Se reveló la insólita solución que les permitió a Springboks y All Blacks continuar con su partido en Baltimore

Una insólita situación se vivió durante el último test por el Rugby's Greatest Rivalry entre Springboks y All Blacks en Baltimore. Una falla en las comunicaciones con el árbitro de video obligó a los oficiales a implementar una solución inesperada: utilizar un teléfono en caso de que fuera necesaria una revisión del TMO.

El encuentro estuvo detenido durante 8 minutos y 53 segundos después de un penal fallado por Sacha Feinberg-Mngomezulu. El árbitro Karl Dickson no podía comunicarse con el oficial encargado del video, mientras que desde el comienzo del partido también se habían registrado problemas para escuchar al juez y su silbato.

Ante la imposibilidad de solucionar rápidamente el inconveniente, ambos equipos aceptaron continuar el partido sin TMO. Sin embargo, se estableció un protocolo de emergencia: si aparecía una jugada que requiriera revisión, los oficiales debían realizar una llamada telefónica a una persona ubicada al costado del campo.

Esa persona sería la encargada de transmitir la información al árbitro asistente, quien luego alertaría a Dickson si la acción debía ser revisada. Una solución de emergencia que permitió que el partido continuara, mientras las comunicaciones comenzaron a recuperarse progresivamente.

La escena quedó como una de las situaciones más curiosas de la serie entre los dos gigantes del rugby, que terminó con Sudáfrica imponiéndose 3-1 sobre Nueva Zelanda.