El barro y la mística de Virrey del Pino parecen estar atravesando un eclipse inesperado. No es moneda corriente ver a Belgrano en el sótano de la tabla, pero el inicio del URBA Top 14 Copa Macro le está siendo esquivo a un Marrón que, tras caer 26-21 ante Alumni en el clásico, encadenó su tercera derrota en fila. Se trata de un presente que tiene sus explicaciones en la enfermería y el recambio, pero que cala hondo en el orgullo del equipo fundador que no esperaba este arranque de temporada.
La resiliencia se ha vuelto la palabra de cabecera en el laboratorio de Belgrano. Tras una durísima caída ante el SIC (58-18) en el debut en Pinazo, el equipo logró plantarse y competir, pero la suerte -o el resto físico- no le alcanzó para torcer el rumbo. Hoy, la primera línea es un rompecabezas: con Francisco Ferronato fuera por un golpe en la órbita del ojo y Lisandro García Gragui afectado en su rodilla desde la primera fecha, el equipo siente el vacío de sus pilares en la primera línea.
Newman le hizo sentir el rigor del scrum y Alumni supo capitalizar esa inestabilidad en las formaciones fijas para inclinar la balanza. Para colmo, el infortunio tocó la puerta a los 10 minutos del clásico cuando el apertura Juan Aparicio debió abandonar la cancha por un golpe en el hombro que venía maltrecho, obligando a Juan Landó a ponerse la 10 y a Carlos Bottini entrar de wing en un reordenamiento de backs de emergencia.
A pesar de las piezas sueltas, el espíritu de lucha permanece intacto. Belgrano estuvo a tiro del triunfo ante Newman (25-33) y se quedó con las manos vacías en el suspiro final frente a Alumni. Mientras Ignacio de Siena hacía su debut como titular ante la ausencia de Francisco Lusarreta -quien integra la lista de bajas por el Súper Rugby Américas junto a Rodrigo Fernández Criado, Juan Penoucos e Ignacio Díaz en Pampas, y Mateo Gasparotti en Yacare XV- el equipo intenta encontrar su identidad que tantas alegrías le trajo.
“Yo soy más de mirar más hacia adentro, en el plan de juego y en lo que venimos haciendo. Todos los equipos tienen bajas”, analiza con madurez el medio scrum Theo Blaksley, quien no busca excusas en las ausencias y agrega: “contra el SIC entramos dormidos, y luego nos tocaron dos equipos muy fuertes. Nos están costando las formaciones fijas; si no tenés line ni scrum, todo se hace cuesta arriba. Pero es un año largo".
En la misma sintonía, el wing Tobías Bernabé aporta su mirada sobre este bache: “el primer partido con el SIC no se si hay una imagen que nos duela más”, y añade que “obviamente el sabor amargo está porque el que entrena 3 veces a la semana para venir acá lo hace para ganar, pero con un poco de autocrítica vamos a estar mejorando”. Para Bernabé, la clave es mental: “la preparación la tenemos, el trabajo está, es empezar a pulir un poco eso, cambiar la cabeza, el chip y salir a ganar los partidos”.
2005, la última vez que Belgrano perdió sus tres primeros partidos en la URBA
Para encontrar un antecedente similar de tres caídas consecutivas en el inicio, hay que desempolvar los archivos hasta el año 2005. En aquel entonces, el Marrón también debió masticar bronca hasta la cuarta fecha, luego de perder en Benavídez ante Newman 24-10, caer con Banco Nación en casa 11-3 y sufrir un duro 41-3 frente a La Plata en Manuel Gonnet. Aquella herida recién cicatrizó siete días más tarde, con un ajustado 26-20 sobre Atlético del Rosario.
El calendario le regala ahora una tregua a Belgrano con un fin de semana sin rugby que será vital para recuperar soldados y lamerse las heridas. El próximo 11 de abril, la cita será en casa, en Virrey del Pino 3456, ante Champagnat. Tras haber mudado su localía a Pinazo frente a SIC y Newman, el regreso al hogar definitivo se presenta como la oportunidad ideal para cortar la racha y abandonar un lugar en la tabla que, por peso histórico, le resulta totalmente ajeno.
