Los "nerds" heredan el terreno

Las estadísticas se han enfocado principalmente en la labor de Blaine Gabbert y compañía. AP

JACKSONVILLE -- Se acercaba la media noche cuando el nuevo entrenador de los Jaguars, Gus Bradley, se inclinó hacia el frente y azotó su mano sobre el escritorio como mazo. "Hablemos con la verdad", expresó.

El draft 2013 de la NFL estaba a seis semanas de distancia y la oficina central de Jacksonville, con la selección N° 2, tenía decisiones que tomar, comenzando con el futuro del pasador de tercer año, Blaine Gabbert.

Desde que los Jags lo reclutaron como 10° global en 2011, Gabbert tiene marca de 5-19 como titular con un índice de pasador de 70.2, segundo más bajo en la liga. Bradley necesitaba saber si Gabbert, de 23 años, era una causa perdida o si sus números eran un reflejo parcial de su elenco menos que estelar. El futuro de la franquicia colgaba en el balance, comenzando con la conducción del draft de este año: ¿tomar un nuevo mariscal de campo, encontrar ayuda para el frente defensivo o reclutar un liniero ofensivo para proteger a Gabbert?

Bradley había analizado mucho video. Sabía las estadísticas básicas del pasador desde el corazón. Necesitaba más. Así que antes de abandonar su oficina esa noche, tomó una decisión que hubiese causado burla en toda la liga hace algunos años: le pidió al titular de análisis del equipo, un chico apenas salido de sus veintitántos que nunca jugó fútbol americano, que descubriera la verdad del mariscal de campo del equipo.

A las 5:15 am, Tony Khan, vicepresidente de tecnología y análisis (e hijo del dueño de los Jags, Shahid Khan), entró a la oficina de Bradley y le entregó tres hojas escritas a mano. Más tarde esa mañana --una vez que Bradley había descifrado la tipografía y la presentación, que parecía un ensayo de séptimo año-- comenzó a entender la significación de los datos que Khan compiló. No era un visor entrecano pidiéndole que confiara en su instinto. No era una hoja de estadísticas que cualquier jugador de fantasy puede adquirir. Era algo diferente, algo más. Era el futuro.

La hoja titulada "Estadísticas del QB Rating de Blaine" reveló que cuando se ajusta para tirar, deshacerse del balón o azotarlo contra el suelo, el índice de pasador de Gabbetr en 2012 era un respetable 82.8. La siguiente página, "Tiempo de Blaine en la Bolsa", detalló la pésima protección de los Jags: la línea le daba a Gabbert un promedio de apenas 2.56 segundos para lanzar. La última página, "Blaine Bajo Presión", mostró que cuando enfrentaba presión de seis hombres, Gabbert ranqueó primero en porcentaje de completos.

Bradley estaba convencido que Gabbert merecía otra oportunidad. Seis semanas después los Jags utilizaron la segunda selección del draft en mejorar su protección, tomando al tackle ofensivo Luke Joeckel de Texas A&M.

EL ENTRENADOR EN JEFE NOVATO pidió la verdad sobre su joven mariscal de campo; lo que recibió fue nada menos que un referéndum del estado actual de analíticos en la NFL. Las métricas del siguiente nivel han sido una parte integral del béisbol de grandes ligas y, recientemente, la NBA. Aun así la NFL se ha visto lenta en ajustarse por una resistencia general a la tecnología combinada con la naturaleza subjetiva del deporte.

En el corazón del béisbol es una batalla una contra uno --lanzador contra bateador-- que permite una colección limpia y precisa de datos predictivos. En el fútbol americano, no obstante, hay 22 partes en movimiento en cada jugada, junto con un número infinito de variantes, incluyendo marcador, posición en el campo, oportunidad y distancia. STATS LCC, una de las compañías líderes en análisis que sirve a la NFL, sigue 90 piezas separadas de datos en cada jugada. "Hay una tonelada de información en el fútbol americano", sostiene Tony Khan. "Pero ese es el problema".

Aun cuando es posible reducir los parámetros del juego utilizando, digamos, rating de pasador, los datos no muestra la historia completa ni ofrecen una ventana al desempeño del futuro. Un receptor abierto es tan bueno como lo sea su mariscal de campo. Un corredor necesita una línea ofensiva. Un caza mariscales veloz necesita un tackle nariz. Como expresa el ex entrenador de los Ravens, Brian Billick, "¿cómo cuantificas a Ray Lewis?".

No puedes. Pero a lo largo de la última década, un puñado de los equipos más progresivos de la NFL, incluidos los 49ers y los Falcons, han buscado discretamente por formas distintas de aplicar colecciones de datos avanzados. En 2001, el entrenador Bill Walsh contrató a Paraag Marathe proveniente de Balin & Co. como analista financiero para modernizar sus pizarras de draft y estudiar el tope salarial del equipo. En 2011, basado parcialmente en métricas avanzadas, los Falcons entregaron cinco selecciones --dos en la primera ronda, uno en la segunda y dos en la cuarta-- para reclutar al explosivo receptor Julio Jones. El movimiento fue ampliamente criticado, pero el gerente general Thomas Dimitroff había recopilado discretamente los números y encontró que menos del 15 por ciento de las selecciones de cuarta ronda se convierten en titulares y que la habilidad de Jones para estirar el campo y atraer doble cobertura sería exponencialmente benéfica para el resto de la ofensiva de los Falcons, especialmente al ala cerrada veterano Tony Gonzalez. En 2010, los Falcons fueron últimos en pases de 25 o más yardas en la NFL con apenas 14. El año pasado hicieron más que duplicar esa cifra con 33.

Más de dos tercios de los equipos de la liga están estudiando números a tiempo completo, incluyendo los tradicionales Bears, quienes establecieron su propio departamento de análisis este verano. ¿Uno de los reticentes notables? Los Steelers. De acuerdo con una fuente de la industria, han mostrado "nulo interés o curiosidad en dicha dirección".

Hasta hace poco, tampoco los Jaguars. En noviembre de 2011, el nacido en Paquistán, Shahid Khan, empresario de auto partes a quien todos llaman Shad, compró el equipo por 760 millones de dólares. El verano siguiente contrató a su hijo, previamente gerente general de una planta de biodiesel en Indiana, para construir el grupo de análisis de los Jaguars desde cero. Tony Khan se había interesado en métricas avanzadas desde que estuvo en la preparatoria y estudiaba finanzas en la Universidad de Illinois. Su primera contratación fue Daniel Adler, quien tenía menos de dos años graduado de Harvard, donde se especializó en economía y servió como presidente del colectivo de análisis deportivo de la escuela. Aun con lo llamativo de Khan como hijo del dueño y las credenciales académicas de Adler, su trabajo pasó desapercibido inicialmente. Pero tras una campaña en que los Jags culminaron 2-14 en el 2012, el peor récord en la historia de la franquicia, Shad Khan despidió al entrenador Mike Mularkey y al gerente Gene Smith, quienes estaban con el equipo desde su nacimiento en 1994. En sus lugares, contrató a Bradley, entonces coordinador defensivo de los modernos Seahawks de Pete Carroll, y a Dave Caldwell, quien, lejos de una coincidencia, era el director de personal profesional de los Falcons con Dimitroff.

Caldwell, de 38 años, y Khan, de 30, se preparan para revivir una de las franquicias más moribundas de la liga con una colaboración entre "nerds" y atletas que usualmente funciona en las películas de John Hughes. Todo el análisis numérico del mundo no será suficiente para que los Jaguars, hambrientos de talento, alcancen más de .500 este año. Pero su desempeño en el primer año de la renovación podría dar un gran paso para determinar el futuro analítico del fútbol americano.

"Hubo momentos en que nos preguntábamos si en el fútbol americano lo entenderían alguna vez", sostiene John Pollard, gerente general de STATS LLC's Sports Solutions Group, quienes proveen análisis avanzado para más de 20 equipos de la NFL. "Una vez que el fútbol americano le tome la medida a lo analítico --y hacia allá vamos en el 2013-- puede redefinir el deporte".

PERO SI LOS "nerds" van a heredar el terreno, deben descifrar un puente para la brecha considerable que permanece entre sus pantallas de computadora y el campo de juego. Cuando la directiva de los Redskins contrató un experto en analíticos en 2006, el entrenador Joe Gibbs lo colocó en un edificio lejano al personal de fútbol americano y después lo despidieron tras apenas siete semanas. La mayoría de los analíticos nunca han pisado un campo de fútbol americano ni un vestidor, nunca sintieron la envolvente realidad del "momentum", la química o nervios de los datos en blanco y negro que recopilaban. No hay misterio en por qué usan la palabra "insufrible" de manera frecuente para describirlos. En palabras de un miembro directivo de la NFC: "Estos chicos están convencidos que los datos se venden solos. Yo no. Ya sea que aprendan a expresarse como entrenadores o se acostumbren a ser ignorados".

Recién contratado, Khan solía estar despierto toda la noche produciendo análisis detallado de las tendencias más nuevas de sus oponentes, sólo para sentarse y ver como tomaban vida los datos en el campo, y ser ignorado por Mularkey y los entrenadores. Kahn sabía que debían cambiar su perfil. "Si estamos sentados en una habitación trasera haciendo bellos modelos estadísticos que nadie usará nunca, entonces estamos en graves problemas", consideró Adler. "Mi trabajo es tanto de ventas como lo es de estadísticas".

Para mostrar su deseo de unirse --y aprender de-- los "hombres de fútbol americano", Adler y Khan acompañaron a Bradley, sus entrenador y los visores de los Jags, al Senior Bowl, el combinado y varios pro days. Hablaron de fútbol americano, bebieron cervezas y trabajaron lado a lado durante días. En el Senior Bowl, un emocionado Adler como la explicación a Bradley, quien fue contratado principalmente por sus ideas nuevas y progresivas, los analíticos de las decisiones en cuarta oportunidad, manejo del reloj, conversiones de dos puntos y opciones de tiempo suplementario. El timonel de primer año se mostró agradecido, pero como broma, pretendió memorizar la escritura del apellido de Adler para nombrarlo en las conferencias de prensa si el consejo no funcionaba. "No fue un cambio completo de 180° en relación al año pasado, pero al menos fue de 150", apunta Khan, quien pasa tanto tiempo en el EverBank Field que le instalaron una cama en su oficina y tiene al estadio como su domicilio en la licencia de conducir. "Pasamos más tiempo interactuando con Dave y Gus en esas tres semanas de gira que con todo el personal anterior el año pasado".

Para el tiempo que llegaron al combinado en Indianapolis, Khan se sentó entre Bradley y Caldwell mientras entrevistaban jugadores. Conforme hablaban los jugadores, el entrenador y el gerente se inclinaban hacia atrás para escanear la información en la gastada iPad de Khan antes de formular una pregunta. Cuando un receptor abierto de la SEC sostuvo nunca haber tirado un pase, cuenta Caldwell, Khan deslizó su dedo por la pantalla, luego la levantó para contradecirlo.

Las oportunidades del jugador para integrar Jacksonville se terminaron, pero Khan apenas comenzaba. Como el ganador del Trofeo Outland, Joeckel hubiese sido una selección indudable para el N° 2, pero los Jags ya tenían a un buen tackle izquierdo en Eugene Monroe. Así que Khan escarbó un estudio de Pro Football Focus que indicaba que los tackles derechos, posición virtual de Joeckel en la NFL, eran tan importantes hoy en día en las ofensivas abiertas.

Para ayudar a evaluar los backs defensivos, Khan creó una métrica que llama Pases Tocados por Objetivo: el número de envíos que interceta y desvía un jugador dividido entre el número de pases lanzados en su dirección. La fórmula ayudó a confirmar que los Jags hallaron un esquinero titular, Dwayne Gratz de Connecticut, en la tercera ronda; casilla absurdamente baja para un titular en esa posición.

Más avanzado el draft, Khan pasó al Marcador de Velocidad, una métrica creada por Bill Barnwell de Grantland, entonces de Football Outsiders. El promedio de peso de los jugadores y su tiempo de la carrera de 40 yardas está diseñado para proyectar qué corredores de cuál universidad se desempeñarán mejor en la NFL. Barry Sanders tiene un Marcador de Velocidad de 110.6, mientras cualquier cifra menor a 95 es un boleto sin regreso a la Arena League. La mayor parte de la gente vio la mejor oportunidad del mariscal de campo de Michigan, Denard Robinson, como receptor abierto. Pero los visores de los Jags tenían otras ideas, y cuando Khan procesó los números de Robinson (200 libras con un 4.41 en las 40) en la ecuación del Marcador de Velocidad, su 105.8 lo colocó apenas una décima detrás de Mike James de los Miami Hurricanes, el segundo mejor ranqueado del draft en el Marcador de Velocidad. Con su selección de quinta ronda, los Jags tomaron a Robinson, y acuñaron su propio nombre de posición: OW, arma ofensiva.

Ni siquiera Khan sugiere que la preciada generación de draft de los Jags (Mel Kiper le da un B+) fue resultado únicamente del análisis. Pero nadie niega que tener los datos objetivos para complementar la naturaleza subjetiva del reclutamiento era una ganancia. Así que las contribuciones de Khan solidificaron el valor de su departamento dentro de la organización, así como la relación laboral en los dos hemisferios del cerebro del equipo. "Al final del día, todavía debes reclutar", comentó Caldwell. "Nunca será como el béisbol. Pero no hay dudas que lo analítico tiene su lugar".

ESTA PRIMAVERA, ANTICIPANDO un incremento en la carga laboral, Khan y Adler se promocionaron para becarios de verano en un puñado de sitios web de análisis deportivo y les sorprendió recibir más de 100 solicitudes. El club contrató a cuatro estudiantes --de Washington, Iowa State, Princeton y Harvard—quienes han pasado el verano en campamento dentro de la sala de conferencias adjunta a la oficina de Khan. Vestidos con indumentaria de Jags, se sientan codo a codo en la mesa oval cubierta con hojas de cálculo, periódicos, vasos de refresco, controles de video y un nudo de espagueti de cables de USB, extensiones y cargadores.

Aparentemente inconscientes del tiempo, visitas, los requisitos nutrimentales y el olor dentro del cuarto (una mezcla distinguida de Axe, calcetas de juego y baterías de computadora sobrecalentadas), los becarios trabajan con el gustoso fervor de un agente libre no reclutado. "Lo único que hemos pedido siempre es una audiencia", manifiesta Adler. "La tenemos. Ahora el reto es inventar la estadística perfecta eso sería imposible y paralizante pero desafiar la sabiduría convencional al tiempo que se mantiene la confianza de la gente".

Cuando no están ocupados evaluando selecciones de draft, analizando estrategias y delineando tendencias de los oponentes de los Jags para el 2013, Khan, Adler y el equipo trabajan en los grandes dilemas analíticos del juego. Al inicio del campamento de entrenamiento, debatieron si era más fácil que los corredores ganaran yardas en una ofensiva con un pasador corredor. Si era así, ¿eso devaluaría sus yardas terrestres? ¿Y por cuánto?

Cuando los miembros del personal de fútbol americano de los Jags comenzaron a aparecerse en el cuarto para unirse a los debates o lanzar sus propias preguntas, Khan y Adler sabían que alcanzaron un momento clave. Las analíticas del fútbol americano nunca alcanzarán su mayor potencial si la información se mueve únicamente de las computadoras al campo. Para que la ciencia florezca, los datos debes fluir tan ligeramente hacia otra dirección, usando las gafas del verdadero experto en fútbol americano para que los números infinitos se vuelan más preciso y útiles.

Así que si el grupo de Khan crea un reporte midiendo alas defensivas por su total de capturas, Caldwell podría instruirles que "factorizen" por esquema de bloqueo, marcador y quizá crédito parcial por irrumpir con el pasador. Esta interacción ayuda a salvaguardar un problema mayor en el joven mundo de las analíticas en el fútbol americano: la confianza falsa. "Si usamos 20 por ciento de lo que Tony nos da, quiere descifrar como convertirlo en 25 por ciento", dice Bradley. "Si podemos entenderlos un poco mejor y ellos también, entonces podemos crear algo realmente especial aquí".

Antes del inicio del campamento, el coordinador ofensivo Jedd Fisch le preguntó al departamento de sobre el calendario de prácticas: ¿La cantidad de tiempo que el equipo le dedicaba cada día a las situaciones individuales de juego se correlacionaba con la frecuencia que se dieran en juegos reales? Por ejemplo, cuando gastan el 20 por ciento de la práctica en 4° y gol siendo que sólo ocurre en el uno por ciento de los partidos

En sus manos, semanas después, Fisch tenía un reporte detallando cada jugada de la NFL las últimas cinco temporadas. Lo primero que notó fue la frecuencia e importancia del segundo y largo, una situación de juego que con frecuencia es ignorada. Así que Fisch ajustó su planeación, con el deseo de mejorar su ritmo, eficiencia y desempeño.

El problema fue que al inicio del campamento, la ejecución en la práctica no cuadraba con los datos predichos. Denard Robinson --jugando en formación Wildcat-- soltó el balón tres veces en fila. Gabber, por su parte, tuvo problemas con la precisión, seguridad de balón y ritmo. En ensayos de 11 contra 11 en la primera semana del campamento, él y su reemplazo tuvieron nueve pases consecutivos sin completar.

En una serie, Gabbert se paró alto y relajado en la bolsa, trabajó sus progresiones y disparó un láser para el ala cerrada con buena ganancia. En la siguiente serie, se vio lento e incómodo en la bolsa y fue pateado en la espinilla por su propio guardia. Gabbert sufrió un esguince de tobillo y se perdió la siguiente práctica. El pasador que Khan describió en su reporte antes del draft sólo apareció en una jugada o dos durante la primera semana del campamento y competía con el trotamundos Chad Henne por tiempo de juego.

Ese es el problema al tratar de definir la verdad en la NFL. Cambia en cada jugada.