Hay heridas que no se cierran de un día para el otro, pero que pueden convertirse en el combustible para volver a empezar. Hace un año, un penal de Pedro del Piano para Champagnat sobre la hora condenó a San Luis al descenso. Menos de doce meses después, el rugby le devolvió la sonrisa al conjunto marista: con una campaña extraordinaria, se consagró campeón de la Primera A y aseguró su regreso al URBA Top 14.
La confirmación llegó en una jornada especial, con el triunfo 33-16 en el clásico frente a Universitario de La Plata. San Luis consiguió el ascenso cuando todavía restan dos fechas por disputarse y coronó un recorrido que lo tuvo como protagonista de principio a fin. La victoria ante un rival de la zona fue el broche de oro para un equipo que transformó la frustración del año pasado en una temporada inolvidable.
Los números explican buena parte de la dimensión de la campaña: 21 triunfos y apenas tres derrotas, con 100 puntos acumulados y la posibilidad de sumar todavía más. Su distancia respecto de San Cirano, el escolta, refleja la superioridad que mostró a lo largo del campeonato. Las únicas tres caídas no le impidieron sostener una regularidad notable ni construir una diferencia que terminó siendo decisiva.
Además, GEBA fue el único equipo que consiguió ganarle los dos partidos de la temporada, un dato que no opaca el recorrido de un San Luis que dominó la categoría y se quedó con el título. Del golpe que significó aquel penal agónico al festejo del campeonato y el ascenso, el club escribió una historia de revancha, esfuerzo y resiliencia. Ahora, los maristas volverán al lugar que la temporada pasada tuvieron que abandonar.
