algo menos competitivo en la parte alta y la posibilidad de incorporar durante el verano a Domínguez y Stanton, los Yankees de 2026 cuentan con herramientas reales para mantenerse a flote sin Judge, sostener un ritmo de equipo de postemporada y evitar que un mal mes conduzca a un naufragio. Judge permanece como pieza vital, pero, a diferencia de aquella campaña de 2023, hoy los Yankees ya no viven ni mueren únicamente con él.

Información de New York Yankees, MLB y The Athletic fue utilizada en esta nota.