Después de la operación en el tobillo a la que fue sometido a mediados de noviembre de 2018 y su posterior recuperación, Rafael Nadal inició el 2019 con más dudas que certezas. Tras 112 días sin jugar abandonaba su partido por el tercer puesto en la exhibición de Abu Dhabi y días después, en Brisbane, anunciaba su baja del torneo debido a unas molestias en el muslo izquierdo.
Sin haber disputado ningún partido oficial, como el año anterior y con algo de dudas en torno a su estado físico, el español alcanzó contra todos los pronósticos su vigésima quinta final de Grand Slam (segunda marca en la Era Abierta) y la quinta en el Abierto de Australia, habiendo ganado todos sus partidos en tres sets y aunque cediera ante el serbio y número 1 del mundo Novak Djokovic, pudo demostrarse competitivo una vez más.
Ya en Indian Wells llegó hasta las semis, donde se enfrentaría a Roger Federer por primera vez en un año y medio, en el que supondría el trigésimo noveno enfrentamiento entre ellos, pero el mismo día del partido Nadal se veía obligado a conceder walkover a su rival debido a unas molestias surgidas en la rodilla derecha durante su partido de cuartos de final. Miami no fue de la partida y solo restó prepararse para el polvo de ladrillo europeo.
En semis de Monte-Carlo sucumbió ante Fabio Fognini, lo que supuso su primera derrota en cuatro años y 18 partidos en el torneo, cortando una racha de 25 sets ganados de manera consecutiva. Inmediatamente y sin descanso alguno, Rafa disputaría el Conde de Godó. Nueva derrota en semis ante Dominic Thiem. En Madrid y en semifinales, de nuevo y por tercera vez seguida, Nadal se quedaría a las puertas de acceder a la final de un torneo tras perder ante el joven griego Stefanos Tsitsipas. En Roma, el español despejaría todas las dudas y vencería a Djokovic en una final por primera vez desde Roland Garros 2014, logrando su primer título de la temporada.
En Paris y por segundo año consecutivo venció al austriaco Dominic Thiem y al que volvería a derrotar logrando el triunfo 950 de su carrera, su número 260 en Grand Slam (93 en Roland Garros, récord absoluto), y alzándose de esta forma con su décimo octavo título de Grand Slam, ampliando las distancias con el serbio Novak Djokovic (15) y situándose por primera vez en su carrera a tan sólo dos títulos de empatar con el máximo ganador: el suizo Roger Federer (20). Este título además supone el décimo segundo en Roland Garros para el español (ampliando su propio récord y doblando al segundo jugador: Björn Borg, con 6 títulos), el número 59 en arcilla y el 82 en total.
Sin éxito en Wimbledon, el español volvía a la competición durante la segunda semana de agosto participando en el Masters 1000 de Montreal. Con su quinto título en Canadá y el trigésimo quinto en categoría Masters 1000, amplió a dos la distancia con su inmediato perseguidor: el serbio Novak Djokovic.
En el US Open y en un partido con tintes épicos que alcanzó las 4 horas y 51 minutos y después de cinco intensos sets, Nadal prevaleció tras una batalla tenística y mental, derrotando al ruso por 7-5, 6-3, 5-7, 4-6 y 6-4. El español se alzaba con su cuarto título en el Abierto de Estados Unidos y suma su decimonoveno Grand Slam, situándose por primera vez en su carrera a tan sólo un título de distancia del récord histórico de Federer.
Inmediatamente, Nadal viajó hasta Ginebra para ganar la tercera edición de la Laver Cup junto a Federer, siendo integrante del equipo europeo capitaneado por el legendario Björn Borg. El español regresaría al número 1 del ranking ATP al finalizar el Masters 1000 de Paris, tras la derrota de Djokovic en cuartos de final del Masters 1000 de Shanghai ante Tsitsipas. El balear volvía a lo más alto del ranking después de 52 semanas.
Si bien no tuvo un buen torneo en las Finales ATP de Londres aseguró cerrar el año 2019 como número 1 del mundo tras la derrota del serbio contra Federer en la etapa de Round Robin. Pero aún le quedaba la gloria eterna con una "renovada" Copa Davis en Madrid en la que se disfrazó de Superhéroe pasando más de 14 horas en cancha en un lapso de 6 días. Fue galardonado con el trofeo de Jugador Más Valioso (MVP), después de ganar los 8 partidos en los que participó.
De esta forma el español cerraba su temporada con un bagaje de 58 victorias y 7 derrotas. Además sumaba dos Grand Slams: el decimosegundo Roland Garros y el cuarto US Open (quedando a uno solo de récord absoluto de Federer con 20) y dos Masters 1000: Roma y Canadá y cierra el año como número 1 del mundo por quinta vez en su carrera.
Al terminar Nº 1 rompió varios récords que estableció en 2017: A la edad de 33 años fue el tenista de mayor edad en terminar como número 1 y se convirtió en el único tenista en la historia que ha sido el número uno del mundo en tres décadas diferentes: 2000´s, 2010' s y 2020' s.
