¿Cómo se aplica la filosofía de bateo de Ted Williams en el beisbol de MLB en 2026? Un jugador estrella nos lo explica
El 9 de octubre de 1987, a orillas del río Rogue en Oregón, se desarrolló un debate que se había estado gestando durante más de medio siglo. Ted Williams y Bobby Doerr se conocieron en 1936. Williams tenía 17 años y Doerr 18; incluso entonces, antes de que comenzaran sus carreras del Salón de la Fama con los Boston Red Soxy, ya discrepaban en ciertos aspectos.
A lo largo de las décadas siguientes, entre las conversaciones sobre innumerables temas, nada apasionaba tanto a Williams y Doerr como hablar sobre el bateo. Doerr provenía de la escuela clásica de enseñanza del béisbol: realizar un swing descendente hacia la pelota para generar el efecto de retroceso| que la haría superar la barda. Williams despreciaba las convenciones. Creía que la gran mayoría de los entrenadores eran unos farsantes. Pensaba que todo el sistema de enseñanza de bateo en las Grandes Ligas estaba mal planteado. Y se lo decía a cualquiera que quisiera escucharlo.
Decidieron formalizar su discusión a mitad de un viaje de pesca de tres días; todo quedó registrado en video y salió a la luz gracias a unas imágenes perdidas —halladas el año pasado en la casa de su difunto compañero de equipo en los Medias Rojas, Dave "Boo" Ferriss— que fueron compartidas con ESPN. Con canoas de fondo y el zumbido de barcos turísticos pasando cerca, Williams y Doerr siguieron reglas estrictas: cada uno dispondría de 10 minutos para exponer su perspectiva sobre el bateo y, posteriormente, ambos podrían utilizar sesiones de preguntas y respuestas de cinco minutos con sus compañeros de pesca para complementar su filosofía.
Lo que siguió fue una clase magistral de Ted Williams, un complemento visual de su apreciado y brillante tratado, The Science of Hitting (La ciencia del bateo). Escuchar a Williams hoy en día es como escuchar a un entrenador de bateo de las Grandes Ligas actual. Cualquiera que haya dudado alguna vez de la agudeza de Williams solo necesita ver lo que dijo hace casi 40 años en aquel debate del río Rogue, y reconocer que él mismo aplicó esas virtudes a su propio juego décadas antes.
Es un punto que, de hecho, señaló su propio oponente en el debate.
"Estaba muy por delante de todos los demás", dijo Doerr; y aunque la visión de futuro de Williams es algo digno de admiración, Doerr merece un gran reconocimiento por enfrentarse, en esencia, a un Mike Tyson en su apogeo en un debate sobre bateo. Resulta que Doerr no fue Buster Douglas. Aunque los compañeros de pesca votaron sobre el debate y lo declararon un empate, la sabiduría de Williams era innegable.
Todo se puede resumir en cinco puntos específicos que Joey Votto —seis veces seleccionado para el Juego de las Estrellas, ex MVP de la Liga Nacional y el mayor defensor de la filosofía de bateo de Williams entre los jugadores actuales— analiza a continuación.
"Viajo con el libro sagrado", dijo Votto. "'The Science of Hitting' (La ciencia del bateo) estuvo siempre conmigo en cada parada de mi carrera en las Grandes Ligas. Lo utilicé desde el mismo comienzo de mi trayectoria en las ligas menores hasta el final de mi carrera en las mayores. Y cuanto más juegas y más repeticiones profesionales acumulas, más te das cuenta de lo especial que es ese libro y de la profunda conexión que Ted Williams tenía con la experiencia de batear —algo que, por supuesto, supo transmitir al lector promedio—. El video representa un paso más allá: es como si hubiera tenido que sintetizar sus ideas en 'The Science of Hitting', pero en este video de 45 minutos logró explicar detalladamente lo compleja que es la experiencia de batear".
Punto 1: “Hay dos aspectos del bateo que quiero destacar: la rapidez y la potencia. Es un deporte que exige ambas cosas; hay que ser lo más rápido y fuerte posible”.
¿Cómo se aplica esto hoy en día? Durante la mayor parte de la carrera de Williams —las décadas de 1940 y 1950—, el jugador de posición promedio de la MLB medía alrededor de 6 pies (1.83 metros) y pesaba entre 180 y 185 libras. En la actualidad, el jugador titular promedio mide 6 pies y 1 pulgada (1.85 metros) y pesa 210 libras. Los bateadores saben que el tamaño y la velocidad son factores fundamentales que definen al jugador. Por ello, han orientado sus esfuerzos hacia esos objetivos, ya sea mediante el entrenamiento de fuerza en la sala de pesas o ejercicios para aumentar la velocidad del bate en las jaulas de bateo. Y los beneficios, tal como explica Votto, van mucho más allá de los principios newtonianos más evidentes.
La opinión de Votto : "Desde el mismo comienzo del video, él mencionó la rapidez. Y para un bateador, esa es la palabra que representa las decisiones de hacer swing. La rapidez es otra forma de decir: tengo la opción, mientras la pelota se acerca, de leer la situación y reaccionar. Y luego, como mi swing es tan rápido, tomo una decisión casi cognitiva: este lanzamiento es adecuado para hacer swing y este otro no. El objetivo es crear un ciclo de retroalimentación positiva entre tu swing y la decisión de hacerlo. Centro del plato: swing. El objetivo es, casi diría yo —usamos el término 'automatizar' o 'afinar' el swing—, lograr que te sientas cómodo únicamente cuando el lanzamiento viene por el centro del plato.
"Esa combinación de afinar el swing para el centro del plato, junto con esa sensación natural de incomodidad cuando los lanzamientos se alejan de esa zona ideal, conducirá a mejores decisiones de swing e inevitablemente a más bases por bolas y a un mayor porcentaje de embasado. Así que creo que el bateador moderno se está dando cuenta de que, sumado al sistema ABS (sistema automatizado de bolas y strikes), simplemente debo batear el lanzamiento que viene por el medio. Y en cuanto a los lanzamientos que están en el límite... si la situación es dudosa (un 50-50), es razonable dejar pasar la bola cuando la cuenta está llena".
Punto 2: "En todo lo que hagas, las caderas deben ir por delante de las manos".
¿Cómo se aplica esto hoy en día? Ted Williams entendía intuitivamente la secuencia del swing y, aunque nunca utilizó el término "cadena cinética", este concepto sin duda se aplica a sus principios. La idea es la siguiente: para generar la máxima energía posible en el momento del contacto entre el bate y la pelota, el cuerpo debe moverse de manera deliberada y secuencial.
Williams nunca contó con plataformas de fuerza, herramientas que los bateadores utilizan hoy en día para medir la energía generada durante el swing. Al carecer de tecnología para obtener datos objetivos, optó por un concepto sencillo, fácil de recordar y de replicar —las caderas por delante de las manos—, el cual enfatizaba mediante una rotación y contrarrotación enérgica de la cadera delantera antes de que sus manos atravesaran la zona de bateo.
La opinión de Votto: "Su enseñanza se centraba, por supuesto, en las caderas; pero verlo ponerse de pie y demostrarlo a lo largo de aquel video de 45 minutos me ayudó a comprender mejor su mentalidad. Para alguien que tuvo que asimilar las indicaciones del libro y visualizarlas mentalmente, verlo expresarlo físicamente supone un mundo totalmente distinto. Y afortunadamente, tanto yo como muchos otros bateadores que leímos su obra y logramos triunfar en las Grandes Ligas —quizás dimos con la clave y Ted se habría sentido satisfecho con nosotros".
Punto 3: "No se puede lograr una buena acción de cadera sin un ligero movimiento ascendente del swing".
¿Cómo se aplica esto hoy en día? En 2015, el 33.8 % de las bolas puestas en juego fueron elevados, según FanGraphs. En 2026, esa cifra es del 39 %. Williams reconoció, antes que cualquier otro teórico del bateo, que los elevados son beneficiosos, y que resulta extremadamente difícil enviar la pelota por el aire si se batea hacia abajo o incluso en un plano horizontal. Casi todos los batazos de más de una base se producen por el aire. J.D. Martinez, Justin Turner y Daniel Murphy alcanzaron su mejor versión al adoptar la estrategia de buscar elevados. Votto lo vio venir y declaró a FanGraphs en 2017: "Veía a los bateadores evolucionar hacia un grupo más enfocado en buscar elevados". A partir de ahí, la revolución del ángulo de salida transformó el béisbol, todo ello gracias a la implementación de lo que Williams había defendido varias décadas atrás.
La opinión de Votto:"Es otra prueba de lo especial que era. Lo más difícil de hacer, como bateador, es conectar la bola hacia el lado de halar (el lado del campo correspondiente a la mano dominante del bateador) y elevarla. La mejor forma de explicarlo es esta: si bateas hacia la banda contraria o hacia el centro del campo, el cuerpo del bate se alinea perpendicularmente al centro del terreno. Dispones de una mayor superficie de contacto y de todo el campo para jugar. Pero en el instante en que el bate supera esa línea perpendicular y se cierra, el área efectiva del cuerpo del bate disminuye.
"La superficie de contacto se reduce. Si a eso le sumas la velocidad de los lanzamientos y su complejidad —cambios de velocidad, envíos altos o bajos, todas esas variables—, lograr ser, como él decía, lo suficientemente fuerte y rápido para conectar con precisión el bate y la bola, golpeándola por el lado más favorable y elevándola, constituye la trinidad. Es el santo grial del bateo. Y es la razón por la que tantos bateadores fracasan en el intento de halar la bola por el aire".
Punto 4: "Para ser rápido y fuerte, necesitas cierta amplitud en el recorrido del swing. Puedo golpearla aquí o un poco más adelante. Pero cuanto más amplio sea el recorrido, más recorrido tendrás. Tendrás más oportunidades de generar potencia y velocidad en el bate".
¿Cómo se aplica esto hoy en día?Se trata de otra teoría de Williams bajo un nombre distinto: velocidad del bate. No se trata simplemente de la idea de que hacer el swing más rápido es beneficioso en general; eso es obvio. Más bien, estos principios han sido aplicados por entrenadores de bateo que promueven que los jugadores halen la bola y la eleven.
La lógica es sencilla: cuanto más largo es el recorrido del bate de béisbol, más velocidad adquiere. Por eso, cuando el bate impacta la pelota lanzada por delante del plato —y preferiblemente cuanto más adelantado sea el punto de contacto, mejor—, ya ha acumulado impulso durante su trayectoria hasta ese momento.
Esto no invalida necesariamente el batear hacia el campo opuesto —Williams sabía que esa técnica tenía su lugar—, pero en términos de maximización pura, la velocidad del bate suele ser mayor en las pelotas bateadas hacia el lado de donde vino el lanzamiento (halar) que en las enviadas al campo opuesto.
La opinión de Votto: "Cada vez que haces un swing, tienes que maximizar el rendimiento potencial. Y el número de intentos es limitado. Además, Ted no necesitaba una pelota 'trucada' para ganar distancia; habría logrado home runs incluso con pelotas muertas. Así que, con una estatura de 6 pies y 4 pulgadas (1.93 metros), un peso de 225 libras y un agarre férreo, si conectabas un elevado en el viejo Fenway, la pelota superaba cualquier valla. En cambio, para hablar del caso de Bobby —quien medía 5’11” (1.80 metros) y pesaba 175 libras—, él no podía hacer eso; Bobby no era capaz de conectar un elevado que superara la barda.
"En este debate se ven ambas posturas, ambas experiencias de bateo en las Grandes Ligas. Pero ahora que los jugadores son más grandes y fuertes, y que se sienten más cómodos aceptando los ponches, conectar un elevado es definitivamente la decisión correcta, porque se convierte en una pelota que rebota contra la valla o que vuela por encima del muro. Se traduce en carreras inmediatas que el equipo necesita".
Punto 5: "Me dan ganas de vomitar y siento como si me clavaran un cuchillo en la garganta cuando me adelanto al lanzamiento y conecto un maldito rodado hacia primera base".
¿Cómo se aplica esto hoy en día? Si los elevados son la prioridad para la mayoría de los bateadores, los lanzadores intentan constantemente hacer una de dos cosas: poncharlos o provocar un rodado. No sorprende que la sinker —el lanzamiento diseñado para inducir rodados— registre su mayor tasa de uso (16.6 %) desde 2018. Los lanzadores saben que, por muy acostumbrados que estén los bateadores a poncharse, lo que realmente los enfurece es conectar un rodado débil hacia el lado de halar; algo que no ha cambiado a lo largo de las generaciones.
La opinión de Votto:"No hay nada más exasperante para un bateador zurdo que conectar un rodado hacia el lado derecho. La gente suele pensar que eso ocurre porque el bateador se adelantó al lanzamiento. Sin embargo, él pasó la primera parte de su explicación hablando de la cadera, la rapidez, la fuerza y de cómo meterse por debajo de la pelota; pero lo que quizás no comprenda sobre su propio swing es que, en realidad, llegó tarde a la bola.
"Debido a la secuencia de movimientos previa a la ejecución del swing —esos detalles imperceptibles a simple vista necesarios para llevar el barril del bate al punto exacto—, es posible que la secuencia fallara o que él hubiera leído mal el lanzamiento. Entonces, el bate pierde esa sensación de potencia y de recorrido sólido a través de la zona de strike, lo que provoca que la pelota salga rodando hacia el primera o el segunda base. Por eso, cuando me enfrentaba a los Pirates, su estrategia siempre consistía en lanzar hacia adentro y usar sinkers; buscaban desesperadamente provocar ese rodado hacia el lado derecho. Yo pasaba toda la serie rompiendo bates y perdiendo los estribos en el dugout, exactamente igual a como lo describe Ted Williams en este video".
