Nadal y Real Madrid, la historia de amor más linda de París

La ciudad de París cuenta con una riquísima historia a nivel mundial. Su fundación, que data desde aproximadamente el año 250 A.C, ha atravesado grandes gestas en todos los rubros. Sucesos memorables desde la edad antigua hasta la actualidad se han sucedido y son grandes artífices (junto a sus protagonistas, claro está) de muchísimos de los libros de historia que consumimos. En ese contexto, el deporte no está exento. En el lapso de una semana, el tenis y el fútbol escribieron su nombre a fuego en la Ciudad de la Luz con Rafael Nadal y Real Madrid como los protagonistas.

La leyenda de la Casa Blanca, que se fundó el 6 de marzo de 1902, se fue (y se va) agigantando con el correr de los años y de los trofeos. Pero hay uno que representa la identidad del Real Madrid: la Liga de Campeones. El certamen, que reúne a los mejores equipos de Europa y a los mejores jugadores del mundo, vio a los merengues levantar la orejona en 14 oportunidades. Y la última en el Stade de France le aportó más misticismo a esa deidad futbolística llamada Real Madrid. Solo el Milan (que ganó su último trofeo en 2007) es el equipo europeo que más se acerca al equipo blanco con siete Champions.

En la misma ciudad pero a poco más de 12 kilómetros, en los Bois de Boulogne, Rafael Nadal también hizo historia. En un certamen que tiene 126 años de historia y que fue fundado en el Siglo XIX, el español levantó su 14° título en la capital francesa y agigantó su tradición ganadora. Para dimensionar su logro, hay que poner en contexto quienes son sus máximos perseguidores en París: Max Decugis (8) quien ganó entre 1903 y 1914 y Chris Evert (7) ganadora entre 1974 y 1986.

Como si fuera poco para esta historia, un detalle no menor es que Nadal es hincha del Real Madrid. A pesar de tener un tío que jugó en el Barcelona (Miguel Ángel Nadal, entre 1991 y 1999) Rafa no cambió nunca de amor. "Mi padre y toda la familia son madridistas desde siempre. Tuve un tío que jugaba en el Barcelona. Obviamente todos lo animaban. Después volvió a Mallorca y desde allí estamos divididos: algunos siguen siendo del Barcelona, otros jamás dejamos de ser del Real Madrid" dijo hace tiempo el manacorí.

Y París, como la Ciudad del Amor, fue la encargada de cerrar ese círculo de apego entre la Liga de Campeones - Real Madrid - Rafael Nadal - Roland Garros. No fue un beso en el Pont Neuf o en el Pont des Arts. Pero la historia de amor más hermosa del deporte ocurrió en París.