Novak Djokovic es el deportista del momento en el mundo entero. El serbio viene de salir campeón en Roland Garros y conquistar su 23° título de Grand Slam para convertirse en el único tenista masculino en alcanzar dicha cifra. Además, como si fuera poco, recuperó el N°1 del mundo.
Ya habiendo pasado la euforia, Djokovic brindó una entrevista al medio TennisMajors en la cual habló de todo: "Soy consciente de que resulto una persona agotadora y difícil de aguantar durante estos torneos. Lo sabe mi familia y mi equipo de trabajo, teniendo claro que toda la energía que tengo a veces la descargo contra ellos”.
“Intento ser el mejor padre, el mejor hijo y el mejor hermano posible, pero el tenis profesional consume gran parte de mi energía. Sin mi familia no podría hacer absolutamente nada de lo que hago. Siento una mezcla de orgullo, alegría y también alivio, porque sabía que la historia estaba en juego", comentó el serbio.
“Cuando estoy nervioso dentro de la cancha me convierto en alguien muy exigente. Me conozco bien y sé perfectamente lo que se necesita para ganar eventos de este calibre. Por eso no es fácil. Si fuera fácil, todo el mundo lo haría”.
Detrás de cada gran campeón hay una historia y Djokovic no es la excepción. Desde joven cayó en manos de Jelena Gencic y Nikola Pilic, fundamentales para entender el presente de Nole: “Me dieron la versatilidad que me permite jugar bien en cualquier circunstancia. Creo que uno de mis grandes puntos fuertes es la capacidad de adaptación que tengo porque desde niño entrené en todo tipo de canchas y en cualquier contexto. Construyeron la base que me permite ser un tenista completo y fueron determinantes en mi camino".
Djokovic tiene 36 años y ya lo ha ganado todo. Sin embargo, no se detendrá en ir por más: “Estoy en un momento de mi carrera en el que cada Grand Slam ganado equivale a cinco de hace 10 años. Ganar en París simboliza mucho para mí porque este ha sido el Grand Slam más complicado durante toda mi carrera. Mientras tenga energía física y mental voy a continuar".
